Alicia se alarmó.
—Nina, si lo hipnotizas continuamente, vas a sufrir un rebote terrible.
Nina soltó una risa fría.
—¿Qué rebote puede ser más terrible que haber perdido a Simón?
Ignoró la advertencia de Alicia y continuó interrogando a Mauro.
—¿Quién es el financiador detrás de Marcelo?
Mauro, cayendo en trance por segunda vez, respondió mecánicamente:
—Grupo Saldívar, LUMINA, Grupo Cosmos, Grupo Villalobos...
Mauro soltó una lista de varias empresas. Cada nombre representaba una facción de poder y todas tenían, en mayor o menor medida, intereses en la industria médica. A excepción del Grupo Villalobos, cuya sede estaba en Puerto Neón, las demás pertenecían a la jurisdicción de Puerto San Luis.
Al escuchar la confesión, Alicia tomó una bocanada de aire frío.
—Grupo Saldívar, LUMINA, Grupo Cosmos... todas se declararon en bancarrota hace un año.
La caída de esas empresas relacionadas con la medicina había causado un gran revuelo en el sector. Incluso Alicia, que rara vez seguía las noticias financieras, lo había encontrado increíble en su momento.
Nina miró a Alicia.

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