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Perfume Letal de la Esposa romance Capítulo 194

La complejidad del recuerdo la dejó a la deriva.

El Simón cruel era fácil de odiar. El Simón arrepentido era difícil de entender. Pero el Simón que recordaba un té de manzanilla… ese era un enigma que no sabía cómo resolver.

Se levantó del banco del parque. Necesitaba moverse, caminar, sacudirse la telaraña de la confusión.

Pero sabía que caminar no sería suficiente.

Necesitaba una brújula. Necesitaba un ancla.

Necesitaba la única voz en el universo que siempre le había hablado con la verdad, una verdad despojada de artificios y complicaciones.

Regresó a su hotel. En la calma de su suite, con la ciudad extendiéndose a sus pies como un mapa silencioso, tomó su teléfono.

No buscó en sus contactos. Marcó el número de memoria, una secuencia grabada en su corazón desde la infancia.

El teléfono sonó una vez, dos veces, y luego una voz cálida, surcada por la sabiduría de los años, contestó al otro lado de la línea.

—¿Bueno?

—Abuela —dijo Abril, y el simple hecho de pronunciar la palabra se sintió como un ancla, como un regreso a casa—. Soy yo.

—Abrilita, mi niña —la voz de su abuela no contenía sorpresa, como si hubiera estado esperando la llamada—. Tu corazón está haciendo mucho ruido. Lo puedo oír desde aquí.

Abril cerró los ojos, apoyando la frente contra el cristal frío de la ventana. Y entonces, las palabras fluyeron.

Le contó todo.

Le habló de la rueda de prensa, del sacrificio público de Simón, de la confesión que había sacudido su mundo. Le habló de su propia y fría venganza, y de la inesperada culpa que sentía ahora. Le habló de Julián, del futuro pacífico que le ofrecía. Y le habló del té de manzanilla, de ese pequeño acto de bondad olvidado que ahora la atormentaba.

Capítulo 194 1

Capítulo 194 2

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