Entrar Via

Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 189

Al llegar a casa, Elena recibió una llamada de Lucía.

—Elena, este sábado acompáñanos a ver a un cliente. Si logramos cerrar el trato, te doy medio millón de pesos de comisión.

A Elena le causó gracia.

—¿Y por qué no le dicen a Adriana?

Aunque a Lucía no le caía bien Elena, detestaba aún más a Adriana.

No soportaba a la gente incompetente.

Pero, como Adriana estaba embarazada, se tragó el orgullo y bufó:

—Ella también irá. Tú te encargarás del verdadero trabajo entre bastidores, y dejaremos que Adriana se lleve el mérito.

Elena soltó una risa sarcástica.

—Si me estás pidiendo que haga el trabajo sucio para que otro brille, medio millón de pesos no es suficiente.

Lucía fue directa:

—¿Cuánto quieres?

—Ochocientos mil.

—Hecho. Te mando la dirección más tarde.

El sábado por la tarde-noche, Elena llegó al restaurante acordado.

Lucía la estaba esperando en la entrada. En cuanto la vio, le advirtió:

—Si Adriana llega a decir alguna estupidez o se equivoca, tú la corriges discretamente. Pero no acapares la atención.

Elena preguntó:

—¿Y quién es el cliente? ¿Es tan exigente?

Con los pocos conocimientos que tenía Adriana, le bastaba para engañar a alguien que no supiera del tema.

Lucía se burló:

—Si no fuera un experto, ¿crees que te habría llamado? Adriana es una inútil, jamás podría manejarlo.

Al entrar al reservado y ver a Hugo, Elena entendió todo.

Hugo había publicado artículos científicos en el área. Evidentemente, la mediocridad de Adriana no iba a ser suficiente.

Diego y Adriana ya estaban ahí, charlando animadamente con Hugo.

Y ahora, al conocer a la supuesta directora de investigación, Adriana, estaba bastante impresionado.

No se esperaba que, siendo tan joven, estuviera tan preparada.

Como siempre apreciaba a los jóvenes con talento, su actitud hacia Adriana era de lo más amable y cordial.

Al ver cómo admiraba a Adriana, Diego sintió que ya tenían el proyecto en la bolsa.

Estaba seguro de que, tratándose de investigación, Adriana no le pedía nada a nadie. Era obvio que lograría convencer a Hugo.

Durante toda la cena, Hugo no le dirigió la palabra a Elena ni por equivocación.

A Elena le dio exactamente igual; se limitó a escuchar y memorizar todos los requisitos que Hugo pedía para el proyecto.

Al terminar la cena, Elena, para evitar lidiar con Diego y Adriana, le mandó un mensaje rápido a Lucía y se fue de manera discreta.

Ya en su casa, Lucía la llamó para decirle que le enviaría unos documentos para que fuera armando la propuesta.

Elena, motivada exclusivamente por el dinero, se desveló toda la semana hasta que por fin le envió el archivo terminado.

Lucía revisó el documento y quedó fascinada.

Luego echó un vistazo a la versión que había enviado Adriana y sintió verdadera vergüenza ajena; era desastrosa.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico