—¿Cómo puedes pensar eso? —Como ella esperaba un hijo suyo, Diego siempre le daba por su lado en todo.
—Ya hasta nos casamos por el civil, ¿cómo no me vas a importar?
Adriana continuó:
—Acepté mantener nuestro matrimonio en secreto por ti, renuncié a mi maestría en el extranjero para ser tu secretaria y darte un hijo. ¿Acaso he sacrificado menos por ti que Elena?
Diego la miró.
—Entonces, ¿con qué te puedo compensar?
Adriana, al ver que él volvía a ceder, sintió una punzada de triunfo.
—Le diste a Elena dos joyerías, ¿y a mí qué me vas a dar? Llevo a tu hijo en el vientre.
Diego lo pensó un momento y respondió:
—Todos los bienes a mi nombre son bienes mancomunados, ¿no? ¿Por qué te pones a competir con ella? Mira, te paso todos los locales comerciales de la Calle Armonía, ¿te parece bien?
Con eso, Adriana por fin se calmó.
—Sabía que a la que más amas es a mí.
Después de estar un rato de cariñosos, Adriana sugirió con tono considerado:
—Diego, ¿no te traía loco el proyecto con el Grupo Vargas? Estuve investigando y el encargado por parte de ellos es un excompañero de la universidad de Elena. Si la pones a ella a cargo de esa cuenta, ¿no crees que sería mucho más fácil?
A Diego le pareció que tenía razón.
Si eran viejos conocidos, tal vez podrían asegurar el proyecto rápido.
Después de todo, había muchas empresas compitiendo y el Grupo Romero no tenía tantas posibilidades de ganar.
—De acuerdo, haremos lo que dices.
Elena regresó a su lugar y de pronto recibió un correo de la oficina del director general, asignándole la gestión de un proyecto.
Le pareció una broma de mal gusto. Ella era la directora de investigación, ¿por qué le estaban cargando un proyecto que ni siquiera correspondía a su área?
Abrió el WhatsApp del trabajo y le preguntó de qué se trataba todo eso.
La respuesta de Diego fue tajante: [Este proyecto involucra muchos detalles del producto. Como directora de investigación, tú eres quien mejor los conoce, así que quiero que te encargues].
Al ver su respuesta, a Elena no le quedó de otra más que aceptar.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico