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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 276

Elena regresó a casa. Al ver el lugar vacío, se quedó absorta por un momento.

Se recostó a medias en el sofá, mirando el techo, y de pronto su mano rozó uno de los peluches favoritos de Chispa.

La ausencia la golpeó de una forma que no esperaba.

Desde que perdió a su bebé, se había ahogado en el trabajo para obligarse a olvidar, pero cada vez que estaba sola, el recuerdo regresaba. La compañía de Chispa había sido su consuelo.

Lástima que, al final, Chispa no era suya.

Sonó el timbre.

Elena fue a abrir. Era Isabel.

Traía una bolsa con comida y sonrió:

—¡Elena, les traje algo de comer a ti y a Chispa!

Elena la dejó pasar y le dijo:

—Ya regresé a Chispa.

Isabel se sorprendió:

—¿Por qué?

Al ver la mala cara de Elena, adivinó:

—¿Te peleaste con Alejandro?

Hasta hacía nada entre ellos había una cercanía evidente, y Alejandro parecía mucho más serio que Diego; no era normal que la hubiera hecho enojar.

Elena suspiró y le contó todo lo ocurrido con Mariana.

Isabel admitió que la situación estaba muy complicada.

—Alejandro es un buen partido, pero su familia es un desastre total.

Al buscar pareja, no solo hay que fijarse en la persona, sino también en su familia.

Isabel había llevado muchísimos casos de divorcio y visto a un montón de parejas separarse por culpa de los suegros o cuñados.

Para evitar que Elena se deprimiera, se apresuró a darle ánimos:

Elena sonrió y se aferró a su brazo.

Tener a su mejor amiga apoyándola y dándole ánimos la hacía sentir muy afortunada.

***

La abuela Vargas había pedido que sirvieran la cena. Apenas había probado bocado cuando la empleada le avisó que la señora Vargas y Alejandro acababan de llegar.

Soltó los cubiertos; se le fue el apetito de golpe.

Siempre que su nuera la visitaba, salía con algún comentario impertinente. A saber qué ocurrencia traía esta vez.

La señora Vargas y Alejandro entraron uno detrás del otro. Ambos traían mala cara y ni se dirigían la palabra.

Parecían completos desconocidos en lugar de madre e hijo.

Sofía vio que su hermano traía a Chispa, así que saltó de su silla, corrió hacia Alejandro y tomó al perrito en brazos. Preguntó con curiosidad:

—Hermano, ¿por qué trajiste a Chispa? ¿Y Elena?

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