Entrar Via

Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 33

¿No le iba a hacer un escándalo?

¿No sentía ni un poco de celos?

Por primera vez, Diego sintió que algo se le estaba escapando de las manos. Dejó el vaso a un lado y le tomó la mano.

—Elena, si esto te molesta, por favor dímelo.

Elena esbozó una leve sonrisa y cambió de tema.

—Mañana tengo que ir a la fábrica temprano, así que no me puedo quedar a cuidarte. Voy a decirle a la señora Ruiz que venga.

Diego se quedó pasmado.

La última vez que lo habían internado por apendicitis, Elena se quedó a su lado día y noche, pendiente de él hasta en el menor detalle.

Y ahora, simplemente le decía que se iba con tanta frialdad.

Diego sintió de pronto que Elena se le estaba yendo de verdad.

De repente, la voz de Adriana sonó desde el pasillo.

—Diego...

Adriana apareció en la puerta con el brazo vendado y la cara desencajada.

Elena agarró su bolsa y se levantó para irse.

Diego quiso detenerla, pero ella ya se había esfumado.

Adriana se acercó y se sentó en la orilla de la cama.

Con Adriana ahí, a Diego se le olvidó Elena.

—¿Estás bien? —le preguntó.

Ella negó con la cabeza.

—Sí, ¿pero a ti te duele mucho?

Diego la abrazó.

—No es nada.

Adriana se acurrucó en su pecho y empezó a sollozar.

—Me asusté muchísimo, Diego. Cuando me dijeron que estabas inconsciente, sentí que me moría.

Diego le acarició la espalda para consolarla, pero en su mente no dejaba de ver la mirada gélida de Elena.

Por un instante, no supo ni qué pensar.

¿Acaso ya los había descubierto?

***

Al salir del hospital, Elena estaba pálida del dolor de estómago que traía.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico