Esa marginación había generado un profundo resentimiento en el matrimonio hacia Alejandro.
Pero ahora que Damián había logrado imponerse sobre los tíos y asegurar la gerencia de Bruma Alta, la señora Vargas sentía que era un triunfo apoteósico.
Aprovechando la ocasión, organizó un banquete fastuoso para celebrar el nuevo cargo de su esposo.
En un gesto inusual, incluso decidió enviarle una invitación a Elena.
Había hecho sus cálculos muy bien: Elena era la hija biológica de Hugo y Bianca, una figura respetada como genio de la investigación farmacológica y ahora directora de su propio laboratorio.
Las esposas de los académicos de Ciudad del Norte hablaban maravillas de ella.
Si lograba llevarla a sus eventos sociales, tenerla como nuera le sumaría muchísimos puntos de prestigio ante la alta sociedad.
Por eso, estaba dispuesta a bajar la cabeza un poco y tenderle una rama de olivo, esperando que Elena supiera aprovechar la oportunidad y dejara de ser tan altanera.
Esa misma noche, Elena recibió la elegante invitación y la arrojó al cajón del escritorio sin darle mucha importancia.
Alejandro, al verla, le dijo:
—Si no quieres ir, no vayas. El carácter de mi madre es insoportable hasta para mí; no tienes por qué obligarte.
Elena tomó un frasco de crema y empezó a aplicársela en el rostro.
—Por supuesto que voy a ir, y voy a entrar con la frente bien en alto. Antes se la pasaba presentándote mujeres para citas a ciegas; si no asisto ahora que parece haberse calmado, seguro intentará meterte a otra por los ojos.
Alejandro soltó una risa baja.
—¿Así que vas a marcar tu territorio?
—Puedes verlo de esa forma.
Alejandro se acercó a ella, se inclinó y capturó sus labios en un beso profundo.
Entre los roces de piel, la respiración de ambos se volvió densa y ardiente.
Elena, jadeando levemente, lo empujó con suavidad para volver al tema principal.
—Otra cosa... Aurora ya casi cumple un año y está cada vez más traviesa. Mi mamá y la niñera la consienten demasiado. Necesitamos a alguien que se dedique a educarla en serio.
Ambos estaban sepultados en trabajo y solo tenían las noches para pasar tiempo con su hija; simplemente no era suficiente.
—Me encargaré de contratar a dos tutoras profesionales para que comiencen con su estimulación temprana. Aurora es una niña lista, si se le explican las cosas bien, entenderá —aseguró Alejandro.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....