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ADICTO A SU ESPOSA: El hombre que salvé es un CEO poderoso! romance Capítulo 160

C160- ¿LA ESTÁ CHANTAJEANDO?

Elías se detuvo en seco al ver a Braxton.

No hubo temblor en sus piernas, ni rastro de cobardía, pero su rostro se tensó al reconocer el odio absoluto en los ojos del otro hombre. Braxton, por su parte, no esperó a una invitación, la vena de su sien palpitaba con violencia y, antes de que Ian pudiera ponerle una mano en el hombro, ya estaba cruzando la distancia a zancadas.

—¡Brax, no! —rugió Ian, pero fue inútil.

El primer golpe de Braxton fue directo a la mandíbula de Elías, un impacto seco que lo envió contra el suelo, luego se lanzó sobre él, sin darle tiempo a levantarse, descargando el peso de su impotencia.

—¡Esto es por Jodie, pedazo de basura! —bramó Braxton, aterrizando un puñetazo en sus costillas ya magulladas—. ¡Por cada lágrima, por cada noche de terror que le hiciste vivir, me vas a pagar!

Elías no levantó los brazos para defenderse, solo escupió sangre, con la cara desfigurada, y lo miró con una frialdad suicida mientras recibía el castigo.

—Jodie... —logró articular entre dientes—. Jodie fue mía mucho antes de que supieras que existía.

El comentario fue la chispa final.

Braxton, convertido en una fuerza ciega de venganza, volvió a arremeter, pero esta vez Ian y su guardaespaldas intervinieron, lo sujetaron por los brazos, arrastrándolo hacia atrás mientras Braxton pataleaba, luchando por soltarse.

—¡Suficiente! —gritó Ian, clavando sus ojos en los de su amigo—. ¡Concéntrate! Esto no es una pelea de calle, es el fin de Isabelle. Él irá a la cárcel, Brax, allí se pudrirá. No necesitas matarlo para que sufra.

Braxton se quedó rígido, respirando con dificultad y miró a Elías, que yacía hecho un ovillo en el suelo.

—Disfruta tu libertad mientras dure, porque cuando entres ahí, le diré a todos quién eres realmente.

Elías se incorporó con esfuerzo, limpiándose la sangre del labio. Era un hombre roto, deshecho por los golpes, pero también por la culpa.

—Lo sé —sususrró, mirando a ambos—. Sé lo que hice y no espero perdón. Solo quiero que ella caiga y si tengo que pagar por mis acciones, lo haré.

Ian se acercó a él, implacable.

—No nos des discursos, mejor dame lo que falta. Dijiste que tenías algo más.

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