Entrar Via

ADICTO A SU ESPOSA: El hombre que salvé es un CEO poderoso! romance Capítulo 40

C41: OBRA DE UN MONSTRUO.

Ian no apartó la vista del televisor.

—El mundo es un lugar más limpio hoy —soltó, con una voz desprovista de matices—. Tipos como White no se detienen hasta que alguien los obliga.

Savanna arqueó las cejas, retrocediendo un paso.

—Es un asesinato, Ian —replicó ella, su tono cargado de una rectitud profesional—. Aunque fuera corrupto, nadie merece morir así. Hay leyes, hay juicios. Lo que le hicieron... eso es obra de un monstruo.

La palabra "monstruo" lo golpeó como un impacto físico. Por un segundo, la confesión quemó en su garganta; quiso decirle que ese monstruo lo hizo White en el incendio y que él era el niño que sobrevivió para hacer justicia. Pero la mirada de horror de Savanna le selló los labios.

Si ella sabía la verdad, la luz con la que lo miraba se apagaría para siempre.

—Supongo que tienes razón —mintió, bajando la vista al suelo.

Savanna exhaló un aire pesado, tratando de recuperar la compostura, pero el silencio en la habitación se volvió denso, casi sólido.

—Tenemos un evento benéfico esta noche —le dijo, cambiando de tema—. Soy la oradora principal, ahora arréglate. Te espero en la sala.

Savanna salió de la habitación sin esperar respuesta. Mientras que Ian se quedó estático, observando el espacio vacío que ella dejó. El vacío en su estómago se ensanchó; acababa de entender que el hombre del que ella se estaba enamorando era una fachada, y el real, el que acababa de vengar a sus padres, era el que ella despreciaba.

En la sala, Savanna se detuvo frente al ventanal. Sus dedos tamborileaban sobre el mármol de una mesa lateral. La imagen de los nudillos de Ian y la noticia de la muerte de White bailaban en su mente en una sincronía perfecta.

No podía ignorar los síntomas.

Por eso, caminó hacia el baño principal, escuchando el sonido del agua de la ducha y entró con sigilo. El vapor empañaba los espejos. Sobre el mueble de mármol, vio el peine de Ian. Se acercó, con el corazón martilleando contra sus costillas, y extrajo dos cabellos oscuros con raíz.

Los tomó con cuidado y salió. En la sala marcó el número de su amiga.

—Jodie, necesito un favor personal —susurró—. Voy a enviarte una muestra con Hugo. Quiero un perfil genético completo y quiero los resultados reales en mi correo privado. No dejes rastro en el servidor.

—¿Sav? ¿Está todo bien? —la voz de Jodie sonó extrañada.

—Solo hazlo. No preguntes —sentenció Savanna, cerrando el puño.

Se volvió hacia la puerta de la habitación. La decisión estaba tomada. Si Ian Smith era el héroe que la salvaba en las noches o el monstruo que las noticias describían, estaba a punto de descubrirlo.

Más tarde esa noche, el silencio en el vestidor era tan denso que el roce de la seda contra la piel sonaba como un estallido. Savanna ajustaba sus pendientes frente al espejo iluminado, mientras Ian, a unos metros de distancia, luchaba con el nudo de su corbata frente al cuerpo entero de luna.

Durante el día, la distancia entre ellos había sido un abismo físico.

Savanna se había sumergido en informes y llamadas, usando el trabajo como un escudo para no enfrentar a su marido. Ian, por su parte, había caminado por los pasillos de la empresa como un animal enjaulado, con el aburrimiento y la inactividad royéndole los nervios. Le dolía el silencio de ella; extrañaba su chispa y la suavidad de su risa, pero el orgullo Moretti lo mantenía callado, con la mandíbula tensa y la mirada perdida.

C41: OBRA DE UN MONSTRUO. 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ADICTO A SU ESPOSA: El hombre que salvé es un CEO poderoso!