Entrar Via

Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1542

Haroldo Juárez casi sufre un infarto al escuchar eso.

Si la puerta se bloqueaba permanentemente, significaba que jamás podrían descubrir los oscuros secretos que ocultaba el laboratorio.

Sin pruebas, y con los responsables prófugos, el gobierno no tendría cómo exigirle explicaciones a Estrellonia de manera oficial.

Sin embargo, desde la perspectiva de Cecilia, un bloqueo total no sonaba tan mal.

Esos experimentos humanos ilegales eran una atrocidad y, sumados al cultivo de la Hierba del Ensueño, la situación era un peligro inminente.

Si el laboratorio contenía documentos sobre cómo cultivar la hierba o extraer sus neurotoxinas, y esa información caía en las manos equivocadas, sería una verdadera pesadilla.

En el fondo, Cecilia prefería que todo el complejo ardiera hasta los cimientos.

Le parecía una mejor opción que simplemente recolectar las pruebas para que Mirasia negociara con Estrellonia.

Aunque una negociación traería ventajas políticas, que esos secretos vieran la luz seguiría siendo un peligro latente para la sociedad.

En este mundo siempre sobrarían personas cegadas por la ambición, y Mirasia no era la excepción.

—Lo mejor será que no se bloquee. Necesitamos esas pruebas para sancionar a Estrellonia.

—Señorita Ortiz, usted no se imagina lo difícil que ha sido proteger nuestras fronteras en estos últimos años...

Haroldo siguió hablando sin parar, pero Cecilia no le prestó la más mínima atención.

En ese momento, su mente estaba completamente inmersa en algoritmos y líneas de código.

Agustín Sandoval vio que Haroldo estaba distrayendo a Cecilia, así que lo tomó del brazo y lo apartó.

—Subcomandante Juárez, le pido que no interrumpa a Ceci.

—El sistema de autodestrucción del laboratorio ya está en marcha. Si ella no logra hackearlo a tiempo, todo este lugar volará en pedazos y nos llevará con él.

—Aunque confío plenamente en las capacidades de Ceci, no puedo arriesgar las vidas de todos. Lo mejor será que usted y los heridos evacúen de inmediato.

El razonamiento de Agustín era impecable.

El resultado de Cecilia aún era incierto, pero el mecanismo de autodestrucción no se detendría por cortesía.

Cecilia alcanzó a escuchar la conversación.

—Él tiene razón —confirmó ella sin dejar de teclear—. He logrado pausar temporalmente el contador de la bomba, pero si no descifro la clave, el sistema se reactivará.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cecilia: De rechazada a soberana