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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1674

Justo cuando el hombre creyó que iban a propasarse con él, Sara sacó un arma de su cintura.

—Con este juguetito, dudo mucho que solo vinieras a robar plata. Sería un desperdicio de tus talentos.

Por más que el sujeto inventó excusas y trató de marearlos, terminó de cabeza en la comisaría.

Y de ahí, salir le iba a resultar casi imposible.

Resultó que el supuesto guardia era un sicario prófugo que se había cambiado la identidad. Llevaba una larga lista de muertos a sus espaldas.

¿Por qué de repente trabajaba para alguien más? ¿Acaso esa escoria no mataba por su propia cuenta?

En el interrogatorio, su respuesta fue muy simple: el cliente le había pagado una fortuna.

La policía no pudo decirle a Cecilia quién lo había contratado, pero ella estaba segura de que Mariano y su equipo lo sabían.

Por algo le habían mandado a dos guardaespaldas la misma noche que arrestaron al sicario.

Los recién llegados eran todo un contraste: uno era un mastodonte imponente, ancho como un ropero, y el otro era delgado, pálido y con cara de académico.

—Mucho gusto, soy Ariel —dijo el de aspecto intelectual.

—Y yo Bernardo —gruñó el grandote con voz rasposa y profunda.

—No suenan como nombres reales —comentó Cecilia con sorpresa.

Seguramente eran alias operativos, pensó.

—Sí lo son.

Ariel y Bernardo cruzaron miradas, compartiendo un suspiro resignado. Se notaba en sus ojos que no era la primera vez que dudaban de sus nombres.

—¿Son compañeros de equipo? Se ven bastante coordinados.

Los invitó a pasar, picada por la curiosidad.

Resultó que sí. Habían completado decenas de misiones juntos con un porcentaje de éxito impecable. Sus perfiles tan diferentes los hacían complementarse a la perfección, como Cecilia descubriría más adelante.

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