Catrina llega a la oficina temprano por la mañana, Jorge la llevo puesto que no quiso que tomara un taxi. Ella no se sentía tan cómoda yendo para arriba a para abajo con su cuñado, pero por su hermana lo hacía.
De todas formas, él no le demostraba nada sospechoso que indicara que deseaba propasarse. La tranquilizaba un poco, sin embargo no dejaba de sentirse algo inquieta a su lado.
Deja sus cosas en el escritorio y comienza hacer lo que su hermana le indico que hiciera esa mañana, al menos podía llamarla si se presentaba algo que no pudiera resolver.
Pero entonces, el teléfono comenzó a sonar y ella dio un respingo. Eliza le contó que su jefe no solía llegar tan temprano, así que le resultó extraño que ya estuviera llamando.
—Buenos días señor Borges.
—¿Dónde está mi café?
—En seguida se lo mando.
—Creo que aclare que quiero que me lo traigas tú.
Y dichas aquellas palabras cuelga la llamada. Ella frunce los labios y cuelga el auricular.
—Pesado…
Al cabo de unos minutos Catrina con café en mano se dirige hasta la oficina, abre la puerta e ingresa en la misma. Pero entonces se da cuenta de que no había nadie allí dentro, frunce el ceño y es cuando escucha que la puerta se cierra.
La castaña se da la vuelta y ve a su jefe recostado de la puerta mirándola de abajo hacia arriba.
—Aquí está su café.
—Me estado preguntando desde ayer algo interesante—ella pestañea varias veces —. Y no sé porque, pero quiero saber si estas siendo una buena hermana o simplemente eres una vulgar traidora.
—¿De qué está hablando? —Catrina lo mira seriamente.
—¿Te acuestas con el marido de tu hermana? —
Aquella acusación fue de lo peor.
—¿Qué es lo que está diciendo? Por supuesto que no me acuesto con mi cuñado, ¿de dónde saca semejante barbaridad? —a juzgar por su cara de indignada, sospechaba que no mentía.
—¿Entonces, no? —Dorian comienza a caminar hacia ella.
—Claro que no, ¿Cómo se le ocurre pensar en eso?, yo respeto el matrimonio de mi hermana.
—¿En serio?
Ella ve como él empieza a acortar el espacio entre ellos lo que la lleva a retroceder algunos pasos hasta que su culo se topa con el escritorio.
—No miento, no me meto con el esposo de mi hermana. Ellos se aman —eso si lo ponía en dudas, ese sujeto se le notaba que era un maldito bastardo.
—El amor… todos creen en él —ella se extraña por su respuesta.
Dorian se detiene justo frente de ella, le quita el café de las manos y lo deja sobre el escritorio. Luego la mira fijamente a los ojos, ese hombre tenía una mirada muy penetrante que calentaba su coño en segundos.
—¿Sabe que me gusta hacer por las mañanas? —se inclina un poco hacia ella.
—No, y no quiero saberlo a decir verdad.
El CEO envuelve la cintura de Catrina con una mano.
—Me gusta coger por las mañanas, me pone de muy buenas…—Catrina ensancha la mirada por la franqueza de sus palabras.
—Pues lo siento, pero…
—¿Pero qué?
El rubio besa su cuello consiguiendo erizar todos los vellos del cuerpo de Catrina. La castaña cierra los ojos al sentir como los labios de ese hombre hacen maravillas en su piel.
Dorian la oye tragar saliva justo cuando él juega con su lengua sobre su cuello. Eso le causaba placer y lo excitaba demasiado.
—Me veré obligado a follarte esta mañana, mi día será muy ocupado y no creo que resista la presión de tantas reuniones sin aliviar mi polla.
—Yo no…—tartamudea, pero no consigue pronunciar más palabras.
—Vamos, no te hagas la dura. Todo tu cuerpo me lo está pidiendo a gritos, me deseas Catrina —susurra chupando el lóbulo de su oreja.
—No es así, usted me está seduciendo y…
—Y te gusta.
Finaliza cuando se mete entre sus piernas, Catrina mira las duras facciones de su jefe mientras que él relamía sus labios para finalizar mordiéndoselos.
—Vamos a jugar un poco pervertido esta mañana —sonríe con un brillo malicioso en la mirada.
—¿Qué dice?
Dorian ensancha la mirada, hace a un lado las dos sillas a sus espaldas, sube la falda de Catrina hasta la altura de su cintura y termina por arrodillarse ante ella. Abre un poco más sus muslos y hace a un lado la diminuta braga que llevaba puesta.
De manera inmediata, comienza a comerse el coño de la castaña. Catrina gime con fuerza reposando su cuerpo de sus antebrazos. Inclina la cabeza hacia atrás seguidamente sube una de sus piernas sobre el hombro de Dorian.
El CEO se agarra de los muslos de Catrina mientras se come con frenesí ese coño que le sabía a gloria, luego de unos minutos, él se pone en pie… el cuerpo de Catrina queda completamente acostado sobre el escritorio, Dorian lo sujeta de las nalgas elevándolo un poco hacia arriba.
Afanado, chupa y lame los labios vaginales de la castaña con hambre oyéndola gemir con lujuria. Presentía que se iba a correr, la expresión de su rostro se lo decía. Él se aleja del coño de ella, se quita la corbata rápidamente y sonríe.
—¿Qué hace? —lo mira extrañado puesto que se había detenido en el mejor momento.
—Jugamos…
Dorian toma las muñecas de la castaña y las ata con la corbata. Ella frunce el ceño y observa como él se quita el saco y se suelta algunos botones de la camisa.
Estaba comenzando a ponerse nerviosa, puesto que no lo había visto desnudo todavía.
—Date la vuelta.
—¿Qué? ¡Ay, no!, yo no quiero jugar así…
—Ya estamos jugando.



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