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Clímax de oficina romance Capítulo 11

Catrina se suelta del agarre de su jefe, lo mira furiosa y luego la desnudez de su pecho aquel hecho la puso algo inquieta. Lleva la mirada hacia otro lado.

—¿Dónde está mi braga?

—Te prefiero que andes así al natural —ella lo mira furiosa, para luego salir disparada de la oficina.

Dorian sonríe abiertamente mientras comienza abotonar los botones de sus bolsillos, esa mujer le resultaba bastante interesante. De hecho era la primera que no se follaba al momento, le parecía más divertido jugar con la comida que comérsela de un solo bocado.

Regresa a su sillón subiéndose la cremallera de su pantalón. Su café estaba helado, pero al menos esa mañana iba a trabajar bastante relajado. Al menos hasta que se le antojara un poco más de su secretaria de repuesto.

[…]

—Mierda… ese hombre lo hace tan rico —se desploma en su silla totalmente anonadada.

Todo su cuerpo seguía ardiendo de deseo, y la verdad es que le provocaba regresar a por un poco más de él. Nadie la había hecho sentirse de esa manera, tan deseada, tan… muerde sus labios y cierra sus ojos al recordar los labios de ese hombre en su coño.

Luego abre los ojos violentamente al darse cuenta de la magnitud de sus pensamientos.

—¿Qué demonios estoy haciendo? ¿Por qué carajos estoy pensando de esa manera?

Se compone en su silla, se sentía tonta, mira que venir a pensar en cómo su jefe la tocaba. Debía recordar que lo que estaba pasando era porque él es un caprichoso que la estaba amenazando.

Suspira pesadamente, salió de estar con un ex acosador para venir a caer en las manos de un jefe obsesionado.

Niega y decide ponerse a trabajar, para eso estaba allí, no para tener sexo con el jefe de su hermana… luego recuerda algo que si le pareció extraño, él no la había besado en los labios ni una sola vez.

La castaña mira la puerta y muerde un poco sus labios, ¡era cierto! Dorian no la besaba en la boca. En las oportunidades que han tenido en la oficina él no la besaba, ¿Por qué? Frunce el ceño justo cuando roza sus labios con los dedos.

En ese instante, se preguntó cómo besaba ese hombre. Sus labios eran fuertes y se veían tan apetitosos, era curioso su jefe.

—Bueno ya, el hecho que folle rico no quiere decir que voy a estar todo el día pensando en eso.

[…]

En el transcurso del día Catrina estaba que se volvía loca, a punto de perder la cordura con todas las cosas que debía llevar en esa oficina. Las juntas, las llamadas, y encima que su pervertido jefe la llamaba de vez en cuanto para decirle que su polla la necesitaba.

Ella solo rodaba los ojos y le trancaba la llamada, él no entendía todo el trabajo que tenía encima para que viniera a joderla con esa mierda del sexo. Era irritante pensó ella, pero muy en el fondo un remolido de excitación la inquietaba en su coño.

Por otro lado, no paraba de llamar a su hermana para preguntarle cualquier duda que tuviera. Así fue la única manera de que pudiera llevar el control de todo ese desastre, la joven mira la hora en su reloj, en unos minutos llegarían las personas de la última reunión que tenía su jefe.

Se pone en pie para ir a revisar que la sala de juntas estuviera lista para recibir a los accionistas. La castaña acomodo cada carpeta en cada silla, luego reviso que el área de los bocadillos estuviera servida. Todo estaba en orden, al menos algo estaba bien.

—Al parecer llego muy tempano —ella da un respingo y se da la vuelta para ver a un sujeto bien vestido sentarse en una de las sillas —. ¿Me puedes servir un café?

—Por supuesto.

—¿Qué paso con Eliza?

—Esta de reposo —contesta llevándole el café a la mesa.

—¿Ya dio a luz?

—Aun no…

El hombre la observa con una mirada algo sospechosa.

—¿Y tú quién eres? Te pareces a ella.

—Soy su hermana, la estoy reemplazando.

—¿Hermana? —sonríe, tomando un poco de café.

—Iré por el señor Borges.

—Aun no, es muy temprano para que lo llames. Falta 15 minutos todavía.

Catrina se detiene y lo mira confusa.

—En ese caso, iré a terminar de alistar todo para la reunión.

—¿Y porque no te quedas aquí conmigo un rato? No me quiero quedar solo, no está bien que dejes solo a los asociados de esta compañía en la que trabajas.

Ella ensancha la mirada, su hermana no le comento absolutamente nada de eso. Le explico cómo debía organizar esas reuniones, más no que debería quedarse a hablar con los accionistas.

—Catrina, vaya a su oficina y termine con su trabajo —la voz de su jefe a sus espaldas le puso la carne de gallina.

Por un momento apretó los muslos y sintió que sus mejillas se tornaron de color rosa. Y se pregunta, ¿Por qué demonios tenía que susurrarle tan cerca?

Así que decide ponerle emoción a la reunión. Se acerca más a la mesa y toma su taza de café con una mano, y la otra la deja debajo de la mesa. Agradeció que la misma no fuese de cristal, eso le daba la ventaja de meter la mano por debajo de la falda de su secretaria de repuesto.

Al hacerlo, observa como Catrina lo voltea a ver con los ojos expectantes.

—Préstele atención a la reunión señorita Hans —la reprende, justo cuando introduce un dedo en su coño.

—¿Qué hace? —se inclina hacia él para susurrarle.

Pero Dorian no le responde, lleva la mirada al frente mientras masturba el coño a su secretaria. Eso le daba emoción a la junta, ¡oh, sí! claro que sí. Ella estaba toda mojada y deliciosa.

Luego extrae el dedo y empieza a frotar su clítoris, lo sintió algo hinchado lo que le provoco fue dejar todo tirado y llevársela al baño para cogérsela bien duro. Pero se contuvo y trato de parecer interesado en la conversación.

Catrina aprieta los muslos para evitar que su jefe siguiera fallándola con los dedos, pero era inútil, su mano permanecía con fuerza entre sus piernas. Ella traga saliva al sentir que deseaba correrse, ¿Cómo era posible?

Mira al frente e intenta no pensar en la delicia a la estaba siendo sometida. Aprieta los dientes y hasta se le olvido copiar en su libreta los puntos importantes, ¿pero es que quien podría?

Era imposible anotar nada cuando te están cogiendo con los dedos en plena junta. Era increíble que su jefe estuviera haciendo eso.

En eso sintió como el movía sus dedos lentamente, estaba jugando con sus labios vaginales, con su clítoris y hasta penetraba su cuerpo con esos dedos tan habilidosos de una manera como si fuese su polla.

Por un momento cierra los ojos e intenta levantar el culo para que él sacara los dedos de su coño, pero a cambio apretó sus labios vaginales lo que la obligo a sentarse de nuevo. Ella lo mira estupefacta y él la mira seriamente.

Catrina se tensa cuando siente que ya estaba por correrse, vuelve a tragar saliva. Dorian acelera las embestidas, y mientras que ella estaba toda excitada y enloquecida, él estaba con una expresión neutra, como si nada pasara.

Luego lo ve sonreír de medio lado y fue allí que se corre por completo en su mano, Catrina se muerde los labios con tanta fuerza que le dolió. Todo su cuerpo estaba tenso, e imploraba al cielo que la junta acabara de una vez por todas.

Disimulaba bastante bien para experimentar un orgasmo en medio de todas esas personas, pero esas mejillas rojas no pasaban desapercibidas. Toda su mano estaba mojada, si hubiera sido otra mujer, tan solo se hubiera puesto en pie, pero ella no.

Dorian retira la mano, saca un pañuelo de su saco y comienza a limpiarse la palma de la mano. Ahora si le parecía algo aburrido la junta, de las tres propuestas que presentaron solo una le agradaba.

—Muchas gracias por sus propuesta, les llamare para ver cuál decido tomar.

El jefe se pone en pie junto con el resto de los invitados, esa acción era una clara invitación para que todos se marcharan. El CEO los despide con la misma mano que masturbo a su secretaria hasta que se quedan solos ellos dos.

—¡Se ha vuelto loco! —Catrina exclama poniéndose en pie—. ¿Cómo se le ocurre hacer una locura como esa?

—Pero te ha gustado —contesta cerrando la puerta a sus espaldas.

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