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Clímax de oficina romance Capítulo 14

Al menos en toda la mañana su jefe no la jodió con su molesta actitud de pervertido, pudo hacer su trabajo, aunque con ciertas fallas. Más era lo que llamaba a su hermana que lo que hacía por si sola.

Para cuando llego la hora del almuerzo, Catrina almorzaba en el cafetín de la empresa. Tenía un momento de libertad sin tener que escuchar el teléfono sonar o la voz de su jefe pidiéndole cualquier mierda.

De pronto la castaña levanta la mirada y se fije en la presencia de aquella joven que vio sobre el escritorio de su jefe. La joven no la estaba viendo, pero de la nada, voltea y la mira. Catrina baja la mirada y se concentra en su plato.

Era extraño tener que ver a otra mujer que su jefe evidentemente se folla, y ella también era otra más de su lista. Niega, no debería de estar permitiéndole nada de eso. Prácticamente era una amante.

Necesitaba ponerle fin a eso, ya no podía seguir dejándose seducir por su jefe y mucho menos continuar de la manera en la que están. Mira la hora en su reloj, aun le quedaba media hora libre, tomaría ese tiempo para confrontarlo.

Se pone en pie decidida a terminar con aquella locura de tener sexo en la oficina y todas las veces que a él le diera la gana.

[…]

Revisaba seriamente unas cosas en ordenador, cuando la puerta de su oficina es abierta y nota la presencia de su secretaria. Dorian frunce la mirada, luego observa la hora en su reloj aun quedaba un poco de tiempo para que ella regresara al trabajo.

¿Será que quería un poco de acción?

Relame su labio ansioso por descubrir las intenciones de esa castaña traviesa, sus ojos la enfocan fijamente recordando que no llevaba pantaletas. De solo imaginar que ese coño iba desnudo se le aguaba la boca.

—Necesitamos hablar.

—¿Ah, sí? ¿Y de que será? —se reclina hacia atrás con una sonrisa morbosa en los labios.

—No voy a seguir complaciéndolo en sus caprichos sexuales, lo siento, pero no pretendo ser una de sus amantes.

La sonrisa de Dorian se apagó ante la noticia de ella, y él que pensó que deseaba coger, y resulto que era que lo quería terminar.

—¿De verdad? —pregunta seriamente mientras afina la mirada.

—Sí, ya no seguiremos con esto. Terminare mi tiempo trabajando para usted hasta que mi hermana regrese y luego me iré.

—¿Y este cambio se debe por lo que ha visto esta mañana? —se cruza de brazos.

—La razón es porque no deseo seguir con este juego estúpido.

Dorian aplana los labios y permanece callado.

—¿Juego estúpido? —contesta al fin poniéndose en pie. Cuando ella ve que se levanta se tensa, lo prefería sentado.

—Eso es lo que es…

—Sí, de hecho es un juego, pero no estúpido…

Su jefe rodea el escritorio y es cuando ella nota que su polla estaba erecta. Se le marcaba en su pantalón lo que la hizo retroceder. Ese hombre no se saciaba con nada.

—Creo que debo irme.

—Aún le queda varios minutos libres, y me parece que no ha venido aquí para decirme que ya no quiere jugar conmigo.

—Sí, he venido a eso…—sin querer la castaña cae sentada sobre el sofá de su jefe.

—No es lo que me parece.

Dorian se desprende de su saco y comienza a aflojarse el nudo de la garganta.

—¿Qu-qué hace?

—Le pongo fin al juego, si es lo que quiere.

—¿Eh? —ensancha la mirada.

Las rodillas de Catrina temblaban como una gelatina, y el maldito remolino en su coño era atormentador. Estaba tan excitada que no lograba pensar con claridad.

—Vamos a terminar este juego—le dice mientras se despoja de su camisa.

Ella divisa su pecho, brazos y abdomen desnudo, todo en ese hombre era musculo y firmeza. La joven traga saliva y lo que hace es arrecostarse en el sofá al verlo que él se inclina hacia ella.

—No, está confundiendo las cosas.

—¿En serio?

El CEO se mete en la curvatura de su cuello y comienza a lamer su piel de forma lasciva provocando estragos enloquecedores en el coño de Catrina.

—No, no, espere, esto no es lo que yo quería que… ¡Ahhh! —gime al sentir la mano de su jefe en su vagina —. No, ya va…

—No hay vuelta atrás, la tengo muy dura como para detenerme.

Dorian besa su cuello mientras masturba el coño mojado de Catrina, ella ya estaba tan húmeda que no hizo falta mojar su dedo. Comienza a soltar los botones de su blusa y rápidamente la despoja de la prenda.

Libera sus senos de su sostén e inmediatamente se mete uno en la boca, regresa la mano a su coño y empieza a frotar la protuberancia de su vagina. Ya estaba tan hinchada, hasta sentía como los labios vaginales se abrían como una flor mientras la frotaba.

—Demonios, tengo que chuparte el coño.

Dorian baja hasta su vientre, le sube la falda hasta la cintura, abre sus piernas y de inmediato mete la boca en el coño de la castaña. Empieza a chuparte los labios de manera morbosa, succionaba con fuerza consiguiente que ella gimiera con locura.

El cuerpo de Catrina se arqueaba cada vez que el jalaba su coño hacia él, a veces mordía sus labios interiores, metía su lengua en el hueco de su coño. Con los dedos abría un poco más los labios de su vagina y con eso conseguía saborear mejor el interior de ese coño tan dulce.

—Que dulce es…—musita mientras se lo come sin casi respirar.

—¡Ah! ¡Ah! si, si, más, chúpamela así, por favor no te detengas…—jadeaba fuera de control.

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