Entrar Via

Clímax de oficina romance Capítulo 15

—Catrina—Dorian rugía su nombre mientras entraba y salía de su interior.

El cuerpo de la castaña se arqueaba cada vez que él se lo metía más profundo, por alguna extraña razón la cavidad del coño de Catrina era muy estrecho, no era virgen eso estaba claro, pero le parecía extraño que la sintiera tan apretada.

—¡Ah! ¡Ah! —ella comenzó a gemir con fuerza, así que cubrió sus labios mientras seguía fallándose su coño con rudeza.

Muerde sus labios al mismo tiempo que ejerce presión en su boca, Catrina lleva ambas manos al posa brazos del sofá para aferrarse para poder recibir las fieras embestidas de su jefe.

Ella cierra los ojos cuando siente que ya estaba por correrse, grita ya que esa era la primera vez que cogían de esa manera y llegaba. Por suerte, la mano de Dorian cubría sus labios impidiéndole que hiciera un escándalo.

Dorian siente que las paredes vaginales se tensan y luego de eso le da un paso una corriente de flujo tibio que se desliza por su polla. Esa sensación lo impulso a aproximar la eyaculación. Cuando lo tuvo en la punta saca la polla del coño de Catrina y se vacía sobre su vientre.

Algunos rastros de su semen llegan a para en la cara y cabello de la castaña, y verla toda bañada de su semen le encanto.

El CEO respirada agitadamente, terminaba de exprimir su polla sobre el cuerpo de Catrina. Levanta la vista y le observa fijamente, ella también respiraba con dificultad. Sus mejillas estaban más que rojas y sus labios muy hinchados.

Desde donde estaba, podía seguir viendo su coño abierto, palpitante y todo bañado en flujo. Esos labios vaginales todo rosado e hinchado le provocaba meter la cara entre esos muslos voluptuosos.

—Eso me ha gustado mucho.

Pero ella no le responde, Dorian se pone en pie y la ayuda a incorporarse. Pero Catrina se aleja un poco de él para buscar su ropa.

—¿Qué pasa? ¿No te ha gustado? Aunque lo dudo, ya que has gemido como nunca.

—Imagino que ya con esto no es necesario que tenga que seguir seduciéndome. ¿Puedo seguir trabajando normal?

Dorian frunce la mirada, luego sonríe y toma sus pantalones. Comienza a vestirse al mismo tiempo que niega.

—¿Crees que esto se acabó solo porque acabamos de tener sexo?

—Es lo que me ha dicho desde un principio —Le reclama.

—No, por supuesto que no —Dorian camina hacia ella sin siquiera ponerse la camisa —. Apenas estamos comenzando, Catrina—envuelve su cintura con el brazo.

—Es un mentiroso.

—¿Acaso no lo quieres repetir? —susurra en su cara.

Catrina permanece callada, solo consigue pestañear y luego de eso traga saliva cuando siente que Dorian aprieta su cintura. Tenerlo así tan cerca causaba estragos fuertes en su coño, cierra los ojos y trata de no concentrarse en el aroma de su perfume.

Era tan adictivo.

—Usted dijo que solo quería tener sexo conmigo una vez.

—Nadie dijo que sería una vez, además, yo lo que deseo de ti es tu culo. Y ese aún no me lo he cogido, así que nuestro trato sigue en pie —Catrina lo mira atónita.

—Eso no era lo que me dijo.

—He cambiado las condiciones.

—Pero…

—Lo que hemos hecho hoy, solo es un abre bocas. Uno pequeño —contesta apretando su nalga —. Cuando te folle por el culo, te aseguro que te gustara y querrás más.

Catrina se suelta bruscamente de su agarre y comienza a vestirse rápido.

—Es un depravado, ni crea que me dejare seguir haciendo lo que quiere. Mi cuerpo no le pertenece como para que se tome esas atribuciones.

Dorian solo sonríe mientras la ve vestirse rápido y con algo de torpeza… toma un zapato en la mano y con el otro en la mano intenta salir, pero él la sujeta del codo.

—Así no vas a salir, entra en el baño y ve arreglarte.

Ella aplana los labios, vuelve a zafarse de su agarre y se dirige hasta el baño privado de él. A su vez, Dorian continúo vistiéndose con total paciencia.

[…]

—Maldito, ¿Cómo se atreve? —musita metiéndose la blusa por dentro de la falda —. Cree que puede disponer de mi cuerpo como le dé la gana —se cala el zapato y alisa su cabello —. Ni crea él que me volveré a acostar con él.

Sale del cuarto del baño y se encamina directo a la salida, sin decir una palabra, sin mirarlo…

Dorian la ve salir y niega, esa chica era todo un dilema. Luego que gemía pidiéndole más, ahora se hacia la ofendida. Pero eso se lo iba a quitar a punta de sexo, ahora que la había probado pretendía follarsela todas la veces que le daba la gana.

Catrina no le era indiferente, a ella le gustaba coger con él y esa era su ventaja. Lo mejor de todo, es que pensaba dejar ese culo suyo para el gran final.

Se sienta en su sillón totalmente relajado y satisfecho… luego se inclina hacia adelante y recapacita en sus pensamientos.

—¡¿Satisfecho?! —parpadea varias veces.

Ahora que se daba cuenta, se sentía totalmente satisfecho después de haber tenido sexo con Catrina. No era lo mismo que le ocurría con otras mujeres, ¿y eso que significa? Frunce la mirada, eso no le agradaba.

[…]

A la hora de la salida, Catrina quería salir rápido de la oficina para no tener que toparse con su jefe. Cuando de la nada.

—¿Lista? —ella pega un respigo al escuchar una voz masculina.

—Dios, Jorge, me has asustado —le dice mirando la puerta de su jefe.

—¿Qué ocurre? —él medio sonríe.

—Nada, ya podemos irnos.

Pero justo en ese momento, su jefe también sale lo que le pone los vellos de punta.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Clímax de oficina