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Clímax de oficina romance Capítulo 17

La franqueza de ese hombre no tenía límites, la asombraba lo directo que era para con ella. En ese momento se preguntó si seria de esa manera con todas las mujeres con las que se acostaba.

Luego recapacito sobre sus pensamientos, ¡por supuesto que era así! ¿Quién demonios era ella para considerarse especial para él? Dorian era un hombre decidido y cuando deseaba algo lo conseguía.

Y ella era la prueba de ello, tan solo la primera vez que se quedaron a solas él consiguió de ella lo que buscaba y sin mucho problemas. Catrina se sienta mejor en el asiento, definitivamente era un hombre bastante arrogante y obsesivo.

Y ahora la estaba llevando a su casa, donde seguramente había llevado a cientos de mujeres para acostarse con ella. Mira la por la ventanilla divisando una impresionante mansión en la que estaban entrando.

Catrina traga saliva observando como Dorian apaga el coche y se baja rápidamente del automóvil. Le da la vuelta al vehículo sin apartar la vista del cristal para verla, abre la puerta y le tiende la mano.

—Vamos… —la anima con esa mirada maliciosa en la mirada.

—No creo que esto sea buena idea —catrina se muerde los labios, estaba tan nerviosa.

—Créeme es muy buena idea.

Dorian la toma del antebrazo y la saca del coche con tanta facilidad, ambos entran en la casa y en cuanto Dorian cierra la puerta principal se carga a Catrina sobre el hombro.

—¿Qué estás haciendo?

—Acelerando las cosas.

Sube las escaleras con agilidad que ni le dio tiempo a ella de reprochar nada, ya que unos segundos después ya estaban dentro de una recamara. Dorian lanza el cuerpo la castaña sobre la cama y empieza a quitarse el saco.

—Esto es una locura, no puedes comportarte como un bruto salvaje y tomar a quien tú quieras.

—Me has dado permiso de tomar lo que quiera, ya te lo dije, pretendo hacerte caso.

Para ese entonces, se había quitado el saco, la corbata y la camina, dejando al descubierto su pecho y ese increíble abdomen lleno de cuadros bien trabajados.

Cuando el empezó a despojarse del pantalón ella reacciono.

—No, no, no, espera, yo no puedo hacer esto.

Catrina hace amago de salir huyendo por el otro lado de la cama, cuando su jefe la sujeta del tobillo y la jala hacia atrás.

—Yo por un culo virgen hago lo que sea, catrina. ¡Y ya estás aquí!

La joven ensancha la mirada, él le quita los tacones y luego toma su corbata del suelo. La mirada de su jefe no le gustaba para nada, era brillosa y malintencionada. Ella traga saliva en seco.

Dorian abre sus piernas con brusquedad colándose entre ellas para tomar sus muñecas.

—¿Qué estás haciendo?

—Me aseguro de que no vuelvas a escapar.

—Espera, no…

Pero sus manos ya estaban atadas con un nudo algo fuerte, seguidamente de eso Dorian baja su falda y a falta de pataleta la deja totalmente expuesta lo que lo hace sonreír con morbo.

—Esto me gusta —musita metiéndose entre sus muslos.

Lo primero que hace es saborear a profundidad su vagina con su lengua, hace círculos con la punta de la misma y también penetra la cavidad del coño de la castaña. Los sonidos que crea con aquella mamada eran morbosos, excitaban mucho más a Dorian quien tenía la polla bien dura.

Chupaba los labios de Catrina mientras que ella se tocaba los muslos y parte de su coño, de vez en cuando él sentía el rose de sus dedos en sus labios. Dorian se sentía muy excitado, demasiado caliente y ansioso por follarse a Catrina.

Hace muchos años que no se sentía de esa manera.

Después de chuparle hasta el cansancio el coño de Catrina la toma por las caderas y le da la vuelta violentamente… él termina de bajarse el pantalón, saca un condón y lubricante de la mesa de noche a su lado.

Cuando estuvo preparado, generosamente empapa su mano con el gel transparente y empieza a humedecer el ano de Catrina con delicadeza y de manera seductora, baja un poco la mano hasta la cavidad de su vagina, masajea lentamente los labios rosados y vaginales de Catrina con el gel.

Pretendía mojarla completamente, esa noche pensaba cogérsela toda la noche… muerde sus labios al deslizar su mano por su polla erecta. Toma a Catrina por el estómago mientras introduce su pene por su coño, metiéndole su polla hasta lo más profundo de su cuerpo.

—¡AHHHH! —gime, levantando un poco más el culo.

—Abre un poco más las piernas —Dorian aprieta su estómago al mismo tiempo que empuja su polla dentro del cuerpo de Catrina.

—¡Ahhhh! Si…

El CEO entraba y salía del coño de Catrina rápidamente, la penetraba con fuerza haciendo sonar sus pieles eróticamente. Dorian comenzó a nalguear el culo de Catrina a medida que penetraba su coño.

—Mierda, que rico…—gime cerrando los ojos.

En cuestión de segundos, la castaña se tensó por dentro y de inmediato él sintió como un flujo tibio envolvía su pene. La sensación le gusto, se concentró para no correrse dentro de ella.

Para cuando Catrina dejo de tener espasmos, le saco la polla del coño y toda bañada en flujos blanquecinos la condujo hasta el hueco de su ano… el CEO muerde sus labios, abre un poco más sus nalgas y ve aquel agujero expectante, palpitante y muy lubricado.

Ella sabía lo que se le venía…

Acomoda la cabeza de su pene en la entrada de su ano y de manera lenta empezó a penetrarla.

—¡Ahh! Me duele, espera…—gime, aferrándose a la sabana.

—Solo será un momento.

Él siguió adentrándose en aquel diminuto agujero sintiendo maravillas, era tan ajustado que se estaba volviendo loco. Cierra los ojos un momento al meter un poco más su pene.

—Joder catrina, tu culo es delicioso.

—Dorian, por favor.

La sabana era un completo desastre, ella la tenía toda acaparada debajo de su cuerpo. Intentaba soportar el dolor.

Cierra los ojos y trata de respirar con calma para olvidar que le dolía su pobre culo. ¿Quién la mandaría de idiota a ofrecerle el trasero a su jefe?

Niega, ya estaba hecho…

En eso, siente como una mano se posa en uno de sus glúteos lo que la alerta.

—¿Todo bien? —escucha la voz de su jefe —. Te dolerá por un rato nada más, pronto se te pasara. Deberías tomar un baño.

Y como mierda le decía a ese hombre que no conseguía como ponerse en pie. Se avergonzaba mucho por no ser resistente como él.

—¿Quieres que te ayude a ponerte en pie? —le pregunta, al mismo tiempo que acariciaba su cuerpo tan rico que su coño empezó a tener hormigueo.

—Por favor…

—Muy bien.

Él se para y la toma como una pluma en sus brazos, y la lleva hasta el cuarto de baño. Ella divisa un enorme yacusi que comenzaba a llenarse con una buena cantidad de espuma en la superficie.

—¿No crees que eso es exagerar para tomar un simple baño?

—¿Y quién dijo que lo tomaras sola? —Catrina mira a su jefe y nota aquella mirada lasciva que le pone los vellos de punta.

—¿De qué hablas?

—Aún no hemos terminado —contesta.

Dorian se mete con ella en la pequeña piscina espumosa y se hunde con la castaña en sus brazos. Detiene el bote de agua y termina por sentarse a Catrina en su regazo a horcajadas.

—No creo que pueda volver a coger por el culo.

—No lo volveremos hacer, al menos no esta noche.

El CEO empezó a mojar sus hombros con el agua provocando que su piel brillara. Frotaba su piel como si la estuviera lavando, moja las tetas de Catrina y emprende la tarea de masajeárselas con suavidad.

Automáticamente ella echa la cabeza y Dorian aprovecha para meterse un pezón en la boca y chuparlo con fuerza.

—¡Ahhhh! —gime Catrina con fuerza, aquel gemido salió directo de sus entrañas cargado de placer y lujuria.

El CEO encaminó sus manos hasta la curva de su culo que estaba hundido bajo el agua, aprieta y la arrima un poco más a su cuerpo. Ya tenía la polla erecta nuevamente y listo para otra ronda.

Justo en ese instante, Dorian levanta la mirada para ver el mentón de Catrina y esos labios semi abiertos y en esa misma fracción de segundo ella baja la mirada inocentemente y de la nada sus labios chocan.

El contacto de sus bocas los hizo detenerse en el acto puesto que era la primera vez que eso sucedía entre ambos… Catrina se había percatado de que a su jefe no le gustaba besar durante el sexo y durante nada, pero aquel rose sí que la tomó por sorpresa.

Ninguno de los dos los busco; simplemente sucedió.

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