La franqueza de ese hombre no tenía límites, la asombraba lo directo que era para con ella. En ese momento se preguntó si seria de esa manera con todas las mujeres con las que se acostaba.
Luego recapacito sobre sus pensamientos, ¡por supuesto que era así! ¿Quién demonios era ella para considerarse especial para él? Dorian era un hombre decidido y cuando deseaba algo lo conseguía.
Y ella era la prueba de ello, tan solo la primera vez que se quedaron a solas él consiguió de ella lo que buscaba y sin mucho problemas. Catrina se sienta mejor en el asiento, definitivamente era un hombre bastante arrogante y obsesivo.
Y ahora la estaba llevando a su casa, donde seguramente había llevado a cientos de mujeres para acostarse con ella. Mira la por la ventanilla divisando una impresionante mansión en la que estaban entrando.
Catrina traga saliva observando como Dorian apaga el coche y se baja rápidamente del automóvil. Le da la vuelta al vehículo sin apartar la vista del cristal para verla, abre la puerta y le tiende la mano.
—Vamos… —la anima con esa mirada maliciosa en la mirada.
—No creo que esto sea buena idea —catrina se muerde los labios, estaba tan nerviosa.
—Créeme es muy buena idea.
Dorian la toma del antebrazo y la saca del coche con tanta facilidad, ambos entran en la casa y en cuanto Dorian cierra la puerta principal se carga a Catrina sobre el hombro.
—¿Qué estás haciendo?
—Acelerando las cosas.
Sube las escaleras con agilidad que ni le dio tiempo a ella de reprochar nada, ya que unos segundos después ya estaban dentro de una recamara. Dorian lanza el cuerpo la castaña sobre la cama y empieza a quitarse el saco.
—Esto es una locura, no puedes comportarte como un bruto salvaje y tomar a quien tú quieras.
—Me has dado permiso de tomar lo que quiera, ya te lo dije, pretendo hacerte caso.
Para ese entonces, se había quitado el saco, la corbata y la camina, dejando al descubierto su pecho y ese increíble abdomen lleno de cuadros bien trabajados.
Cuando el empezó a despojarse del pantalón ella reacciono.
—No, no, no, espera, yo no puedo hacer esto.
Catrina hace amago de salir huyendo por el otro lado de la cama, cuando su jefe la sujeta del tobillo y la jala hacia atrás.
—Yo por un culo virgen hago lo que sea, catrina. ¡Y ya estás aquí!
La joven ensancha la mirada, él le quita los tacones y luego toma su corbata del suelo. La mirada de su jefe no le gustaba para nada, era brillosa y malintencionada. Ella traga saliva en seco.
Dorian abre sus piernas con brusquedad colándose entre ellas para tomar sus muñecas.
—¿Qué estás haciendo?
—Me aseguro de que no vuelvas a escapar.
—Espera, no…
Pero sus manos ya estaban atadas con un nudo algo fuerte, seguidamente de eso Dorian baja su falda y a falta de pataleta la deja totalmente expuesta lo que lo hace sonreír con morbo.
—Esto me gusta —musita metiéndose entre sus muslos.
Lo primero que hace es saborear a profundidad su vagina con su lengua, hace círculos con la punta de la misma y también penetra la cavidad del coño de la castaña. Los sonidos que crea con aquella mamada eran morbosos, excitaban mucho más a Dorian quien tenía la polla bien dura.
Chupaba los labios de Catrina mientras que ella se tocaba los muslos y parte de su coño, de vez en cuando él sentía el rose de sus dedos en sus labios. Dorian se sentía muy excitado, demasiado caliente y ansioso por follarse a Catrina.
Hace muchos años que no se sentía de esa manera.
Después de chuparle hasta el cansancio el coño de Catrina la toma por las caderas y le da la vuelta violentamente… él termina de bajarse el pantalón, saca un condón y lubricante de la mesa de noche a su lado.
Cuando estuvo preparado, generosamente empapa su mano con el gel transparente y empieza a humedecer el ano de Catrina con delicadeza y de manera seductora, baja un poco la mano hasta la cavidad de su vagina, masajea lentamente los labios rosados y vaginales de Catrina con el gel.
Pretendía mojarla completamente, esa noche pensaba cogérsela toda la noche… muerde sus labios al deslizar su mano por su polla erecta. Toma a Catrina por el estómago mientras introduce su pene por su coño, metiéndole su polla hasta lo más profundo de su cuerpo.
—¡AHHHH! —gime, levantando un poco más el culo.
—Abre un poco más las piernas —Dorian aprieta su estómago al mismo tiempo que empuja su polla dentro del cuerpo de Catrina.
—¡Ahhhh! Si…
El CEO entraba y salía del coño de Catrina rápidamente, la penetraba con fuerza haciendo sonar sus pieles eróticamente. Dorian comenzó a nalguear el culo de Catrina a medida que penetraba su coño.
—Mierda, que rico…—gime cerrando los ojos.
En cuestión de segundos, la castaña se tensó por dentro y de inmediato él sintió como un flujo tibio envolvía su pene. La sensación le gusto, se concentró para no correrse dentro de ella.
Para cuando Catrina dejo de tener espasmos, le saco la polla del coño y toda bañada en flujos blanquecinos la condujo hasta el hueco de su ano… el CEO muerde sus labios, abre un poco más sus nalgas y ve aquel agujero expectante, palpitante y muy lubricado.
Ella sabía lo que se le venía…
Acomoda la cabeza de su pene en la entrada de su ano y de manera lenta empezó a penetrarla.
—¡Ahh! Me duele, espera…—gime, aferrándose a la sabana.
—Solo será un momento.
Él siguió adentrándose en aquel diminuto agujero sintiendo maravillas, era tan ajustado que se estaba volviendo loco. Cierra los ojos un momento al meter un poco más su pene.
—Joder catrina, tu culo es delicioso.
—Dorian, por favor.
La sabana era un completo desastre, ella la tenía toda acaparada debajo de su cuerpo. Intentaba soportar el dolor.

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