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Clímax de oficina romance Capítulo 18

Quien tomó la decisión de continuar con el beso fue Dorian, quien tomó a Catrina de la cabeza y profundizo aquel beso que lo agarro fuera de base. Llevaba una eternidad sin besar a una mujer, siempre era sexo y nada más.

Nunca besaba a las chicas con las que follaba, era una regla que él mismo se había autoimpuesto. Era la manera más fácil para no involucrarse con nadie, puesto que sus intenciones no eran las de buscar una pareja.

Pero ese beso llego de la nada, Catrina no busco manera de besarlo como lo hacían las otras chicas; simplemente paso. Y a decir verdad, el contacto de esos labios con los suyo fue electrizante.

Todo su cuerpo se estremeció ante el rose de su boca y no se pudo contener a meterle la lengua hasta el fondo. Es que la escena era perfecta, el yacuzzi, su piel húmeda y caliente y las ganas de coger toda la noche.

Como no incitarse para besar a esa mujer desnuda sobre él.

El beso se tornó más intenso, la lengua de Dorian exploraba la boca de Catrina con mucho tacto y eso lo encendía aún más, había pasado tanto que no besaba a una mujer que se le olvido como era la sensación de besar y follar al mismo tiempo.

Se aleja un poco de ella y observa esas mejillas sonrojadas y esos labios levemente hinchados, Dorian muerde sus propios labios mientras lleva algunos mechones de cabello de Catrina detrás de su oreja.

Ella mantenía los ojos cerrados y los labios semi abiertos mientras que él la acariciaba. Dorian desliza las manos por la curva de su cuello baja por sus senos rosándolos levemente, llegando a su cadera y luego a la curva de su trasero. Eleva un poco su culo hacia arriba, el CEO lleva la vista hacia abajo y nota su polla erecta.

Lo toma de la base para mantenerlo hasta que los labios del coño de Catrina besara la punta de su cabeza. La oye gemir suavemente cuando sus sexos se tocan, observa bien los labios vaginales de la castaña y nota que estaban abiertos como una flor.

—Catrina, te lo voy a meter muy duro —susurra. Ella solo asiente.

Ese coño esperaba ansioso el momento en el que él se lo metiera hasta el fondo, y así lo hizo, bajo el culo de Catrina de un solo golpe y consiguió arrancarle un quejido de placer que lleno sus oídos de morbo.

—¡Ah! siii…—gime ella aferrándose a sus hombros.

Dorian llevaba el ritmo de las penetraciones, tenía cogida a Catrina por el culo, la subía y bajaba con fuerza. El agua salpicaba por todas partes, las tetas de la castaña se movía de abajo hacia arriba al mismo compas de las embestidas.

El CEO no paraba de verlas, rosadas, puntiagudas, tan suaves y firmes… se mete un pezón en la boca y comenzó a chupárselo con fuerza, lo jalaba y lo volvía a tomar con los dientes. Catrina inclina la cabeza hacia atrás disfrutando del placer que él le estaba propinando.

Luego, Dorian la toma por el mentón y la hace bajar la mirada. Ambos se miran a los ojos en silencio y luego él vuelve a besar sus labios. Catrina le responde echándole los brazos al cuello.

Al abrazarlo, la castaña emprende la tarea de menear el culo en movimientos circulares mientras tenía la polla de Dorian dentro. Besar a ese hombre mientras cogían era de otro mundo, sinceramente era más sabroso que cuando lo hacían antes.

Ella sintió los brazos de él envolver su cintura al mismo tiempo que se besaban, en ese momento ella era quien llevaba las riendas del sexo. Frotaba su coño de una manera enloquecedora, sus caderas se meneaban uniformemente.

No estaba siendo para nada torpe, sabía lo que estaba haciendo sobre ese hombre. Entonces, se separa un poco de él y se sujeta de los bordes del yacuzzi, inclina la cabeza hacia atrás y permite que Dorian admire sus senos, su abdomen y hasta la unión de sus polla y su cuño debajo del agua espumosa.

Ella arqueo su cuerpo en una U mientras seguía moviendo las caderas cada vez más rápido.

—Catrina, me vas hacer llegar —musita él, sujetándole de la cintura.

—Es lo que quiero, que te vengas, que me bañes con tu esperma…

—Mierda mujer, coges muy rico —jadea inclinando la cabeza hacia atrás.

Ella aprovecha y se acerca a él para meterse en la curvatura de su cuello y empezar a lamerlo como si fuese una paleta. Se sujeta de los brazos de Dorian y no para de menear el culo morbosamente.

—¡Ahhh! Siii, sigue así, no te detengas. Mueve ese culo rico.

Dorian aprieta su piel cuando siente que ya se iba a correr, y de la nada saca su polla del coño de Catrina. Termina por eyacular en el agua.

Catrina mira la esencia blanquecina del semen de su jefe y solo se le ocurre algo, seguir cogiendo.

—Ven aquí, que no hemos todavía.

El CEO se sube de nuevo a la castaña sobre si y nuevamente le mete el pene en el coño hasta el fondo.

—¡Ahhhh! —Grita—. ¿De dónde sacas tanta energía? —gime al sentir que Dorian le daba duro.

—Nací con el don de ser resistente, además tú me pones demasiado cachondo Catrina. Cada vez que te veo quiero cogerte duro.

—Ay no, pues eso no es un alivio, ¡Ahhh! —gime cuando él le da más duro.

Dorian se apodera de sus labios mordiéndolos con fuerza, ya las mejillas de esa mujer estaban más que enrojecidas, sin embargo no le decía que no, estaba tan dispuesta como él a terminar de coger esa noche.

Apresuro las embestidas llevando su culo de arriba hacia abajo sin alejarse de sus labios, besaba a Catrina con ganas desahogando todo el tiempo que llevaba sin besar a una mujer. Y es que sus labios eran sumamente dulces y tiernos.

Y justo en ese instante, ella empieza a gemir contra sus labios, frunce la mirada y se aferra con más fuerza a sus hombros clavándole las uñas en la piel. La castaña experimentaba su orgasmo y lo estaba disfrutando al máximo.

[…]

—Estoy muy preocupada por ella, no entiendo porque no me contesta la llamada.

—Quizás le tomó más tiempo en tomar un taxi.

—Jorge, de eso hace dos horas. No puede tardarse tanto para llegar a casa, y he llamado a la oficina y nadie atiende, eso quiere decir que no hay nadie.

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