Entrar Via

Clímax de oficina romance Capítulo 20

—Sí, no hay duda de que ella me ama y se puede decir que yo a ella, pero no por eso me van a dejar de gustar otras mujeres.

—Soy la hermana de tu esposa, no puedes hacer esto.

—Claro que puedo —le dice posando una mano en su muslo —. Si quieres que tu hermana no termine en la calle sin un centavo y sin la custodia de la niña, será mejor que cumplas mis caprichos.

Catrina ensancha la mirada y luego mira la mano de su cuñado, estaba sobre su muslo de manera tentativa.

—¿Qué me estas pidiendo? ¿Qué tenga sexo contigo a cambio del bienestar de mi hermana y mi sobrina?

—Vez que es fácil de entender, solo tienes que propinarme placer y todo seguirá como antes. Tu hermana no tiene por qué enterarse de nuestro acuerdo, para cuando yo me canse de ti te dejare libre y podrás hacer lo que quieras.

—Eres un maldito bastardo asqueroso, no pretendo hacerle eso a mi hermana —quita su mano de manera violenta —. No te mereces a una mujer como ella, ni siquiera a esa niña que viene en camino.

Jorge aprieta la mandíbula.

—Esa mierda no es problema tuyo, a ti lo único que debe importarte es el bienestar de tu hermana y tu sobrina, así que harás lo que te digo —le dice con molestia mientras la toma por los hombros.

—No lo voy hacer —Catrina contenía las lágrimas, no pensaba derrumbarse a llorar delante de ese patán.

—¿Ah, no? en ese caso, veras como tu hermana queda en la miseria. Eliza no tiene nada de valor, cuando nos casamos la hice firmar un documento de bienes separados, a ella no le pertenece nada de lo que yo tengo.

—Pero si a la niña.

—Y es por eso que tengo el poder de quitársela, tu hermana viviendo en la calle como indigente no tiene la posibilidad económica de mantener a un bebé recién nacido, y yo sí. Y tú, eres otra pobretona más que no tiene donde caerse muerta.

—Eres despreciable, Jorge.

El hombre se ríe y vuelve a su asiento.

—Solo soy un tipo astuto y con mucha suerte, me cojo a tu hermana y ahora lo haré contigo. Quieras o no, tendrás sexo conmigo y la vida de tu familia estará arruinada y nunca más verán a la niña.

—No le puedes hacer eso a Eliza, ella confía en ti, te ama, y adora a su bebé.

—Es por eso que debes pensar en tu respuesta, o tienes sexo conmigo o las echo a ambas a la calle y le quito a la niña a tu hermana.

Catrina se queda pensando en una solución, pero nada se le ocurría. Ella no deseaba acostarse con ese hijo de puta. Le producía asco de solo imaginar que tenía que abrirle las piernas, no podía hacerlo, no lo haría.

—Y si me dices que no, entonces lo obtendré por las malas —la mirada de Jorge cambio drásticamente.

—¿Qué dices?

En ese momento su cuñado se abalanzo sobre ella quedando metido entre sus muslos, Catrina intentaba quitárselo de encima, pero no lo conseguía.

—Nooooo, ¿Qué estás haciendo? Déjame infeliz de mierda.

—Pretendo cogerte y una vez que me pruebes querrás repetir, veras que soy mejor que tu jefe.

—Nooooo…

La brutalidad de Jorge la estaba agobiando, no podía creer que iba a ser violada por su maldito cuñado.

Él se metió entre sus muslos mientras la manoseaba y besaba su cuello, intentaba subirle la falta, pero no lo lograba y era un alivio puesto que ella no llevaba pantaletas.

—Suéltame, suéltame —gritaba mientras lo golpeaba.

—Quédate quieta maldita sea…

Lo ve bajarse la cremallera de su pantalón y es cuando se asusta de verdad, el sujetaba uno de sus senos mientras intentaba bajar su pantalón, cuando lo logra saca su polla erecta.

—Lo vas a disfrutar, aquí en el coche bien rico te voy a coger.

Ella percibe que el pretendía meter la mano por debajo de su falda y ella no estaba dispuesta a dejarlo, como puede, termina por darle una patada en el pecho a Jorge y ella se pasa al asiento de atrás para huir de él.

—Maldita seas…

Catrina lo oye musitar enojado, sin embargo intenta pasarse al compartimiento maletero del coche, pero este la sujeta de las caderas.

—Te lo haré por el culo entonces.

Ella siente como él intenta levantarle la falda bruscamente y a Catrina no le queda de otra que volver a defenderse, Jorge prácticamente se había colado a la parte de atrás del coche, así que se da la vuelta y le propina una cachetada.

Con los pies patalea con fuerza e intenta pasarse adelante para quitar el seguro del coche y escapar.

—¿A dónde vas? —la sujeta de la camina rasgándola un poco, pero consigue alejarla del seguro de coche —. Vinimos a follar, no a que te escapes.

—No, maldito idiota. No pienso tener sexo contigo.

—Tu resistencia me pone más caliente.

Toma a Catrina por la cintura de la falda y jala su cuerpo hacia atrás, la cremallera de la misma se tensa y termina por bajarse sola. Ese animal intentaba bajarle la prenda a los golpes mientras que su polla se encontraba erecta y babeando.

—Noooo, me das asco.

—Ven aquí, dame una mamada antes de que te lo meta duro por el coño.

—Noooo…

Jorge toma a Catrina por el cabello y la hacía a su pene palpitante, ella al ver su oportunidad toma su miembro con las manos y clava sus uñas en el mismo.

—¡AHHHHHHHH! —grita con todas sus fuerzas su cuñado.

Seguido de eso, le da una cachetada a Catrina que le voltea la cara. Pero a ella no le importa en esos momentos y se da la vuelta mientras que él se retuerce del dolor. Catrina le quita el seguro al coche y escapa de allí.

Corre lejos de la camioneta de su cuñado mientras se sube el cierre de la falta, la castaña se quita los tacones para poder correr mejor. No tenía idea de donde estaba, pero esperaba poder encontrar un taxi.

—¡CATRINAAAAA! VUELVE AQUÍ MALDITA SEA…PIENSA EN TU HERMANA.

Aquella pregunta sí que lo tomó desprevenido. Verla llegar en ese estado a su casa y que luego le pidiera una cosa como esa era sospechoso, algo paso, pero ella al parecer no deseaba contarle nada.

No la iba a presionar en esos momentos, pero tarde o temprano tendría que contarle lo que estaba sucediendo.

—Está bien, puedes quedarte en mi casa —su respuesta la asombro.

—Prometo que no me voy a quedar mucho tiempo —él guarda silencio, mira sus fachas y luego su rostro, en eso noto algo en su mejilla que no cuadraba.

Toma su mentón y aparta su cabello.

—¿Quién te ha hecho eso? —la mirada de Catrina comenzó a brillar más de la cuenta —. Dime, ¿Quién te ha golpeado, Catrina?

—Por favor, no me preguntes, por favor…

—No —niega frunciendo la mirada —. Me vas a decir ahora mismo lo que está pasando.

La castaña no quería decir nada de lo que paso con su cuñado, de sus amenazas y de su intento de violación. Solo podía pensar en su hermana que estaba a solas con él, pero era cierto que ese idiota no le haría daño, no mientras ella mantuviera a la bebe en su vientre.

—No puedo, no puedo decirte nada —suelta las lágrimas.

—¿Por qué no? —pregunta furioso.

Catrina únicamente niega mientras derrama lagrima tras lágrima.

A Dorian no le queda de otra que esperar a que ella decidiera contarle lo que estaba pasando, se preguntó porque las mujeres tenían que ser tan complicadas para todo.

—Vamos, necesitas un baño y cambiarte de ropa —él la guía hacia las escaleras.

—Siento mucho esto, no quise molestarte con esto.

—Hay cosas que no entiendo, ¿Cómo por ejemplo porque no has recurrido a tu hermana? estoy seguro que ella…

Y es cuando se detiene a mitad de camino y repasa todo en segundos… ¡Eso tenía que ser! Tuvo que haber tenido una fuerte discusión con su hermana por haber desaparecido toda la noche sin avisarle.

Y por la magnitud del golpe que tenía en el rostro asumió que fue una pelea muy grave, si ella le pidió asilo era porque de seguro la corrieron de la casa. Ahora se sentía un poco culpable por lo que hizo con ella la noche anterior.

Se sentía responsable de Catrina.

Dorian no menciono nada al respecto, continuo subiendo las escaleras. Debía arreglar esa situación, y la única manera era que hablara con Eliza directamente para contarle lo que pasaba entre su hermana y él.

Lo que menos deseaba era que las hermanas estuvieran enojadas por su culpa.

—Toma un baño y descansa un poco, yo vuelvo al rato iré a por algo de ropa para ti.

—Esta es tu alcoba…—susurra quedándose a mitad del cuarto.

—¿Y qué pretendes? ¿Qué te ponga a dormir en una habitación para invitados?, ¡no! —susurra lo último a sus espaldas —. Si te vas a quedar aquí, dormirás en mi cuarto y en mi cama Catrina.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Clímax de oficina