A pesar de sentirse fatal por lo que le paso, las palabras de Dorian le puso los vellos de punta. La hizo tragar saliva en seco y hasta se estremeció al percibir su respiración en la nuca.
—Así que no te hagas muchas ilusiones con que ibas a dormir sola—roza su brazo con sus nudillos —. Ve a darte un baño y ponte alguna prenda mía que consigas en el armario. Regreso dentro de un rato.
Catrina solo asiente sin siquiera darse la vuelta, ese hombre era demasiado cautivador. Sabia como envolver a una mujer y de la mejor manera, todo su cuerpo había reaccionado tan solo con un roce de sus nudillos.
—Ve —le da una nalgada lo que la saca de su ensoñación.
Cuando ella se da la vuelta nota que se había quedado sola en ese cuarto, mira la cama donde había tenido el mejor sexo de su vida la noche anterior. Aplana los labios, luego divisa un teléfono y rápido corre hacia él.
—Mierda, no puedo llamar al número de casa. Tendré que marcar a su número privado, espero que ese bastardo no le haya decomisado el móvil.
La joven espera impaciente a que su hermana atendiera el aparato hasta que al fin.
—¿Diga?
—Eliza, ¿estás sola?
—¡¿Catrina?! ¿Dónde demonios estas metida? Estoy preocupada por ti, Jorge ha salido a buscar y…
—Guarda silencio maldita sea —la interrumpe al escuchar el nombre del bastardo de su cuñado —. ¿Tu marido no ha llegado?
—No, no ha llegado. ¿Dónde estás metida? ¿Qué está pasando? ¿Dónde pasaste la noche?
—Escucha atentamente, estoy bien, pero no puedes decirle a tu marido que te he llamado ¿entiendes?
Eliza guarda silencio, no entendía nada.
—No te estoy entendiendo nada, Catrina. ¿Por qué dices esas cosas? Dime que es lo que está pasando.
—Eliza, debes salir de la casa cuando Jorge no este recoge tus cosas y sal de allí, por favor, no preguntes porque, pero cuando lo hagas vas directo a la oficina y no preguntes de nuevo porque.
—¿Te has vuelto loca? ¿Cómo que me salga de mi casa? ¿Me estas pidiendo que deje a mi esposo?
—Sí, eso mismo te estoy pidiendo. Cuando estemos juntas te contare la razón de porqué. Pero por favor, hazme caso por una vez en tu vida. Cuando estés con Jorge disimula que todo está bien, que no sabes nada de mí y que sigues preocupada.
La castaña menor frunce la mirada, no entendía porque, pero comenzaba a sentir como una escalofrió en todo el cuerpo por las palabras de su hermana.
—Eliza, ¿estas allí?
—Sí, escucha Catrina, porque no vuelves a casa y conversamos sobre lo que está pasando, no creo que…
—Maldita sea, sal de la puta casa cuando tengas la oportunidad Eliza. Mierda, tú y el bebé corren peligro con tu marido. No llames a este número, por favor, bórralo de su móvil. Por favor, finge que no sabes nada de mí, y sal de allí cuando puedas. Estaré esperándote en la oficina.
—Muy bien, iré mañana a la oficina e inventare cualquier excusa a mi esposo.
—Nooooo…—le grita.
Su hermana a veces solía ser un poco idiota. Quizás por eso no se había percatado del demonio que tenía como marido.
—Él no puede saber que vas a la oficina a verme ni nada, Eliza, Jorge no es lo que crees —esas palabras fueron muy fuertes.
—¡Ha llegado! —Catrina la oye.
—Haz todo lo que te dije, por favor, cuídate y no lo hagas enojar.
—Pero…
Su hermana le cuelga la llamada y ella se queda mirando el aparato toda desconcertada. Aplana los labios y divisa el número, no lo conocía de nada. Eliza muerde sus labios y decide borrar el número, pero antes lo deja escrito en un papel y lo guarda en su estuche de maquillaje.
—Cariño, ¿Dónde estás? —la voz de su esposo sonó tan normal que la castaña comenzó a tranquilizarse, ¿Qué de malo podía estar pasando con él?
—¡Aquí! —Jorge entra en la recamara justo cuando ella sale del baño como si lo hubiera utilizado —. ¿La has encontrado? —a pesar de no desconfiar de su marido, ella opto por seguir el juego de su hermana.
—Lo siento, no la he encontrado.
Eliza pone una expresión de afligida, puesto que ella esperaba que él le dijera que si la había encontrado. Era obvio que Catrina y él se habían visto, por lo que su hermana le menciono era obvio que ellos se vieron, pero ¿en qué momento?
Es que nada de lo que pensara tenía sentido alguno.
—Tranquila, la vamos a encontrar —él la abraza con fuerza y ella se deja.
—Sí, eso espero. Creo que moriré de la angustia si mi hermana no aparece.
—Te aseguro que regresara a casa.
Esa afirmación sorprendió la castaña. Levanta un poco la mirada y nota que él tenía un rasguño muy leve que salía de su nuca. Rápidamente baja la mirada y relame sus labios, Eliza se imaginó mil y una escenas de porque su marido tenía ese aruño en su cuerpo.
—Si quieres mañana puedo pasar por la oficina de tu jefe, quizás ella llegue a trabajar—Eliza se altera, pero disimula.
—No quiero involucrar a mi jefe en esto, debemos esperar que mi hermana regrese por si sola.
—Muy bien, no quiero que te preocupes más. Por el bien tuyo y de mi bebé —Jorge suaviza su vientre abultado.
Eliza estaba tan llena de dudas, y la única que podía aclararlas todas era su hermana.
[…]
Cuando Dorian arribo a su casa por la tarde, encontró a Catrina dormida en su cama. Se había puesto una de sus sudaderas y un par de medias blancas. Sus piernas, muslos y parte de su culo estaban completamente expuestos.
El CEO se relame los labios y se adentra en la habitación, oprime un botón en la pared para bajar las persianas; de ese modo el cuarto quedara más oscuro. Pero existía la suficiente luz como para admirar la belleza de ese culo blanquecino.
Dorian comienza a despojarse de su ropa mientras miraba el culo de Catrina, ella dormía de lado y ni cuenta se había dado de su llegada. Si se sentía mal por la pelea con su hermana, él pensaba hacerle olvidar todos sus problemas.
Cuando se quedó totalmente desnudo su polla ya estaba erecta y babeante por el coño de esa mujer. Tenía serios problemas con Catrina, le era tan difícil no desear meterle su polla en aquel coño tan provocativo.
Gatea sobre la enorme cama y se inclina lo suficiente a la altura de su culo, y de manera de tanteo, él empieza a pasar su lengua por la abertura de sus nalgas. Eso la sobresalto y sin querer abrió un poco más sus muslos permitiéndole la entrada al CEO.
Y de inmediato se apodero del coño de Catrina.
—¡Dorian! —Gime arqueándose instantáneamente —. ¿Qué haces? —musita entre jadeos.
—Te he visto dormir tan provocativa que no me pude contener a follarte rico —le mete la lengua hasta el fondo de su coño.
—¡Ahhhh! Me has asustado…

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