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Clímax de oficina romance Capítulo 26

—Yo no he terminado contigo.

—Pero yo sí, así que suéltame.

Estaba furioso por su actitud y mucho más por aquellos reclamos que no tenían sentido alguno ya que él no se había acostado con nadie esa noche.

—¿Qué demonios crees que estás haciendo? ¿Me reclamas? —el rubio afina la mirada.

—Ni creas que te estoy reclamando por coger con otra mujer, puedes acostarte con quien te de la puta gana. Lo único que reclamo es que vengas a follar conmigo luego de que vengas de estar con alguien —Catrina hace amago de soltarse, pero él no la suelta.

—Pues eso no es lo que me parece.

Aquella acusación la tenso, puesto que ella misma sabía que estaba mintiendo. ¡Claro que le estaba mintiendo! Pero jamás se lo haría saber, no le daría el beneficio de sentirse importante.

—Pues me vale mierda —acaba por soltarse y se da la vuelta, pero Dorian la sujeta de la cintura y termina por empujarla contra la pared quedando él detrás de ella —. ¿Qué demonios estás haciendo? —gruñe furiosa.

—Te demuestro que no puedes hablarme de esa manera —mientras le respondía Dorian baja el cierre de su pantalón y saca su polla.

—No, no quiero, suéltame de una vez —la castaña se remueve, pero ese hombre era enorme como podría zafarse.

En eso siente como su jefe le baja bruscamente el pantalón de pijama dejando al descubierto su culo, ella ensancha la mirada puesto que ya sabía lo que venía luego. Y aunque odiaba lo que estaba tramando, desgraciadamente se sentía excitada.

Segundos después Dorian le penetra el coño con su enorme polla caliente y palpitante, se lo había metido tan bruscamente que ella pega un grito por la brusquedad.

—¡Ah!, no sigas —menciona aquellas palabras gimiendo —. Eres un maldito —musita aferrándose a la pared mientras que su jefe se la follaba.

—Sí, pero te gusta lo muy maldito que soy contigo.

Dorian sujeta a Catrina por el cuello mientras follaba su coño con fuerza, estaban a mitad de escaleras cogiendo en medio de la noche, pero como la casa estaba completamente sola nadie los iba a molestar.

Ella podía gritar todo lo que le diera la gana…

—¡Ah! por favor, ya, no sigas —la castaña cierra los ojos al sentir el orgasmo inminente.

< Maldita sea, ¿Cómo es que estoy disfrutando que me folle cuando ha llegado de verse con una puta zorra?>

—Sé que te gusta, lo estas disfrutando tanto como yo—él musitaba contra su oreja, luego sube un poco su mano y la posa entre sus labios mientras juntaba más su cuerpo contra el de ella.

—¡Ahhhhh! —Catrina se estaba corriendo, fue inevitable no hacerlo, ese hombre la calentaba tan solo con hablarle.

El CEO siguió penetrándola con rudeza, estremecía el cuerpo de la castaña al mismo tiempo que metía y sacaba su polla del coño de ella. Estaba tan mojada que a Dorian se le hacía agua la boca.

Cierra los ojos y recuerda un segundo su encuentro con la pelirroja, esa mujer ni logro calentarlo como lo hacía Catrina. Es que con solo verla su polla despertaba y lo único que le provocaba era coger con ella todo el día.

Y la prueba fue cuando venía conduciendo como un loco solo para llegar a la casa y poder comérsela. Era la primera vez que rechazaba a una mujer por otra, y era la primera vez que se desesperaba por encontrarse con esa otra para follar.

Junta sus labios en la base de su nuca y termina por besarla sintiendo como la piel de ella se erizaba en medio de la humedad. Ambos sudaban a mares, pero eso no los detuvo. Catrina meneaba el culo tan rico que no deseaba detenerse.

Acaba por clavar sus dientes en su piel al mismo tiempo que eyacula dentro de ella con todas sus fuerzas, presiona una mano contra la pared mientras que la otra se aferra al cuello de ella.

De su garganta salió un ronco sonido de placer al descargarse completamente dentro de la castaña, inclina la cabeza hacia atrás mientras que aprieta la mandíbula. Eso había sido muy rico y egoísta de su parte también.

Pero como hacía, él era un tipo egoísta.

Catrina queda con el rostro pegado de la pared, no deseaba voltearse, sus emociones estaban revueltas. Tenía tanta rabia por dentro, por haber permitido que Dorian la poseyera de esa manera. Pero también estaba enojada porque le había gustado como se lo había hecho con tanta brusquedad.

Su jefe era un maldito, pero un amante experto en el sexo. Ese desgraciado sabía como complacer a una mujer.

Traga saliva y trata de reprimir sus lágrimas, si, tenía ganas de llorar por lo idiota que era. Y por lo imbécil y egoísta que él era. Pero no podía reclamar nada, no tenía derecho a nada de esa mierda porque ellos no eran una pareja.

—¿Ya estas satisfecho? —aquella pregunta descoloco a Dorian, fue como un detonante para que su polla bajara la guardia —. Me gustaría darme un baño e irme a dormir.

Él observa a Catrina darle la espalda, ni se había movido, hasta hace unos segundos creyó que ella lo había disfrutado como él. Frunce la mirada, pero se había equivocado.

—Catrina…

—¿Has terminado? —insiste con voz un poco más elevada.

—No me acosté con nadie, yo no tuve sexo con otra mujer. He venido conduciendo a toda prisa a casa para…

Esas palabras ocasionaron que su corazón se acelerara inmediatamente, Catrina ensancha la mirada, pero contenía dándole la espalda a Dorian.

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