Jorge estaba a punto de correrse, pero esa virgen estaba tan buena que no deseaba detenerse aunque ella estuviera quejándose. Su rostro estaba muy rojo, él se inclinó hacia ella para morderle las tetas y otras partes de su cuerpo.
Lo hacía de manera violenta, agresiva y sádica, el cuerpo de la morena ya tenía chupetes por todos lados. Su piel sudaba a mares, y mientras él seguía penetrándola sus tetas bamboleaban de arriba hacia abajo.
Lo bueno es que le cubría la boca para que no hiciera tanto escándalo, pudo notar que algunas lágrimas salían de sus ojos lo que lo llevo a darle más duro a su coño.
—Por favor, deténgase. Saque su polla que me hace daño.
Ella logra quitarle la mano de la boca y es cuando él siente que se va a correr, cierra los ojos y aprieta la cadera de la morena con fuerza para soltar todo su semen dentro de su cuerpo. Jorge abre la boca por la cual un fino hilo de saliva se le cuela.
Inclina la cabeza hacia adelante para ver como su pene estaba dentro del diminuto coño de esa chica. Los hilos de su saliva caían cobre la unión de sus sexos, todavía seguía muy duro, esa chiquilla estaba muy buena como para dejarla.
El CEO empieza a sacar su polla y nota que con el venia una gran cantidad de sangre. Al liberar a la morena de su pene esta cierra las piernas llevando una mano a su coño.
—Eso me ha dolido mucho, le he dicho que se detuviera —le reclama lloriqueando.
—Has aceptado, ahora te atienes a la consecuencias ve a lavarte al baño.
Ella se baja del escritorio a toda prisa y corre al baño, Jorge le echa un vistazo a ese culo y nota que lo tiene bastante grande.
—Ella era una niña, ¿Por qué no se detuvo?
—Ven aquí y no hables tantas pendejadas.
—No, espere, ya yo no quiero que…
—Silencio…
Le hace dar la vuelta a la rubia, la recuesta del escritorio boca abajo y le abre las piernas.
—Señor Jorge, por favor, deténganse que no quiero hacerlo.
—No te hagas, que sé que te gusta coger conmigo.
Cuando la pone en cuatro abre un poco sus nalgas y termina por meterle el pene por el ano sin ningún tipo de sutileza.
—¡Ahhh! —grita, a lo que Jorge toma su corbata y cubre la boca de la rubia.
—Que mierda tan bueno es coger por el culo, es como si estuviera metiéndoselo a tu prima por el coño.
La chica niega mientras trata de levantarse, pero Jorge presiono su espalda con fuerza impidiéndole que se levantara.
Entraba y salía del ano de ella con fuerza, sujetaba su nalga con fuerza enterrándole las uñas en su carne. La tomó de la base de su cabello y en esa posición comenzó a follarsela; ella seguía quejándose, pero él no le daba importancia.
En eso la morena sale del baño y este la ve quedarse bajo el marco de la puerta.
—Siéntate en mi silla y empieza a tocarte el coño, quiero verte como te masturbas.
—Quiero irme —contesta cubriendo sus senos y coño con las manos.
—La puerta está cerrada con llave, y yo la tengo. No me hagas sacarle la polla del culo de tu prima para obligarte a meterte mano en el coño.
La joven camina hasta la silla al escuchar la voz de amenaza de ese hombre, se sienta con algo de pudor.
—Abre las putas piernas y empieza a follarte el coño, quiero ver cómo te lo haces tú misma.
Ella hace caso, baja la mirada y ve la expresión de su prima. No quería que se la cogieran por el culo, ella creyó que follar con su jefe no iba a ser tan malo, pero ese hombre era una bestia cogiendo.
La chica abre las piernas y empieza a tocar su coño, le ardía mucho y todavía sangraba un poco. Empezó a frotarse lento puesto que le dolía.
—Metete los dedos y tócate las tetas, vamos, diviérteme.
Lo hace, pero no a gusto, no lo estaba disfrutando para nada. Pero ese tipo estaba loco, no quería que se volviera agresivo.
Jorge ve como la chica empieza a masturbarse metiéndose los dedos en aquel coño tan pequeño, sus dedos estaban un poco sucios con su sangre, pero eso la mantendría húmeda para que se follara mejor.
Mientras que él seguía metiéndoselo a la rubia con fuerza, sintió que ya estaba por acabar, mirando el coño de la morena y esas tetas sin tocar Jorge culmino acabando en el culo de la rubia.
—¡AHHHHHH! Mierda, que culo y que coño tan bueno—entre abre la boca al sentir que su semen sale expulsado dentro del culo de la rubia.
Seguía pujando con rudeza contra el culo de la rubia para expulsar los últimos fluidos de su cuerpo. Al terminar sonríe y ve que la morena se había detenido.
—Ustedes dos cogen muy bueno.
Se sale del culo de la rubia y camina hasta el baño para lavarse. Al mirarse en el espejo se da cuenta que estaba sudando mucho, refresca un poco su cara, cuerpo y brazos. Se seca con la toalla y luego sale.
Las dos primas se estaban vistiendo a toda prisa, el camina hacia ellas, pero empieza a tomar su ropa.
—Quiero que este se vuelva a repetir.
—No creo que se repita, usted prácticamente abuso de mí. Le dije que se detuviera y no lo hizo.
Aquellas palabras cabrearon a Jorge, mira de soslayo a la morena y en dos pasos se acerca a ella y termina por tomarla por el cuello con fuerza.
—¿Pretendes denunciarme?
—Señor Jorge, no, por favor suéltela.
—¿Van a denunciarme? —aprieta más su cuello, la joven trata de defenderse, pero no lo consigue.
—No te pongas así, le harás daño a la niña.
—por suerte mi hija no tendrá que lidiar con un padre como tú, porque eres una porquería de hombre.
—¿Estas así por lo que paso con tu hermana? —ella aprieta la mandíbula —. No es mi culpa que esté tan buena, así como lo estabas tú.
Eliza niega mientras derrama lágrimas y al mismo tiempo retrocede.
—Eres un farsante.
—No tienes prueba de que quise violar a tu hermana, ella tampoco las tiene, no tienes como atacarme. Lo perderás todo, hasta tu hija. Nunca la veras, yo me la quedare y te dejare en la calle.
—Te llevaste mi dinero, lo que he ahorrado por tantos años.
—Sí, no me iba a arriesgar a que te largaras como lo pensabas hacer ahorita.
La castaña choca contra los escalones de las escaleras mientras que su marido queda a poca distancia de ella.
—Sera mejor que olvides esa idea de largarte con tu hermana, porque eso no pasara. Te quedaras aquí y cuando mi hija nazca seguirás sirviéndome en la cama todas las veces que me dé la maldita gana.
—Me das asco.
—No decías eso hace unos días cuando gemías de goce, puedo darte mucho placer si quieres —sonríe con morbo.
En ese momento Eliza le lanza en la cara las fotografías de su infidelidad y corre pasando a un lado de él para dirigirse a la puerta.
Jorge ve en el suelo fotografías de él cogiendo con la rubia de la limpieza eso lo distrae por un momento.
—¿Qué mierda es esto? —dice tomando una para ver mejor su maldita cara —. Puta de mierda, ¿Qué hiciste?
En medio de su estupefacción escucha que alguien agarra las llaves, al darse la vuelta se fija que Eliza escapaba por la puerta. El CEO corre detrás de ella y es cuando la ve subirse a su camioneta.
Por los nervios que cargaba, Eliza no conseguía meter la llave en la hendidura del encendido del coche. En eso su marido llego golpeando el capo del automóvil lo que la puso más nerviosa de lo que estaba.
—Abre la maldita puerta, Eliza. No me hagas enojar más de lo que ya estoy.
Entre el llanto ella intenta prender el coche, sus lágrimas le impedían ver con claridad y sus manos eran como de gelatina.
—¡ABRE ESA MIERDA! —le grita lo que la pone más histérica.
En eso el sonido estruendoso del vidrio la hace acostarse de un lado, Jorge había roto el vidrio para poder abrir la puerta. Ella se agacha y es cuando ve debajo del asiento del coche la identificación de su hermana.
La castaña ensancha la mirada y en ese instante siente como la sacan a jalones del vehículo.

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