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Clímax de oficina romance Capítulo 29

Jorge estaba a punto de correrse, pero esa virgen estaba tan buena que no deseaba detenerse aunque ella estuviera quejándose. Su rostro estaba muy rojo, él se inclinó hacia ella para morderle las tetas y otras partes de su cuerpo.

Lo hacía de manera violenta, agresiva y sádica, el cuerpo de la morena ya tenía chupetes por todos lados. Su piel sudaba a mares, y mientras él seguía penetrándola sus tetas bamboleaban de arriba hacia abajo.

Lo bueno es que le cubría la boca para que no hiciera tanto escándalo, pudo notar que algunas lágrimas salían de sus ojos lo que lo llevo a darle más duro a su coño.

—Por favor, deténgase. Saque su polla que me hace daño.

Ella logra quitarle la mano de la boca y es cuando él siente que se va a correr, cierra los ojos y aprieta la cadera de la morena con fuerza para soltar todo su semen dentro de su cuerpo. Jorge abre la boca por la cual un fino hilo de saliva se le cuela.

Inclina la cabeza hacia adelante para ver como su pene estaba dentro del diminuto coño de esa chica. Los hilos de su saliva caían cobre la unión de sus sexos, todavía seguía muy duro, esa chiquilla estaba muy buena como para dejarla.

El CEO empieza a sacar su polla y nota que con el venia una gran cantidad de sangre. Al liberar a la morena de su pene esta cierra las piernas llevando una mano a su coño.

—Eso me ha dolido mucho, le he dicho que se detuviera —le reclama lloriqueando.

—Has aceptado, ahora te atienes a la consecuencias ve a lavarte al baño.

Ella se baja del escritorio a toda prisa y corre al baño, Jorge le echa un vistazo a ese culo y nota que lo tiene bastante grande.

—Ella era una niña, ¿Por qué no se detuvo?

—Ven aquí y no hables tantas pendejadas.

—No, espere, ya yo no quiero que…

—Silencio…

Le hace dar la vuelta a la rubia, la recuesta del escritorio boca abajo y le abre las piernas.

—Señor Jorge, por favor, deténganse que no quiero hacerlo.

—No te hagas, que sé que te gusta coger conmigo.

Cuando la pone en cuatro abre un poco sus nalgas y termina por meterle el pene por el ano sin ningún tipo de sutileza.

—¡Ahhh! —grita, a lo que Jorge toma su corbata y cubre la boca de la rubia.

—Que mierda tan bueno es coger por el culo, es como si estuviera metiéndoselo a tu prima por el coño.

La chica niega mientras trata de levantarse, pero Jorge presiono su espalda con fuerza impidiéndole que se levantara.

Entraba y salía del ano de ella con fuerza, sujetaba su nalga con fuerza enterrándole las uñas en su carne. La tomó de la base de su cabello y en esa posición comenzó a follarsela; ella seguía quejándose, pero él no le daba importancia.

En eso la morena sale del baño y este la ve quedarse bajo el marco de la puerta.

—Siéntate en mi silla y empieza a tocarte el coño, quiero verte como te masturbas.

—Quiero irme —contesta cubriendo sus senos y coño con las manos.

—La puerta está cerrada con llave, y yo la tengo. No me hagas sacarle la polla del culo de tu prima para obligarte a meterte mano en el coño.

La joven camina hasta la silla al escuchar la voz de amenaza de ese hombre, se sienta con algo de pudor.

—Abre las putas piernas y empieza a follarte el coño, quiero ver cómo te lo haces tú misma.

Ella hace caso, baja la mirada y ve la expresión de su prima. No quería que se la cogieran por el culo, ella creyó que follar con su jefe no iba a ser tan malo, pero ese hombre era una bestia cogiendo.

La chica abre las piernas y empieza a tocar su coño, le ardía mucho y todavía sangraba un poco. Empezó a frotarse lento puesto que le dolía.

—Metete los dedos y tócate las tetas, vamos, diviérteme.

Lo hace, pero no a gusto, no lo estaba disfrutando para nada. Pero ese tipo estaba loco, no quería que se volviera agresivo.

Jorge ve como la chica empieza a masturbarse metiéndose los dedos en aquel coño tan pequeño, sus dedos estaban un poco sucios con su sangre, pero eso la mantendría húmeda para que se follara mejor.

Mientras que él seguía metiéndoselo a la rubia con fuerza, sintió que ya estaba por acabar, mirando el coño de la morena y esas tetas sin tocar Jorge culmino acabando en el culo de la rubia.

—¡AHHHHHH! Mierda, que culo y que coño tan bueno—entre abre la boca al sentir que su semen sale expulsado dentro del culo de la rubia.

Seguía pujando con rudeza contra el culo de la rubia para expulsar los últimos fluidos de su cuerpo. Al terminar sonríe y ve que la morena se había detenido.

—Ustedes dos cogen muy bueno.

Se sale del culo de la rubia y camina hasta el baño para lavarse. Al mirarse en el espejo se da cuenta que estaba sudando mucho, refresca un poco su cara, cuerpo y brazos. Se seca con la toalla y luego sale.

Las dos primas se estaban vistiendo a toda prisa, el camina hacia ellas, pero empieza a tomar su ropa.

—Quiero que este se vuelva a repetir.

—No creo que se repita, usted prácticamente abuso de mí. Le dije que se detuviera y no lo hizo.

Aquellas palabras cabrearon a Jorge, mira de soslayo a la morena y en dos pasos se acerca a ella y termina por tomarla por el cuello con fuerza.

—¿Pretendes denunciarme?

—Señor Jorge, no, por favor suéltela.

—¿Van a denunciarme? —aprieta más su cuello, la joven trata de defenderse, pero no lo consigue.

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