Dorian medio sonríe mientras recoge una carpeta de su interés, levanta la cabeza y enfrenta a Luna.
—La verdad es que no estoy seguro de que pueda llevarte, Luna.
La mujer se queda callada mientras que observa a Dorian fijamente mostrándose tranquila, como si nada le hubiera perturbado su paz. Pero la realidad es que si estaba furiosa que la estuviera rechazando.
¿Acaso su estúpido abogado tenía razón?
Dorian ya no era como el de antes, pero eso no era posible, él era un hombre tan imponente y atractivo, ¿Cómo se podría perder todo eso con una sola mujer? no podía permitirlo, ella al menos debía probarlo, aunque sea una sola vez.
—No te preocupes, yo comprendo—sonríe tranquilamente.
El Ceo asiente, le tiende la mano a Luna para luego salir de la sala de juntas dejándola a ella atrás.
Luna empuña las manos y la mandíbula al mismo tiempo.
—¿Qué pasa? —la voz de su abogado resuena a sus espaldas que la lleva a mirarlo de reojo—. ¿Porque te notas cabreada? Si la reunión ha ido muy bien, deberías estar celebrando.
—¿Qué te hace pensar que estoy así por la maldita reunión?
—Ya veo…—el abogado toma asiento —. Así que ha sido Dorian.
—¡Me rechazo! —responde resonando sus tacones en el suelo.
El abogado niega, se cruza de piernas mientras que la observa a sus espaldas.
—te dije que el hombre es diferente, ha cambiado. No creo que puedas con él como lo esperabas hacer—Luna niega.
—Quiero que hagas algo—el abogado frunce el ceño —. Necesito que hagas esto para yo poder obtener lo que quiero.
—Luna, ¿Qué es lo que quiere?
—Ernesto, yo te pago bastante bien para que hagas lo que pido, así que será mejor que obedezcas sin chistar.
—Bien.
[…]
Por la noche Dorian y Catrina llegan a la casa de Elisa para cenar.
Catrina aun continuaba enojada con su marido, pero pensó en disimularlo bien delante de su hermana.
Antes de que la pareja bajara del coche, Dorian detiene a su mujer tomándola por el brazo, ella voltea para verlo con expresión poco amistosa.
—¿Sigues enojada conmigo?
—¿Porque haces ese tipo de preguntas?
—estamos aquí donde tu hermana, vamos a cenar, ¿crees que este bien que nos mostremos de esta manera?
—No estoy tratándote mal, Dorian ¿o sí?
La joven se suelta de su agarre, pero él la vuelve a tomar, no deseaba entrar donde su cuñada con su mujer ella una víbora.
—No quiero que sigas enojada conmigo, bebé.
—Prometes cosas que luego no cumples, Dorian. ¿Cómo quieres que este?
La ira la hizo hablar de más, la verdad es que aquel reclamo se debía más a la propuesta de matrimonio que quedo en el aire que por la llegada tarde de la otra noche.

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