Dorian en su oficina revisa atentamente unos adjuntos enviados por el abogado de Luna, pero de la nada escucha que alguien ingresa en su oficina que lo lleva a alzar la mirada. Al ver a Luna entrar en su despacho baja los documentos.
—¡Luna! No te esperaba por aquí el día de hoy—ella sonríe con picardía mientras que se aproxima al escritorio.
—Me apeteció invitarte a almorzar, no deseaba comer sola el día de hoy. Y como todos estos días hemos estado comiendo juntos me pareció conveniente el día de hoy—toma asiento en la silla frente a Dorian.
El Ceo tenía otros planes distintos a esos y eran los de almorzar en la oficina para poder trabajar, adelantar trabajo y llegar temprano a casa en vista de que las cosas estaban un poco tensas con su mujer.
—¿Qué pasa? ¿tienes otros planes? ¿una junta o algo así?
—No, bueno…—él niega mostrando una leve sonrisa apenada —. Iba a tomar el almuerzo aquí para poder estudiar bien estos documentos—señala los papeles y ella ve el sello de su compañía.
—Vamos, no puedes comer aquí, ¿comida de cafetería? ¿tu? Siendo el jefe de todo esto, te propongo comer en un lugar cercano y te devuelvo antes de la hora prevista.
Esa mujer era persistente, le recordaba a alguien en un tiempo pasado. Sin embargo, él no era tan cariñoso con las mujeres en aquellos tiempos, por lo general a todas les gustaba su manera tan amarga de tratarlas.
—Quizás en otra ocasión.
—No acepto un no como respuesta, necesitas comer algo decente—ella se pone en pie y le tiende la mano mostrándose emocionada y amigable.
Dorian observa los documentos, eran bastantes los que yacían sobre su escritorio. ¿Qué podía hacer? Luna era una potencial socia, no podía despreciarla cada vez que ella le proponía algo.
Si buscaba expandir su negocio en Europa ella era la mejor carta que tenía bajo la manga, no podía desaprovecharla, tenía que ser cortes con ella.
—Claro, vamos…
Ambos salen de la empresa de Dorian, de inmediato Luna se engancha del brazo de Dorian mostrándose sonriente. La mujer se apega mucho al cuerpo de su socio mientras que le dedica ciertas miradas comedidas sin que él se percatara de ello.
—¡Que buen día hace hoy!
—Si, claro que si lo hace —Dorian sonríe amigablemente.
Luna sonríe disimuladamente cuando lo ve mostrarse dado a su petición de salida. Luego muerde sus labios al ver que él le abre la puerta de su coche que el cochero aparco frente al edificio, ella sube, pero antes le dedica una sonrisa de complicidad.
El almuerzo en el restaurante fue de lo más tranquilo, apropiado y relajado posible. Sin embargo, en la cabeza de Dorian solo existía el montón de trabajo que tenía pendiente en su oficina y las horas transcurridas en ese restaurante eran muy valiosas para él.
Mira su reloj y se percata de que Luna lo pilla.
—Como lo siento, Dorian. Ya podemos irnos, hemos terminado, pero he alargado este almuerzo restándote tiempo en tu oficina.
—No te preocupes, pero sí creo que es hora de que regresemos.
—Si, entiendo —ella coloca una mano sobre la de él mientras que se muestra comprensiva.
Después de pagar el almuerzo Dorian regresa a su oficina, tan solo le quedaba poco tiempo para leer todos aquellos documentos de suma importancia. Era necesario que se empapara de todo para no hacer malos negocios.
Él era un Ceo muy importante y reconocido en el mundo de los negocios, cometer errores no era precisamente lo que buscaba.


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