Pestañea al mismo tiempo que traga saliva.
—Todavía no me das una respuesta que me convenza —sonríe de medio lado.
—Ya le di mi respuesta, no me voy a acostar con usted.
—Tendrás que hacerlo —advierte con voz fuerte —. Si quieres que tu hermana conserve su empleo lo harás, fácilmente puedo reemplazarte y alegar que no has hecho bien tu trabajo. Ya Eliza no puede venir más, así que perderá su empleo.
La castaña ensancha la mirada al escuchar esas palabras, su jefe la estaba chantajeando de la manera más ruin. Conocía su punto débil, Eliza no desea perder su trabajo por eso ella estaba allí.
Catrina se queda callada.
—Ya vez porque si debes —en ese instante, Dorian toma su cadera sutilmente apretándola contra su pelvis —. ¿Y bien? —susurra casi que contra sus labios, pero no llega a tocarlos.
—Ha perdido la cabeza.
—Un poco, posiblemente desde que te vi.
En ese soplo de segundo Catrina se percata de que él pensaba besarla, y toma ese momento para deslizarse hacia abajo contra la puerta y lograr escabullirse. Pero la libertad no le duro mucho, ya que su jefe logro sujetarla de la mano y esa vez si la envolvió por completo con sus brazos.
—Te dije que te aquí no te iras.
Menciona aquellas palabras al mismo tiempo que arrastra sus pies hasta el escritorio detrás de ella. La castaña siente como sus nalgas se acomodan sobre el roble y agiblemente ese hombre se cuela entra sus muslos.
—¿Qué diablos está haciendo? ¿Acaso me piensa obligar?
—De ninguna manera —culmina sus palabras para luego apoderarse de su cuello.
El contacto sorprendió a Catrina enormemente, sabía que él la quería besar, pero no se imaginó que terminara de besarla en el cuello, sin embargo aquellos besos provocaron coquillas en su maldito traidor coño.
Dorian utilizaba su lengua expertamente, lamia su cuello, chupaba el lóbulo de su oreja y hasta chupaba su piel.
Ella deseo resistirse, de verdad que lo quiso hacer, pero es que nadie igualaba ese tipo de besos. No recodaba que alguien la besara de esa manera tan interesante y mucho menos que le agarra el culo de esa manera tan fiera y apasionada.
Mierda, ni si quiera el maldito de su ex era tan fogoso como lo estaba su jefe. Su lengua estaba hirviendo, todo él estaba caliente, no se imaginó como debía de tener la polla. Joder, se la estaba comiendo con un simple beso.
Rápidamente la sube sobre el escritorio abriendo sus piernas con fuerza, Dorian se cuela en medio de ellas, sujeta sus senos por encima de la ropa mientras que los ve. Luego comienza aflojar los botones de su camisa.
Su polla le reclamaba que se follara a esa mujer, estaba tan duro que si no conseguía tener sexo esa tarde explotaría.
Al descubrir el pecho de Catrina presencio la belleza de unos senos exquisitos, firmes, redondos, voluptuosos y apetecibles. Mierda esos pezones rosados pequeños y bien formados lo enloquecieron.
—Vamos hacerlo, ahora y aquí mismo —gime quitándose el saco.
Ella ve el desespero que tiene su jefe por despojarse de su ropa y siente que su coño hace fiesta, a pesar de llevar bragas, sentía que estaba mojada.
Y antes de que ella protestara, Dorian se lleva a la boca uno de sus senos. Comenzó a chuparlo como si fuera un bebé pegado de la teta, rodeo con el brazo la cintura de la castaña mientras que se aferraba a ese pezón rosado.
Catrina hecho la cabeza hacia atrás al sentir la lengua de su jefe rodear su pezón, el contacto era tan caliente que le encantaba como la quemaba. Segundos después, la castaña siente que la mano de él comenzaba a colarse por debajo de su falda.
Primero fue una leve caricia por su muslo, pero él seguía el camino directo hasta su coño. Y de la nada, se vio acostada sobre el escritorio con las piernas de par en par.
—No, espera… —gime.
—Shhh…
Su jefe la hace callar antes de hacer a un lado su braga, seguidamente mete la lengua entre los pliegues de sus labios vaginales.
—¡Ahhhhh! —clama con lujuria.
Catrina abre un poco más sus piernas y Dorian aprovecha para afincarse sobre su coño. Se lo estaba comiendo con gusto, estaba tan húmedo, jugoso y apetitoso. Esa mujer era tan dulce, él sabía qué coño comerse, y por esa razón hacia mucho que no probaba uno hasta esa tarde.
Con los dedos abre sus labios vaginales y mete su lengua en la cavidad vaginal de ella, comienza a masturbarla sacando y metiendo su lengua sin parar.
—¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! —gimoteaba la castaña.
Ella movía sus caderas al compás de las embestidas de su lengua, así que Dorian mojo su dedo pulgar y empezó a masturbar la protuberancia rosada que tenía bajo las narices.
—¡Ahhhhh! Noooo, por favor —dice ella arqueando su cuerpo.
Dorian sonríe porque sabe que esa técnica siempre funciona.
El CEO hace más a un lado sus bragas y al tener todo su sexo sin la molestia de la tela, lame su coño desde la base de su ano hasta la punta de su clítoris.
—Sííí… —la oye decir en casi susurro.
No existía duda, se la follaria esa misma tarde.
Al cabo de algunos segundos más Catrina se corre en la boca de Dorian, él se bebé todo su semen sin chistar. Era completamente dulce, no existía una pizca de mal sabor en él. Cualquier hombre podría hacerse adicto a él, incluyéndolo.
Al no dejar ni una sola gota de sus fluidos, Dorian lame el coño de Catrina hasta dejarlo limpio. Eleva la mirada y nota que ella respiraba con fuerza, por desgracia percibió que se había cubierto los labios cuando tuvo el orgasmo.
Eso sí que lo enfureció, ahora entendía porque mierda no la oyó gemir con fuerza. Frunce la mirada y pensó que ella merecía un castigo.
La toma de las manos y la hace sentarse, la castaña parecía algo desorientada; sin embargo Dorian la hizo darse la vuelta subió completamente su falda hasta la altura de su costilla y presiono su cuerpo contra el escritorio.
—¿Qué haces? —pregunta con pánico.

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