—Toma esto.- Ignacio susurra entregándome dos pastillas pequeñas y una botella de agua, las tomo y suspiro.
—¿Qué pasó ayer?- pregunto y él sonríe, se sienta frente a mi y acaricia
Mi rostro.
—Follamos- dice simplemente y yo hago una mueca. Asiento y sonrío.
—¿Y por qué no recuerdo nada?- pregunto y él balbucea.
-Antes de eso fuiste a una fiesta y te pasaste un poco del alcohol…
Oh, si. Esa fiesta. Miro a Ignacio y suspiro.
—Lo único que recuerdo es bailar con un chico que ni siquiera conozco.- Susurro y Ignacio acaricia mi cintura.
—No necesito saber nada, nena .- susurra y me besa.
Sigo su beso lentamente y él comienza a recostarnos, gimo al sentir su mano sobre mis senos.
— Ignacio .- Suspiro y él besa mi cuello— Ignacio—lo llamo y succiona.- Quiero decirle a Liz sobre nosotros.- Digo y él
Se separa de mi, tensa su mandíbula y asiente.
—Está bien- dice y yo sonrío— dile- se encoge en hombros, lo beso y él sigue
Mi beso.- Hay que hacerlo rápido, estoy hambriento — dice y yo asiento con una mueca.
—Vamos a comer-digo tratando de levantarme pero él me recuesta de nuevo.
—Primero quiero comer de
Tu pequeño coño.- Hace un puchero, siento mis mejillas sonrojarse y lo empujo.
—Estás enfermo— río, él se levanta junto a mi y me besa.
—¿Sólo por qué quería tener
Sexo mañanero?-pregunta incrédulo, río y asiento.- No me culpes a mi, yo no te hice de esta manera.- Dice, río.
—Basta, vamos, que yo también estoy hambrienta- digo y bajo las escaleras.
Entonces en cuanto llego a la cocina saco un poco de leche, fresas, moras y endulzante artificial. Entonces coloco los ingredientes en la batidora y
Le coloco un poco de hielos. Sólo para la textura.
Miro hacia mi derecha sintiendo la
Mirada de Ignacio, él sonreía.
Muevo un poco mi trasero de lado a lado y sirvo el batido en dos vasos. Entonces saco seis panqueques de moras congelados del refrigerador
De Ignacio y los comienzo a calentar. En cuanto están listos (Lo cual no toma más de cinco minutos) coloco cuatro en un plato y dos en otro.
Entonces tomo un poco de fruta picada y la coloco enseguida
- Bon Appétit.- digo colocándole la comida a Ignacio enfrente, él ríe y
Relame sus labios
- Gracias, nena— ríe
Ruedo los ojos y me siento en la alta silla de la barra. Mis pies están como a medio metro del suelo en esta barra.
Comienzo a comer y le coloco un poco de miel a uno y mantequilla de maní a otro.
Al de mantequilla de maní le coloco un poco de plátano y comienzo a comer.
—¿Qué harás por tu cumpleaños?—pregunta de la nada, trago el pedazo de panqueque y me encojo en
Hombros.
—Nada.- Digo y el frunce el
Ceño.
—¿Cómo que nada?- pregunta incrédulo y yo me vuelvo a encoger en hombros
— Por favor, Franchesca . Si no me quieres invitar está bien, sólo dime— ríe, frunzo el ceño.
—¿Por qué no te invitaría?—
Pregunto y tomo un poco de mi batido.
—Vergüenza.- Se encoge en hombros, ruedo los ojos.- Ya sabes, ser la chica que invita a su profesor a su fiesta de
Cumpleaños.- Le, frunzo el
Ceño.
—Pero no eres mi profesor- aclaro y él suspira.
—Como sea, aclaro que aunque te hagas algo no iría, no te pondría en tal situación embarazosa-aclara, suspiro.
Me bajo de la banca, jalo la palanca de su silla, bajándolo y lo beso.
—No seas tonto-susurro y él me toma de la cintura y sigue mi beso— no tengo vergüenza de ti— río, él sonríe y sigue mi beso.- Y hablo en serio. No haré nada en mi cumpleaños.- Me
Encojo en hombros. Paso mis
Manos por su cuello.
—Vamos, tienes que festejar
— Insiste, niego.
-Mi mamá trabajará toda la noche, mi padrastro seguramente también y mi
Hermanastro estaría cogiendo con su novia de la semana.- Aclaro, él hace un puchero.
—Entonces duerme conmigo — susurra y yo balbuceo—¿Sabes que puedes venir cuando quieras, cierto?
- Pregunta y yo asiento levemente.
Ya que me lo había repetido infinidad de veces. Me mira directamente
Unos segundos, analizando mi rostro
- ¿por qué no haces una fiesta aquí?-
Pregunta, abro mis ojos como platos.
—Estás loco.- río.
—Vamos, sería divertido. Te conseguiré lo mejor de todo, incluso un permiso de alcoholes- dice y yo suelto una carcajada-comida,
Decoración, yo me encargo de
Todo.
—Ignacio no-río, me recargo contra él—pero gracias — susurro y él acaricia mi espalda.
Justim me hace sentir segura de una manera extraña. Su aroma me relaja como si fuese un tipo de medicina,
Aparte de que su cuerpo siempre me
Comparte de su calor, aunque sus manos casi siempre están frías. Es extraño, pero cierto.
- Franchesca .- me llama, hago un pequeño sonido de asentimiento, sólo para que
Sepa que lo estaba escuchando- ¿puedo contarte un secreto?-
Pregunta, asiento— no soy tan bueno con las personas como tu piensas- susurra, lo miro y frunzo el ceño-

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Daddy