¡No puedo quedarme! ¡Necesito ver a Ignacio! Bufo y decido
quedarme callada, no quiero que después me de detención.
La clase se pasa volando y en cuanto el timbre suena, la
clase siguiente
comienza. Juro que no dejo de mirar el
reloj y en menos de lo que esperaba la
segunda campana suena, ¡libertad!
Estoy apunto de correr hasta la puerta de entrada pero
recuerdo que el profesor Payne quiere verme en su oficina y suspiro. Le envío
un mensaje a Robert, la persona que Ignacio había contratado para llevarme y
traerme a todas partes cuando él no pudiera, le envié un mensaje diciéndole que
tardaría un poco más y camino hasta la oficina del señor Payne.
La secretaria le avisa que estoy aquí y paso en seguida.
-Buenas tardes, señorita Welsch . - El
murmura y hace un ademán para que me siente frente a él, lo
hago y siento como me mira. Juro que hoy siento la necesidad de ahorcarlo.
-Señor Payne, no quiero ser grosera
o parecer alterada, pero tengo un
compromiso y no quisiera llegar tarde.
Así que si podría explicarme porque me
llamo se lo agradecería mucho- suelto y
él alza sus cejas un poco.
-Oh, está bien- asiente y yo suspiro de
alivio—. En realidad la llamé sólo para
preguntarle cómo estaba todo en casa.-
se encoge en hombros, frunzo el ceño.
—¿Disculpe?
—Está muy distraída, señorita.- comienza- Aparte puedo ver
en su rostro que esta bastante cansada y estresada, las últimas semanas a
estado más callada que nunca y en sus recesos puedo notarla distante de sus
compañeros- dice y yo arrugo mi
nariz. ¿Me ha estado espiando?
-No entiendo-sacudo mi cabeza.
—He escuchado los rumores, y créame
que entiendo como debe de sentirse. Si yo fuera acusado de
salir con una alumna estaría completamente cabreado- admite y yo frunzo el
ceño.
-¿Rumores? - pregunto.
-Ya sabe, que usted y el ex profesor
Ignacio Diaz tienen o tenían una relación amorosa- comenta
en voz un poco más baja. Alzo mis cejas—. Bueno,
como sea, usted sabe de lo que hablo.
Sólo quiero decirle que, aunque sea su
profesor, también puedo ser su amigo. Me preocupa la
integridad que mis alumnos, aunque no lo crea.- ríe levemente.
Lo miro incrédula y entonces recargo mis codos en su
escritorio.
—Está cara que ve aquí— digo apuntando mi rostro—, esta cara
de cansancio y estrés no esta causada por nada más que razones escolares- niego
y él tensa su mandíbula—. Y si estoy callada es porque estoy tratando de
ponerle más empeño a mis estudios, si no lo ha notado por mis calificaciones
porque usted y yo sabemos que no tengo o tenía muy buenas en su
clase .- aclaro—. Y sobre esos supuestos
rumores de los que habla, quiero decirle que no es nada más
que la verdad- me encojo en hombros y recargo mi espalda de nuevo en el
asiento.
Quisiera poder tomarle una fotografía al rostro del señor
Payne en estos momentos, quiero reír pero me evito una detención. Me siento tan
libre de poder decirlo sin sentir miedo alguno ha ser juzgada, hoy no sentía
absolutamente nada de eso y me siento
absolutamente genial.
—¿Disculpe?
-Estamos cansados de ocultarlo, si, estoy
saliendo con Ignacio Diaz .- aclaro y juro sentir un peso
caer de mis hombros.
El profesor Payne me mira confuso unos segundos, tratando de
ver en mi rostro alguna pizca de burla, pero no la muestro.
-¿Está consiente de lo que me está
diciendo?- pregunta y yo asiento .-Este
tema no es de broma, ¿esta consiente de que la diferencia de
edad entre el señor Diaz y usted es bastante y que por eso él podría tener
problemas legales con su acusación?- pregunta y yo bufo.
-Eso sería estúpido, no es como si él me
estuviera obligando a estar con él-ruedo los ojos.
El profesor Payne me mira unos
segundos más y escribe algo en una
de sus libretas, suspiro.
-Quiero que vea a la psicóloga de la
escuela dos veces a la semana por tres
semanas- dice y me entrega una hoja,
frunzo el ceño.
-¿Por estar saliendo con Ignacio?-
pregunto incrédula, y él niega.
—Sólo trato de cuidar su integridad, señorita Welsch . Su
relación con el señor Diaz, o más bien, cualquier relación puede causarle
ciertos daños emocionales de vez en cuando-murmura y bufo.
Esto es estúpido. Su excusa es estúpida.
—¿Eso es todo? ¿Puedo irme? - pregunto y él profesor Payne
asiente.
Me levanto y coloco mi mochila en mi
hombro.
-Cuídese— murmura antes de que
yo saliera, comienzo a caminar hasta
encontrarme con Robert. Sonrío
amablemente.
—Buenas tardes, señorita Welsch . -me
saluda abriéndome la puerta.
-Robert, ya hablamos de esto, me llamo
Franchesca -río y me introduzco al auto.
Robert cierra la puerta y trota hasta llegar al asiento del
piloto y comenzar a andar Robert me pregunta sobre mi mañana y cuento un poco,
en realidad era un señor agradable. Siempre sonriente y puntual, creo que es la
única persona que veo que le gusta su trabajo. Ambos compartimos alguno que
otro dato de nuestro día y yo le cuento sobre mi odio al señor Payne.
Él no evita reir cuando le menciono las
ganas que tenía de ahorcarlo, quizás está pensando que soy
una psicópata y se ríe por compromiso, pero me siento bien en contárselo.
En cuanto llegamos al edificio de Ignacio,
la secretaria me da la bienvenida con
una sonrisa fingida y yo simplemente
le devuelvo el gesto. Camino hasta el
ascensor y me introduzco en este junto
con otras personas y presiono el botón del piso de Ignacio.
Las personas suben y bajan del elevador hasta que me quedo sola en este y unos
segundos después llego a mi piso deseado. Camino hasta la puerta y puedo
escuchar varias risas.
-¡Pero que va, si es Ignacio!- escucho la
voz de un hombre mayor exclamar
-¿Qué se supone que eso significa?.-
Ignacio pregunta.
No creo que sea el tiempo para entrar, me doy la vuelta
dispuesta a irme pero una oración me detiene:
—Significa que tu no eres capaz de amar, mucho menos si se
trata de una chica como la que describe Jeremy- otra voz se burla.
-Estatura baja, delgada, castaña, ojo cafe, normal por
enfrente, normal por detrás - la voz de al principio dice y todos comienzan a
reír.
Siento mi rostro tomar cierto calor, y no se si es por
vergüenza o por coraje. Están hablando de mi.
-¡Hey, hey! Tranquilos señores, que
estamos hablando de la supuesta novia de mi hijo, escucho al
padre de Ignacio decir, todos guardan silencio—. Aparte todos sabemos los
caprichos de Ignacio, denle otros dos meses y ella estará fuera de su vida-
murmura y siento mi corazón encogerse.
—Eres un imbécil— Ignacio gruñe-. Si
vienes sólo a criticar a mi novia creo que deberías irte de
una vez, no voy a dejarla, no a ella- susurra y hay unos segundos de silencios
pero después la sala se llena de risas.
—¡Eso dijo con la última!
-¡Pero la última si tenía tetas!
-¡Esta parece una muñeca sexual en vida real!
-Quizás porque eso es para Ignacio
Las carcajadas llenan la sala y rompen
mi corazón en añicos de una manera tan incómoda. Siento un
nudo formarse en mi garganta y mis ojos llenarse de agua.
Por un minuto me siento tan tonta, tan
incomoda con mi cuerpo, tan fea, tan...
—¡Basta!— Ignacio grita y un silencio se
hace presente-No voy a tolerar que
hablen así de Franchesca , ¡por Dios! ¡Ni siquiera la
conocen!— exclama incrédulo- ella es...
—No necesitamos conocerla, te
conocemos a ti.- una voz murmura y
escucho un golpe, como si hubiesen
golpeado el escritorio con dureza.
-¡Estoy tan harto de ustedes!— Ignacio
grita-Estoy tan harto de que traten de
meterse en cada aspecto de mi vida, de
que cada vez que trato de hacer algo
que me guste o que me haga feliz se
metan a arruinarlo. Soy un puto adulto
y no necesito que me llamen en una
puta reunión cada que algo de mi no les
gusta, ¡háganme un favor y métanse sus
opiniones por el culo!- exclama.
—¡Ignacio Drew Diaz! - Jeremy exclama.
—¡No! Tu no tienes derecho a decirme
absolutamente nada, eres un imbécil, tu
planeas toda esta mierda para arruinar
mi vida-exclama.
—¿Vas a hablarle así a tu padre por
defender a una chica?- el mayor escupe
incrédulo-Tu, yo y todos los presentes
sabemos que nosotros tenemos la razón. Ella es sólo un
capricho tuyo, te gusta por su carita bonita y seguramente por el sexo. Pero te
recuerdo que hay muchas más como ella, y si crees que vale la pena tener
problemas con nosotros por
esa pequeña perra, te quiero decir que
cometes un gran error- gruñe.- ¡¿Pero
qué digo?! ¡Si el error lo cometiste el día en que te
metiste con esa pequeña hija de perra!
—¡Cierra la boca!
-¡Tu peor error fue caer por una
adolescente buena para nada! ¿Qué no
entiendes que sólo va a utilizarte? Porque eso es lo que
hacen pero eres demasiado ciego para verlo. Va a enamorarte, te va a llevar al
cielo, tomará todo lo que es tuyo y te dejará caer- el padre de Ignacio exclama.-
¿qué no puedes verlo? Tu vida se ha vuelto miserable desde que estás con ella,
¡sólo mírate! Estas del asco — escupe— ¡Todo sobre ella es un puto error,
entiéndelo! ¡Es sólo una vagina más que follar! ¡Es sólo una cara bonita más
que mirar! ¿Pero tu enamorado? ¿Y de ella? Eso si es que es pura mierda. Y no
creas que vamos a aceptarlo, Ignacio. Tu relación con ella tiene que terminar
ya, porque es un completo error. Estar con ella es el error más grande, así que
tu decides, es ella o tu futuro.
No sé cuando me senté en el suelo o
cuando fue que comencé a llorar, pero sé que no puedo parar
ahora. Me levanto a duras penas del suelo y camino hasta el elevador, presiono
el piso del lobby y trato de controlar mis lágrimas cuando alguien se introduce
a este. Bajo mi mirada y contengo mis lágrimas, pero cada que respiro mi pecho
duele y suelto un sollozo. La puerta del ascensor se abre y decido bajar de
este para encontrar un
baño.
Entonces choco con un cuerpo.
-Mierda.- una voz conocida gruñe, la
rodeo y comienzo a caminar sin dirección exacta— ¡Hey, Franchesca
! ¡Espera!—exclama y yo comienzo a correr.
En cuanto encuentro una puerta abro esta y me introduzco,
unos hombres me miran confundidos.
-Lo....Lo siento-me disculpo y salgo de
esta, pero entonces siento como alguien
me toma del codo y me jala hacia su
anatomía.
Sé quién es, así que me evito mirar hacia arriba.
-Mierda, ¿qué te pasó?- me pregunta y
yo sollozo.
No respondo, simplemente miro nuestros zapatos. Quiero salir
corriendo, quiero gritarle a esos hombres lo idiotas que son y quiero
golpearlos a todos. Pero soy lo bastante débil y cobarde para siquiera ver a
Niall a los ojos. De pronto siento como me abraza y besa mi nuca.
-Tranquila, todo esta bien- susurra en
mi oído y por un segundo se siente bien
que me abrace.
Comienzo a llorar en su pecho y mis brazos rodean su
cintura, quiero golpearme por ser tan débil.
—Q...Quiero ir a casa - susurro y las
manos de Niall limpian mis lágrimas.
-Le dire a Ignacio que...
—¡No!- exclamo y él me mira sorprendido—Quiero ir a mi
casa-aclaro.
La mirada de Niall había pasado de ser una de empatía a una
de preocupación.
-¿Qué hizo?- me pregunta escaneando
mi rostro, niego- Sele a háblame- pide
y siento como el nudo en mi garganta se hace cada vez más
grande. Trago saliva y lo miro.
-Necesito ir a casa-ruego, él me mira
unos segundos pero luego asiente.
Ambos nos encaminamos hasta los ascensores y agradezco que
Niall no diga nada en este, aunque creo que lo hace porque las lágrimas no
dejan de caer por mis mejillas. En cuanto llegamos al lobby del edificio bajo
mi mirada hacia mis zapatos y cubro un poco mi rostro con mi cabello.
-¿Cómo que ya la has traído, Robert?
¡Ella no esta aquí!.- Me detengo al escuchar la voz de Ignacio
gritar. Le está gritando a Robert.
—Niall-jalo su saco y lo miro-, haz que
pare. Robert no ha hecho nada malo.-
pido y él frunce el ceño.
-Eres tu o él—dice y yo suspiro.
No puedo hacer que Robert sufra las
consecuencias por un problema mío, no
soy tan egoísta y malvada. Tomo un aire
de valor y camino hasta Ignacio. Él jalaba
su cabello desesperado y pasaba sus
manos por su rostro.
- ¡Juro por Dios que si no aparece en...!
-Aquí estoy-murmuro y sus intimidantes ojos verdes me miran.
Puedo ver alivio, confusión y preocupación en estos.
-¿Qué pasa?- pregunta abrazándome,
yo no devuelvo su abrazo.
No puedo dejar de pensar en todas lo que le habían dicho
hace un rato.
"Es ella o tu futuro".
-Amor, ¿qué pasa? ¿por qué lloras?- me
pregunta preocupado tomando mi rostro entre sus manos.
Lo miro directamente y sollozo.
—¿Podemos ir a casa? No me siento
bien-pido, él examina rápidamente
mi rostro y asiente.
Planta un beso en mi frente y entrelaza su mano con la mía
en cuanto comenzamos a caminar. Caminamos hasta donde se encontraba su auto y
nos introducimos en este.

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