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Daddy romance Capítulo 42

¡No puedo quedarme! ¡Necesito ver a Ignacio! Bufo y decido

quedarme callada, no quiero que después me de detención.

La clase se pasa volando y en cuanto el timbre suena, la

clase siguiente

comienza. Juro que no dejo de mirar el

reloj y en menos de lo que esperaba la

segunda campana suena, ¡libertad!

Estoy apunto de correr hasta la puerta de entrada pero

recuerdo que el profesor Payne quiere verme en su oficina y suspiro. Le envío

un mensaje a Robert, la persona que Ignacio había contratado para llevarme y

traerme a todas partes cuando él no pudiera, le envié un mensaje diciéndole que

tardaría un poco más y camino hasta la oficina del señor Payne.

La secretaria le avisa que estoy aquí y paso en seguida.

-Buenas tardes, señorita Welsch . - El

murmura y hace un ademán para que me siente frente a él, lo

hago y siento como me mira. Juro que hoy siento la necesidad de ahorcarlo.

-Señor Payne, no quiero ser grosera

o parecer alterada, pero tengo un

compromiso y no quisiera llegar tarde.

Así que si podría explicarme porque me

llamo se lo agradecería mucho- suelto y

él alza sus cejas un poco.

-Oh, está bien- asiente y yo suspiro de

alivio—. En realidad la llamé sólo para

preguntarle cómo estaba todo en casa.-

se encoge en hombros, frunzo el ceño.

—¿Disculpe?

—Está muy distraída, señorita.- comienza- Aparte puedo ver

en su rostro que esta bastante cansada y estresada, las últimas semanas a

estado más callada que nunca y en sus recesos puedo notarla distante de sus

compañeros- dice y yo arrugo mi

nariz. ¿Me ha estado espiando?

-No entiendo-sacudo mi cabeza.

—He escuchado los rumores, y créame

que entiendo como debe de sentirse. Si yo fuera acusado de

salir con una alumna estaría completamente cabreado- admite y yo frunzo el

ceño.

-¿Rumores? - pregunto.

-Ya sabe, que usted y el ex profesor

Ignacio Diaz tienen o tenían una relación amorosa- comenta

en voz un poco más baja. Alzo mis cejas—. Bueno,

como sea, usted sabe de lo que hablo.

Sólo quiero decirle que, aunque sea su

profesor, también puedo ser su amigo. Me preocupa la

integridad que mis alumnos, aunque no lo crea.- ríe levemente.

Lo miro incrédula y entonces recargo mis codos en su

escritorio.

—Está cara que ve aquí— digo apuntando mi rostro—, esta cara

de cansancio y estrés no esta causada por nada más que razones escolares- niego

y él tensa su mandíbula—. Y si estoy callada es porque estoy tratando de

ponerle más empeño a mis estudios, si no lo ha notado por mis calificaciones

porque usted y yo sabemos que no tengo o tenía muy buenas en su

clase .- aclaro—. Y sobre esos supuestos

rumores de los que habla, quiero decirle que no es nada más

que la verdad- me encojo en hombros y recargo mi espalda de nuevo en el

asiento.

Quisiera poder tomarle una fotografía al rostro del señor

Payne en estos momentos, quiero reír pero me evito una detención. Me siento tan

libre de poder decirlo sin sentir miedo alguno ha ser juzgada, hoy no sentía

absolutamente nada de eso y me siento

absolutamente genial.

—¿Disculpe?

-Estamos cansados de ocultarlo, si, estoy

saliendo con Ignacio Diaz .- aclaro y juro sentir un peso

caer de mis hombros.

El profesor Payne me mira confuso unos segundos, tratando de

ver en mi rostro alguna pizca de burla, pero no la muestro.

-¿Está consiente de lo que me está

diciendo?- pregunta y yo asiento .-Este

tema no es de broma, ¿esta consiente de que la diferencia de

edad entre el señor Diaz y usted es bastante y que por eso él podría tener

problemas legales con su acusación?- pregunta y yo bufo.

-Eso sería estúpido, no es como si él me

estuviera obligando a estar con él-ruedo los ojos.

El profesor Payne me mira unos

segundos más y escribe algo en una

de sus libretas, suspiro.

-Quiero que vea a la psicóloga de la

escuela dos veces a la semana por tres

semanas- dice y me entrega una hoja,

frunzo el ceño.

-¿Por estar saliendo con Ignacio?-

pregunto incrédula, y él niega.

—Sólo trato de cuidar su integridad, señorita Welsch . Su

relación con el señor Diaz, o más bien, cualquier relación puede causarle

ciertos daños emocionales de vez en cuando-murmura y bufo.

Esto es estúpido. Su excusa es estúpida.

—¿Eso es todo? ¿Puedo irme? - pregunto y él profesor Payne

asiente.

Me levanto y coloco mi mochila en mi

hombro.

-Cuídese— murmura antes de que

yo saliera, comienzo a caminar hasta

encontrarme con Robert. Sonrío

amablemente.

—Buenas tardes, señorita Welsch . -me

saluda abriéndome la puerta.

-Robert, ya hablamos de esto, me llamo

Franchesca -río y me introduzco al auto.

Robert cierra la puerta y trota hasta llegar al asiento del

piloto y comenzar a andar Robert me pregunta sobre mi mañana y cuento un poco,

en realidad era un señor agradable. Siempre sonriente y puntual, creo que es la

única persona que veo que le gusta su trabajo. Ambos compartimos alguno que

otro dato de nuestro día y yo le cuento sobre mi odio al señor Payne.

Él no evita reir cuando le menciono las

ganas que tenía de ahorcarlo, quizás está pensando que soy

una psicópata y se ríe por compromiso, pero me siento bien en contárselo.

En cuanto llegamos al edificio de Ignacio,

la secretaria me da la bienvenida con

una sonrisa fingida y yo simplemente

le devuelvo el gesto. Camino hasta el

ascensor y me introduzco en este junto

con otras personas y presiono el botón del piso de Ignacio.

Las personas suben y bajan del elevador hasta que me quedo sola en este y unos

segundos después llego a mi piso deseado. Camino hasta la puerta y puedo

escuchar varias risas.

-¡Pero que va, si es Ignacio!- escucho la

voz de un hombre mayor exclamar

-¿Qué se supone que eso significa?.-

Ignacio pregunta.

No creo que sea el tiempo para entrar, me doy la vuelta

dispuesta a irme pero una oración me detiene:

—Significa que tu no eres capaz de amar, mucho menos si se

trata de una chica como la que describe Jeremy- otra voz se burla.

-Estatura baja, delgada, castaña, ojo cafe, normal por

enfrente, normal por detrás - la voz de al principio dice y todos comienzan a

reír.

Siento mi rostro tomar cierto calor, y no se si es por

vergüenza o por coraje. Están hablando de mi.

-¡Hey, hey! Tranquilos señores, que

estamos hablando de la supuesta novia de mi hijo, escucho al

padre de Ignacio decir, todos guardan silencio—. Aparte todos sabemos los

caprichos de Ignacio, denle otros dos meses y ella estará fuera de su vida-

murmura y siento mi corazón encogerse.

—Eres un imbécil— Ignacio gruñe-. Si

vienes sólo a criticar a mi novia creo que deberías irte de

una vez, no voy a dejarla, no a ella- susurra y hay unos segundos de silencios

pero después la sala se llena de risas.

—¡Eso dijo con la última!

-¡Pero la última si tenía tetas!

-¡Esta parece una muñeca sexual en vida real!

-Quizás porque eso es para Ignacio

Las carcajadas llenan la sala y rompen

mi corazón en añicos de una manera tan incómoda. Siento un

nudo formarse en mi garganta y mis ojos llenarse de agua.

Por un minuto me siento tan tonta, tan

incomoda con mi cuerpo, tan fea, tan...

—¡Basta!— Ignacio grita y un silencio se

hace presente-No voy a tolerar que

hablen así de Franchesca , ¡por Dios! ¡Ni siquiera la

conocen!— exclama incrédulo- ella es...

—No necesitamos conocerla, te

conocemos a ti.- una voz murmura y

escucho un golpe, como si hubiesen

golpeado el escritorio con dureza.

-¡Estoy tan harto de ustedes!— Ignacio

grita-Estoy tan harto de que traten de

meterse en cada aspecto de mi vida, de

que cada vez que trato de hacer algo

que me guste o que me haga feliz se

metan a arruinarlo. Soy un puto adulto

y no necesito que me llamen en una

puta reunión cada que algo de mi no les

gusta, ¡háganme un favor y métanse sus

opiniones por el culo!- exclama.

—¡Ignacio Drew Diaz! - Jeremy exclama.

—¡No! Tu no tienes derecho a decirme

absolutamente nada, eres un imbécil, tu

planeas toda esta mierda para arruinar

mi vida-exclama.

—¿Vas a hablarle así a tu padre por

defender a una chica?- el mayor escupe

incrédulo-Tu, yo y todos los presentes

sabemos que nosotros tenemos la razón. Ella es sólo un

capricho tuyo, te gusta por su carita bonita y seguramente por el sexo. Pero te

recuerdo que hay muchas más como ella, y si crees que vale la pena tener

problemas con nosotros por

esa pequeña perra, te quiero decir que

cometes un gran error- gruñe.- ¡¿Pero

qué digo?! ¡Si el error lo cometiste el día en que te

metiste con esa pequeña hija de perra!

—¡Cierra la boca!

-¡Tu peor error fue caer por una

adolescente buena para nada! ¿Qué no

entiendes que sólo va a utilizarte? Porque eso es lo que

hacen pero eres demasiado ciego para verlo. Va a enamorarte, te va a llevar al

cielo, tomará todo lo que es tuyo y te dejará caer- el padre de Ignacio exclama.-

¿qué no puedes verlo? Tu vida se ha vuelto miserable desde que estás con ella,

¡sólo mírate! Estas del asco — escupe— ¡Todo sobre ella es un puto error,

entiéndelo! ¡Es sólo una vagina más que follar! ¡Es sólo una cara bonita más

que mirar! ¿Pero tu enamorado? ¿Y de ella? Eso si es que es pura mierda. Y no

creas que vamos a aceptarlo, Ignacio. Tu relación con ella tiene que terminar

ya, porque es un completo error. Estar con ella es el error más grande, así que

tu decides, es ella o tu futuro.

No sé cuando me senté en el suelo o

cuando fue que comencé a llorar, pero sé que no puedo parar

ahora. Me levanto a duras penas del suelo y camino hasta el elevador, presiono

el piso del lobby y trato de controlar mis lágrimas cuando alguien se introduce

a este. Bajo mi mirada y contengo mis lágrimas, pero cada que respiro mi pecho

duele y suelto un sollozo. La puerta del ascensor se abre y decido bajar de

este para encontrar un

baño.

Entonces choco con un cuerpo.

-Mierda.- una voz conocida gruñe, la

rodeo y comienzo a caminar sin dirección exacta— ¡Hey, Franchesca

! ¡Espera!—exclama y yo comienzo a correr.

En cuanto encuentro una puerta abro esta y me introduzco,

unos hombres me miran confundidos.

-Lo....Lo siento-me disculpo y salgo de

esta, pero entonces siento como alguien

me toma del codo y me jala hacia su

anatomía.

Sé quién es, así que me evito mirar hacia arriba.

-Mierda, ¿qué te pasó?- me pregunta y

yo sollozo.

No respondo, simplemente miro nuestros zapatos. Quiero salir

corriendo, quiero gritarle a esos hombres lo idiotas que son y quiero

golpearlos a todos. Pero soy lo bastante débil y cobarde para siquiera ver a

Niall a los ojos. De pronto siento como me abraza y besa mi nuca.

-Tranquila, todo esta bien- susurra en

mi oído y por un segundo se siente bien

que me abrace.

Comienzo a llorar en su pecho y mis brazos rodean su

cintura, quiero golpearme por ser tan débil.

—Q...Quiero ir a casa - susurro y las

manos de Niall limpian mis lágrimas.

-Le dire a Ignacio que...

—¡No!- exclamo y él me mira sorprendido—Quiero ir a mi

casa-aclaro.

La mirada de Niall había pasado de ser una de empatía a una

de preocupación.

-¿Qué hizo?- me pregunta escaneando

mi rostro, niego- Sele a háblame- pide

y siento como el nudo en mi garganta se hace cada vez más

grande. Trago saliva y lo miro.

-Necesito ir a casa-ruego, él me mira

unos segundos pero luego asiente.

Ambos nos encaminamos hasta los ascensores y agradezco que

Niall no diga nada en este, aunque creo que lo hace porque las lágrimas no

dejan de caer por mis mejillas. En cuanto llegamos al lobby del edificio bajo

mi mirada hacia mis zapatos y cubro un poco mi rostro con mi cabello.

-¿Cómo que ya la has traído, Robert?

¡Ella no esta aquí!.- Me detengo al escuchar la voz de Ignacio

gritar. Le está gritando a Robert.

—Niall-jalo su saco y lo miro-, haz que

pare. Robert no ha hecho nada malo.-

pido y él frunce el ceño.

-Eres tu o él—dice y yo suspiro.

No puedo hacer que Robert sufra las

consecuencias por un problema mío, no

soy tan egoísta y malvada. Tomo un aire

de valor y camino hasta Ignacio. Él jalaba

su cabello desesperado y pasaba sus

manos por su rostro.

- ¡Juro por Dios que si no aparece en...!

-Aquí estoy-murmuro y sus intimidantes ojos verdes me miran.

Puedo ver alivio, confusión y preocupación en estos.

-¿Qué pasa?- pregunta abrazándome,

yo no devuelvo su abrazo.

No puedo dejar de pensar en todas lo que le habían dicho

hace un rato.

"Es ella o tu futuro".

-Amor, ¿qué pasa? ¿por qué lloras?- me

pregunta preocupado tomando mi rostro entre sus manos.

Lo miro directamente y sollozo.

—¿Podemos ir a casa? No me siento

bien-pido, él examina rápidamente

mi rostro y asiente.

Planta un beso en mi frente y entrelaza su mano con la mía

en cuanto comenzamos a caminar. Caminamos hasta donde se encontraba su auto y

nos introducimos en este.

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