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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 1002

—Ya casi tenemos todo listo —dijo Leonel.

La mirada de Fabián se oscureció y bajó la voz:

—Bien, cierren la red.

Mientras decía esto, observaba a Belén de reojo, temiendo que escuchara algo.

Pero a ella parecía no importarle en absoluto con quién hablaba él.

—Entendido, señor Fabián —respondió Leonel.

Fabián, aún intranquilo, añadió con frialdad:

—Antes de que anochezca, quiero que lo dejen sin salida. Asegúrense de hundirlo por completo.

—A la orden, señor Fabián.

Después de aguantar media hora más sentada en la cafetería, Belén se levantó y dijo:

—Vamos. A la municipalidad.

En ese preciso instante, Fabián recibió un video y unas fotos que le envió Frida, donde se la veía jugando a armar un rompecabezas con Cecilia, ambas riendo felizmente.

Justo cuando Belén se ponía de pie, se escuchó la risa de Cecilia saliendo del teléfono.

Sin embargo, Belén no mostró ni la más mínima reacción.

Fabián bloqueó la pantalla, se levantó y respondió:

—Vamos.

Belén subió al auto de Fabián, pero no se sentó de copiloto, sino en el asiento trasero.

Aun así, no pudo evitar echar un vistazo hacia adelante y descubrió que en la guantera había una ridícula calcomanía que decía *Asiento exclusivo de la Reina*, coronada con una foto de Frida.

Al ver esa forma tan cursi e inmadura de presumir su relación, a Belén solo le dio gracia.

El trayecto a la municipalidad era corto, apenas unos diez minutos.

Tras sacar un turno, se sentaron a esperar en la sala principal.

A los pocos minutos, los llamaron para su trámite.

Le entregaron el papeleo al funcionario, quien lo revisó y les preguntó:

Capítulo 1002 1

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