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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 741

Belén levantó la cara y miró a Fabián con una gran sonrisa:

—Te dije que me dieras de comer tú.

Su tono estaba lleno de mimos y dulzura, lo que dejó a Fabián un poco aturdido.

No era que no hubiera visto a Belén comportarse así antes.

Simplemente, había pasado demasiado tiempo desde la última vez que la escuchó hablarle de esa manera.

Acostumbrado a su indiferencia y frialdad, verla tan cariñosa en ese momento le pareció irreal a Fabián.

Al ver que Fabián se quedaba pasmado, Belén lo llamó para tantear el terreno:

—¿Fabián?

Fabián volvió en sí y fijó la mirada en el rostro de Belén:

—¿Mande?

Belén preguntó con una sonrisa radiante:

—¿No quieres darme de comer?

Fabián vaciló un instante, estiró la mano para tomar el recipiente de comida de la mesa de noche, y luego negó con la cabeza:

—No, sí quiero.

Abrió el recipiente y movió las costillas con la cuchara.

Al ver que aún salía vapor, sopló con cuidado para enfriarlas.

Belén, al ver a Fabián así, se quedó momentáneamente pasmada.

Ella solo quería decir unas cuantas palabras para complacer a Fabián y hacer que Tobías perdiera la esperanza y se fuera.

Pero no esperaba que la reacción de Fabián la sorprendiera aún más.

Una vez que la sopa se enfrió, Fabián la acercó a la boca de Belén.

Belén abrió la boca, tomó un sorbo de sopa, miró profundamente a Fabián y lo elogió:

—Fabián, hoy te ves muy guapo.

Al oír esto, Fabián frunció el ceño.

Belén, al ver su gesto, fingió curiosidad y preguntó:

—¿Por qué frunces el ceño? Así no te ves bien.

Mientras hablaba, levantó la mano para alisar las arrugas en el entrecejo de Fabián.

Fabián no la esquivó, pero cuando Belén bajó la mano, le preguntó con el rostro lleno de dudas:

—¿Qué pretendes?

Belén echó un vistazo de reojo hacia la puerta y vio que la cabeza de Tobías aún asomaba por allí.

—Tarde o temprano nos tenemos que divorciar, ¿no?

Fabián no respondió de inmediato. Tras un breve silencio, le preguntó:

—Estás así, ¿cómo vas a ir al Registro Civil?

Belén dijo:

—Solo tengo la pierna lastimada, el Registro Civil no nos va a negar el trámite por eso.

Fabián se apartó de Belén, se enderezó en su asiento y la miró:

—Ve después de que te operen.

Al oír eso, Belén entró en pánico:

—Fabián, cuando termine la cirugía, el plazo de validez del trámite habrá vencido. ¿Hasta cuándo piensas darme largas?

Fabián parecía aturdido:

—Belén, fuiste tú quien dijo que quería casarse conmigo al principio, y ahora eres tú quien dice que quiere divorciarse. Dime, ¿qué es lo que quieres realmente?

Al mencionar el pasado, Belén soltó una risa fría inconscientemente:

—Es verdad que al principio quería casarme contigo, y también es verdad que ahora quiero divorciarme. Fabián, siempre he sido coherente con lo que digo y hago. No importa cómo fue antes, pero ahora, solo quiero dejarte, quiero irme de la familia Rojas.

Fabián clavó la mirada en la expresión de Belén, tratando de descifrar algo en su rostro.

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