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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 757

Frida miró a Fabián con los ojos llenos de esperanza.

Esperaba una respuesta afirmativa.

Pero él se quedó callado un largo rato, sumido en el silencio.

Al ver su reacción, la sonrisa de Frida se fue apagando poco a poco hasta desaparecer, reemplazada por una mirada de profunda decepción.

Fabián levantó la mano y le acarició la mejilla:

—Frida, esta vez no vendrás conmigo. Tu salud es lo primero. Cuando estés bien, te llevaré en Navidad.

Frida forzó una sonrisa y asintió:

—Está bien.

Fabián le acarició el cabello:

—Duérmete ya, me quedaré aquí contigo.

Frida sabía que Fabián aún no estaba listo para llevarla a conocer a su familia, así que no insistió. Sabía que cuando él no quería hacer algo, ni aunque lo amenazara con su propia vida cedería.

Después de asearse, se acostó y cerró los ojos, aunque no logró dormirse.

Fabián se sentó en la silla junto a la cama, sin prestar mucha atención a si ella dormía o no.

Bajó la vista hacia su celular y, en el chat de WhatsApp con Belén, escribió de nuevo: «Mañana es el cumpleaños de mamá, ¿vas a ir?».

Solo tanteaba el terreno, sin mencionar que él también iría.

En otros tiempos, Belén se desvivía por la familia Rojas. No importaba si era un día festivo o un cumpleaños, ella siempre cocinaba personalmente un banquete para todos.

Pero el mensaje enviado fue como tirar una piedra al mar: no hubo respuesta alguna.

Fabián llegó a sospechar varias veces que Belén lo había bloqueado.

Al final, no aguantó más y la llamó directamente.

Apenas dio tono, colgó.

Pensó que al escuchar el timbre, Belén sentiría curiosidad, vería que era él y le devolvería la llamada...

Pero las cosas no salieron como él esperaba.

Esa noche, Belén no respondió mensajes ni devolvió la llamada.

***

Páramo Alto, Hospital.

Y no solo una vez, sino varias.

Escuchar a Rosario decir eso la avergonzó aún más. Intentó negarlo:

—Rosa, la tía no estaba llamando al señor Tobías.

Rosario no le creyó nada:

—Tía, estás mintiendo. Cuando mientes te pones toda roja.

Belén se tapó la cara con las manos, sin saber qué responder.

En ese momento, Dolores salió del baño y, al ver la escena, regañó suavemente a la niña:

—Rosa, no molestes a tu tía. Respeta a tus mayores.

Rosario hizo un puchero:

—Ya sé, mamá, pero estoy diciendo la verdad. La tía estaba grite y grite el nombre del señor Tobías hace ratito.

Dolores le lanzó una mirada de advertencia a su hija:

—Rosa, ten más respeto, si sigues diciendo eso vas a avergonzar a tu tía.

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