Lucas intervino para calmar las aguas, y después de una ronda de tragos, Gabriela ya no dijo nada más.
Edgar tampoco agregó palabra; se sentó y se quedó mirando su celular.
Lucas se inclinó para ver qué hacía, pero Edgar pegó el celular a su pecho y le espetó:
—Come y no estés de metiche. ¿Qué me ves?
Aunque Edgar lo dijo con seguridad, Lucas tenía la sensación de que su amigo le ocultaba algo.
Pero como Edgar no quería soltar prenda, Lucas no insistió.
A mitad del banquete, llegaron nuevos invitados a la villa.
La empleada guio a la visita hasta el jardín y le avisó a Mariana:
—Señora, llegó alguien más.
Mariana, que estaba brindando, volteó a ver. Se encontró con una chica muy guapa y con aire dulce.
Pero Mariana no la conocía de nada.
La recién llegada no era otra que Frida.
Fabián estaba sentado frente a la entrada del jardín. Al escuchar a la empleada, levantó la vista instintivamente y, al ver a Frida, se quedó paralizado.
Cristian y Edgar también la vieron.
A diferencia de la sorpresa de Fabián, en las caras de Cristian y Edgar se notaba preocupación.
Mariana miró a Frida con extrañeza.
Antes de que pudiera preguntar, Frida le entregó un obsequio:
—Señora, le traje un regalo de cumpleaños. Espero que le guste.
Frida sonreía con dulzura, mostrándose humilde y llena de respeto hacia Mariana.
Mariana estaba acostumbrada a los halagos, así que reaccionó con una risa leve:
—Gracias, lo acepto con gusto.
Tomó la caja y luego observó a Frida con curiosidad.
—¿Y se puede saber de qué familia eres, hija?


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....