La sonrisa de Cristian se ensanchó y ya no le preguntó nada más.
Pilar, al ver la actitud de Cristian, preguntó confundida:
—¿La conoces?
Cristian no lo ocultó:
—Sí.
Pilar miró a Cristian y luego a Frida.
Cristian no le quitaba los ojos de encima a Frida e incluso, delante de todos, le sirvió comida en su plato.
Al ver esto, Pilar le susurró:
—Cristian, qué raro estás.
Cristian volteó a verla.
—¿Raro por qué?
Pilar lo examinó con la mirada.
—¿Desde cuándo eres tan atento con las mujeres?
Cristian le sirvió comida también a Pilar.
—Tú come y cállate. Ni comiendo se te cierra la boca.
En todo ese tiempo, Fabián no movió un dedo por Frida; parecían dos desconocidos.
Pilar moría de curiosidad, así que se inclinó hacia Cristian.
—Cristian, dime la verdad, ¿acaso tú…?
Antes de que pudiera terminar, Cristian estalló:
—Pilar, ¿qué no te cansas? Pareces mamá regañona.
Cristian le reclamó sin tapujos, dejando a Pilar con cara de «¿qué te pasa?».
Fabián, viendo que estaban a punto de pelear, golpeó la mesa con el tenedor, los miró a ambos y resopló molesto:
—¡Coman!
Tras el regaño, ni Pilar ni Cristian volvieron a abrir la boca y se dedicaron a comer en silencio.
Cuando casi terminaban, Fabián se levantó de golpe. Sin importarle si Frida había terminado o no, le dijo:
—Vámonos.
Y se dirigió a la salida.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....