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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 825

A mediodía, Frida llegó a la dirección que Guillermo le había enviado. Era una cafetería.

En cuanto se sentó, Guillermo comenzó a recriminarle:

—Te llamé hace horas, ¿por qué llegas hasta ahorita?

Era evidente la ansiedad en su voz; por su expresión, parecía que había ocurrido algo grave.

Pero al ser regañada sin motivo, Frida se molestó y replicó:

—Fui a la universidad, no estoy libre todo el tiempo.

Guillermo no tenía ganas de discutir, así que fue directo al grano:

—Préstame dinero.

Frida frunció el ceño:

—¿Y ahora por qué me pides dinero así de la nada?

Guillermo tenía una empresa financiera. Los flujos de capital de Fabián y de Edgar pasaban por las cuentas de su compañía.

Esas cantidades oscilaban entre cientos de millones y miles de millones. Solo con los intereses, la empresa de Guillermo se mantenía a flote, y además tenía un buen margen de ganancia.

¿Pedirle dinero a ella? ¿Era una broma?

Guillermo estaba desesperado, con la cara pálida, y dijo con pánico:

—Tomé un dinero que Fabián transfirió y se lo presté a alguien más. Me juró que me lo devolvería en dos días, pero ya pasó una semana y no ha pagado. La nómina de la empresa de Fabián está por salir y si no repongo ese dinero, me va a pedir cuentas.

Al escuchar esto, Frida preguntó indignada:

—Hermano, ¿qué te pasa? Tocaste el dinero de la nómina de los empleados de Fabián, ¿en qué estabas pensando?

Guillermo tenía la cabeza hecha un lío y estaba muy irritado. Le gritó a Frida:

—¿Por qué gritas? ¿Quieres que todo el mundo se entere? Además, es un amigo de toda la vida, ¿cómo no le iba a prestar el dinero?

Frida se enfureció aún más:

—¿Sabes lo que estás diciendo? Tú le prestaste el dinero, pero si no se le paga a los empleados de Fabián, ¿quién va a asumir la responsabilidad?

Guillermo también estaba angustiado, pero no tenía solución, así que adoptó una actitud cínica:

—De todas formas, la financiera es una empresa fantasma. Sobrevivió un tiempo gracias a que Fabián y Edgar la mantenían. Si no puedo pagar, tendré que romper relaciones con ellos y que hagan lo que quieran.

Al oír eso, Frida entró en pánico:

—Guillermo, estamos hablando de Fabián. ¿Crees que si pasa algo él te va a dejar en paz? Si la cantidad que desviaste es alta, te puede demandar. Y si te meten a la cárcel, ¿qué voy a hacer yo?

—¡Por eso te llamé! Para que me ayudes a pensar en algo, no para que vengas a gritarme. ¿De qué sirve que hables tanto si no resuelves nada?

Frida frunció el ceño y trató de calmarse.

Después de un buen rato, le preguntó:

Capítulo 825 1

Capítulo 825 2

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