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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 826

Las lágrimas rodaron por las mejillas de Frida. Dijo con impotencia:

—¿Qué solución quieres que encuentre? Es muchísimo dinero, ¿quién crees que me va a dar esa cantidad?

Guillermo no soportaba ver a las mujeres llorando, así que apartó la vista y dijo:

—Pídeselo a Fabián. Él te ama tanto que si se lo pides, te lo dará. Y si no, con que le hables bonito en la cama, seguro afloja.

Frida soltó una risa amarga:

—Hermano, ¿puedes ser realista? Que te diera el flujo de efectivo de su empresa ya fue una excepción enorme. ¿Ahora quieres que le pida dinero regalado? ¿Crees que me lo va a dar?

—No me importa a quién se lo pidas, pero tienes que conseguirme ese dinero. ¿O prefieres esperar a que me maten por las deudas?

Frida no pudo responder:

—Tú...

Guillermo siguió amenazando:

—Frida, tú y yo estamos en el mismo barco. Si quieres casarte con Fabián, tienes que ayudarme con esto. Si no, ¿qué va a pensar él de ti? Espera a que yo cubra este hueco, y cuando mi amigo me pague, se lo devuelves.

Frida no tenía argumentos, no sabía cómo rebatirle.

No se quedó mucho tiempo en la cafetería; se fue de inmediato.

Afuera la nieve caía con fuerza y el viento traía cuchillas de hielo que cortaban la cara.

Frida caminaba por la calle con el rostro bañado en lágrimas, aturdida, como una muñeca sin vida.

En todos esos años junto a Fabián, nunca se había atrevido a pedirle nada; solo aceptaba lo que él le daba.

Pero ahora, Guillermo quería que le pidiera doscientos millones a Fabián. ¿Cómo iba a abrir la boca para pedir una suma tan grande?

Definitivamente no podía pedírselo a Fabián.

Fabián era demasiado listo; adivinaría de inmediato que el problema venía de Guillermo.

El asunto pesó en el corazón de Frida todo el día.

Por la tarde, cuando fue a clases a la universidad, estaba distraída. El profesor, al notar que no estaba prestando atención, la citó en su oficina.

Allí, el profesor le dijo de todo.

—Estás cursando un doctorado, con esa actitud, ¿cómo piensas graduarte?

—Te tomaste el doble de tiempo que los demás para elegir el tema de investigación. ¿Cómo alguien con tu cerebro logró entrar al doctorado?

—Si no vas a poner de tu parte, mejor presenta tu baja voluntaria.

—Lárgate de aquí, me pone de malas verte.

Al salir de la universidad, Frida fue al kínder por Cecilia.

De pie en la entrada, parecía una estatua, dejando que el viento y la nieve la golpearan.

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Capítulo 826 2

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