Después de darle calor a las manos de Belén con su aliento, Tobías las envolvió firmemente entre las suyas.
Seguía en cuclillas frente a la silla de ruedas, y la luz de las farolas caía sobre él, bañándolo en un resplandor dorado.
Tobías alzó la vista hacia Belén y le preguntó en voz baja:
—¿Quieres hacer un muñeco de nieve?
Belén asintió, con los ojos llenos de ilusión.
—Sí, quiero.
Tobías soltó una carcajada:
—Está bien, te llevo.
Tobías empujó la silla de ruedas dando una vuelta hasta detenerse junto a unos arbustos donde la nieve se había acumulado bastante.
Tras asegurar la silla, le dijo a Belén:
—Aquí hay mucha nieve, hagámoslo aquí.
—Sí —dijo Belén.
Se inclinó un poco y extendió sus manos, que Tobías acababa de calentar, para tocar la nieve helada.
Aunque sentía las manos congeladas, su corazón estaba cálido.
Juntó la nieve para formar el cuerpo del muñeco.
Tobías se paró a un lado y sacó su celular para grabar a Belén.
—Amor, gira un poco la cara hacia acá —dijo Tobías sosteniendo el celular y buscando diferentes ángulos.
Belén volteó a verlo y, al darse cuenta de que la estaba grabando, se sonrojó al instante. Frunció el ceño y le reclamó:
—Tobías, no grabes, no soy fotogénica.
Diciendo esto, estiró la mano para intentar quitarle el celular.
Al ver que ella trataba de quitárselo, Tobías levantó el celular bien alto y con la otra mano sujetó la mano fría de Belén.
La miró con una sonrisa profunda y sincera:
—Eres hermosa, quiero guardar muchos recuerdos de cómo te ves ahora.
Belén, con la mano atrapada, intentó tirar de ella con fuerza, pero no lograba soltarse.
Se sintió aún más tímida:
—Tobías, ya suéltame.
Al verla tan sonrojada, Tobías no tuvo corazón para seguir molestándola, así que la soltó.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....