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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 882

Belén entró y, apoyándose en las muletas, cojeó hasta la mesita de servicio. Saludó con cortesía:

—Abuelo.

El anciano levantó la vista para mirarla de reojo. Al ver que realmente venía con muletas, frunció el ceño ligeramente.

Tras un momento de silencio, el anciano se sirvió una taza de té. Ni siquiera invitó a Belén a sentarse; en cambio, le ordenó con tono autoritario:

—Ve a la cocina y prepárame esa sopa de fideos que solías hacer. Mientras como, platicamos sobre tu asunto con Fabián.

La actitud del abuelo había cambiado radicalmente desde que se enteró del aborto.

Antes, era medianamente cortés, incluso le sonreía a veces; pero desde que salió a la luz lo de la pérdida del bebé, se había transformado en otra persona.

Belén tenía muy claro que, para el anciano, ella siempre sería una extraña.

Al escuchar que le pedía cocinar, Belén intuyó vagamente de qué iba la cosa.

Quizás usaba la excusa de hablar del divorcio con Fabián, pero en realidad solo quería que volviera a hacerla de sirvienta.

En el pasado, para quedar bien con la familia Rojas, ella había estado dispuesta a aprender de todo, llegando a dominar los gustos de cada miembro de la casa.

El abuelo, Alexis, Cristian…

Al menos de esas tres personas recordaba perfectamente sus preferencias, e incluso podía preparar platillos que los dejaban encantados.

Belén se quedó parada frente a la mesita, bajó la mirada y se quedó viendo fijamente al anciano. Permaneció en silencio durante un buen rato.

El abuelo le sostenía la mirada, esperando a que ella cediera.

El ambiente se tensó en ese punto muerto.

Después de mucho tiempo, Belén finalmente habló:

—Abuelo, creo que hoy no es momento para hablar de esto. Mejor lo dejamos para la próxima.

Dicho esto, se dio la vuelta para irse.

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