Al verlo así, Belén preguntó llena de dudas:
—¿Qué pasa? ¿No se te antoja?
Tobías volteó a verla y dijo con una sonrisa radiante:
—Quiero que tú me des de comer en la boca.
Rosario, sentada al borde de la cama con las piernas colgando, hizo un gesto de burla al escuchar a Tobías:
—El señor Tobías ya está grandecito para andar de chiqueado, ¡qué vergüenza!
Tobías se echó a reír.
—No es estar chiqueado, es que si tu tía le da de comer a tu tío, la herida del tío sanará muy rápido.
Rosario puso los ojos en blanco y le dijo a Tobías:
—El señor Tobías es un flojo, ¡bleh!
Tobías rio y miró a Rosario con ternura.
Belén sabía que Tobías lo hacía a propósito para ponerla en aprietos.
Sin embargo, después de pensarlo, le siguió la corriente. Se sentó a la orilla de la cama y tomó la cuchara para darle avena a Tobías.
Por miedo a que se quemara, soplaba para enfriarla antes de llevársela a la boca.
Al probarla, Tobías no pudo evitar elogiarla:
—Está deliciosa.
Belén dijo en voz baja:
—La hizo mi mamá, la guardó especialmente para ti.
Al escuchar esto, la sonrisa de Tobías se amplió y no escatimó en halagos:
—Mi suegra tiene muy buena sazón.
La cara de Belén se puso roja de golpe y regañó a Tobías en voz baja:
—No le digas así.
Tobías, con todo el descaro del mundo, respondió:
—De todos modos, tarde o temprano lo será.
Belén no le hizo caso y siguió dándole de comer.
Tobías comía muy dócilmente y no era melindroso; comía todo lo que Belén le daba.
Rosario no pudo seguir viendo aquello, así que saltó de la cama y dijo:
—Me voy a jugar yo sola. Tía, tío, pónganse a trabajar en mi hermanito, quiero uno que sea lindo y adorable.
Dicho esto, Rosario salió corriendo de la recámara de Belén.
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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....