Entrar Via

De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 904

Al verlo así, Belén preguntó llena de dudas:

—¿Qué pasa? ¿No se te antoja?

Tobías volteó a verla y dijo con una sonrisa radiante:

—Quiero que tú me des de comer en la boca.

Rosario, sentada al borde de la cama con las piernas colgando, hizo un gesto de burla al escuchar a Tobías:

—El señor Tobías ya está grandecito para andar de chiqueado, ¡qué vergüenza!

Tobías se echó a reír.

—No es estar chiqueado, es que si tu tía le da de comer a tu tío, la herida del tío sanará muy rápido.

Rosario puso los ojos en blanco y le dijo a Tobías:

—El señor Tobías es un flojo, ¡bleh!

Tobías rio y miró a Rosario con ternura.

Belén sabía que Tobías lo hacía a propósito para ponerla en aprietos.

Sin embargo, después de pensarlo, le siguió la corriente. Se sentó a la orilla de la cama y tomó la cuchara para darle avena a Tobías.

Por miedo a que se quemara, soplaba para enfriarla antes de llevársela a la boca.

Al probarla, Tobías no pudo evitar elogiarla:

—Está deliciosa.

Belén dijo en voz baja:

—La hizo mi mamá, la guardó especialmente para ti.

Al escuchar esto, la sonrisa de Tobías se amplió y no escatimó en halagos:

—Mi suegra tiene muy buena sazón.

La cara de Belén se puso roja de golpe y regañó a Tobías en voz baja:

—No le digas así.

Tobías, con todo el descaro del mundo, respondió:

—De todos modos, tarde o temprano lo será.

Belén no le hizo caso y siguió dándole de comer.

Tobías comía muy dócilmente y no era melindroso; comía todo lo que Belén le daba.

Rosario no pudo seguir viendo aquello, así que saltó de la cama y dijo:

—Me voy a jugar yo sola. Tía, tío, pónganse a trabajar en mi hermanito, quiero uno que sea lindo y adorable.

Dicho esto, Rosario salió corriendo de la recámara de Belén.

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida