Fabián parecía enojado, su tono se volvió agresivo y cuestionó con voz sombría:
—¿Acaso esos asuntos tuyos son más importantes que Cecilia?
La respuesta de Belén fue tajante:
—Sí, más importantes que todos ustedes.
Fabián estalló:
—Belén, tú...
Belén mantuvo una actitud gélida y dijo sin rodeos:
—Fabián, ahora solo quiero vivir para mí misma. Tú y Cecilia tienen a sus personas importantes, y yo también merezco tener a las mías.
Dicho esto, colgó el teléfono sin dudarlo.
Al bajar el celular, sintió la mirada de Esteban y volteó a verlo.
Cuando sus miradas se cruzaron, Esteban dijo:
—Señorita Belén, no tengo más preguntas. La llevaré a donde esté Tobías.
Belén rechazó la oferta:
—No, gracias. Quiero dar una vuelta sola.
Esteban aceptó:
—Está bien, pero le aconsejo que le avise a Tobías. Si no sabe de usted, es capaz de poner el mundo de cabeza.
Belén sonrió levemente:
—Entendido.
Tras terminar la charla, Esteban se fue primero.
Belén se quedó un rato más en la cafetería. Cuando se terminó el café, se levantó para salir.
Afuera estaba nevando y la temperatura era muy baja.
El viento en la cara se sentía como cuchillas raspando la piel.
Belén salió aguantando el frío.
Como tenía dificultades para caminar y temía caerse, daba cada paso con mucho cuidado.
Finalmente llegó al centro comercial. Justo cuando iba a entrar, una figura alta caminó hacia ella.
Al voltear por instinto, vio a Fabián.
Al verlo, el poco buen humor que tenía se esfumó por completo.
Fabián se acercó y, con cara seria, le preguntó:
—¿Podemos hablar?
Belén se quedó atónita, poco dispuesta.
Pero tras pensarlo un momento, aceptó:
—Está bien.



VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....