Abrió la boca, pero sintió la garganta tan seca que no pudo pronunciar palabra alguna.
Al instante siguiente, Frida escuchó la voz gélida de Fabián:
—Ya que despertaste, me voy.
Finalmente, Frida logró emitir un sonido ronco y preguntó con inquietud:
—¿Sigues molesto conmigo?
Fabián no tenía intención de dar explicaciones. Simplemente recalcó:
—Tengo asuntos urgentes. Lo demás lo hablaremos luego.
Dicho esto, salió de la habitación sin dudarlo un segundo.
Frida se quedó tumbada en la cama. Quiso gritarle para que volviera, pero al recordar las palabras de Helena, se obligó a contenerse. En ese momento, aunque lo llamara, no era seguro que él quisiera quedarse a acompañarla.
***
Cuando Belén despertó, todo era oscuridad frente a sus ojos. Al acostumbrarse a la penumbra, notó unos rayos de luz tenues y dispersos que se colaban desde el exterior.
Intentó moverse, pero descubrió que tenía las manos fuertemente atadas a un pilar y la boca cubierta con cinta adhesiva. Quiso gritar, pero solo logró emitir gemidos ahogados.
Afuera de la habitación, se escucharon las voces de varios hombres platicando.
—Oigan, esta vieja está buenísima, ¿neta la vamos a tirar al agua? ¡Qué desperdicio!
—¿Y si mejor nos la echamos primero?
—¿Estás loco? Si te pones a jugar, ¿cómo vamos a cumplir el trabajo? Se les olvida lo que dijo el patrón: quiere algo limpio y rápido.
—Rápido o no, nosotros también merecemos divertirnos un rato, ¿no?
—Viéndolo bien, tienes razón. Desde que la trajimos me fijé en que tiene un cuerpo increíble. La verdad es que ya me andan dando ganas.
—Jefe, si usted lo dice, pues vamos a darle.
—Órale, vamos a atenderla.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....