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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 928

La mirada de Tobías se oscureció aún más.

—¿Ah, sí?

El Cicatriz respondió sin dudar:

—Sí... sí, en serio.

Apenas terminó de hablar, Tobías volvió a apretar con más fuerza. El hombre escupió una bocanada de sangre al instante.

Al momento siguiente, la mirada del Cicatriz se volvió desafiante y soltó:

—Tobías, si tienes huevos, mátame de una vez...

Tobías soltó una risa fría. Le soltó la mandíbula y se limpió la sangre de la mano en la ropa del mismo tipo.

Luego, con un tono casi divertido, dijo:

—¿Matarte? Eso sería un regalo para ti.

Se enderezó un poco, sin apartar la vista del hombre ni por un segundo, y con una sonrisa que helaba la sangre añadió:

—Voy a hacer que desees estar muerto. Vas a arrepentirte de haber nacido.

Dicho esto, se puso de pie y ordenó a Luis:

—Vigílenlos. Interróguenlos bien, quiero escuchar la verdad.

Enfatizó esas últimas palabras con un tono pesado.

Luis entendió el mensaje a la perfección. Inclinó la cabeza y respondió:

—Descuide, señor Tobías. Yo me encargo.

Tobías se dio la vuelta. Ignorando sus propias heridas, se agachó y levantó a Belén en brazos.

La envolvió firmemente con su saco y caminó a zancadas hacia la salida.

Justo al cruzar el portón con Belén en brazos, se topó de frente con Fabián, que llegaba corriendo con su gente.

Al ver a Tobías, Fabián se acercó apresuradamente. Bajó la vista, vio a Belén desmayada y preguntó confundido:

—¿Qué le pasó?

Tobías ni siquiera se dignó a mirarlo. Solo gruñó:

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