Entrar Via

De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 929

Al escuchar la ambición descarada de Tobías, Fabián se molestó bastante y replicó con furia:

—Tobías, mientras yo viva, ni sueñes con estar con ella.

Tobías se rio ante las palabras de Fabián.

—¿Ni sueñe?

De pronto, su rostro se oscureció y dijo con frialdad:

—Fabián, ¿de qué te sirve negarte al divorcio? Su corazón está conmigo. ¿Qué puedes cambiar tú?

Fabián no creía ni una palabra.

—Imposible —gritó.

Tobías mantenía una leve sonrisa y le recordó en voz baja:

—Perdiste en el momento en que ignoraste su seguridad para ir a ver a Frida.

Al escuchar esas verdades, Fabián sintió una punzada de vergüenza.

Acto seguido, dio un paso atrás, sacó una pistola de la cintura y la sostuvo con naturalidad en la palma de su mano. Cortó cartucho y apuntó directo a la frente de Tobías.

Al ver el arma, los dos grupos de hombres detrás de ellos se tensaron.

Pero Tobías ni se inmutó. Al contrario, dio un paso al frente, pegando su frente directamente contra el cañón frío del arma.

—¿Te atreves a disparar? —preguntó divertido.

Fabián sostuvo el arma, barrió a Tobías con una mirada gélida y dijo con voz grave:

—Tobías, no me obligues.

A Tobías no le importó. Respondió desafiante:

—Te estoy obligando. ¿Y qué vas a hacer?

El dedo índice de Fabián se posó lentamente sobre el gatillo. Solo necesitaba presionar ligeramente para que una bala atravesara el cráneo de Tobías.

Tobías se rio y respondió:

—No será fácil, pero tampoco es imposible, ¿o sí?

Tobías sintió que la bala que disparó Fabián le había pasado rozando; el proyectil se había incrustado profundamente en un árbol cercano.

Tenía buena puntería; daba donde ponía el ojo.

Tobías intuía que Fabián manejaba las armas mejor que él.

Aun así, no mostró ni una pizca de miedo. No soltó a Belén en ningún momento y miró a Fabián sin ninguna emoción.

Fabián lo miró con tono de advertencia:

—Belén y yo tenemos una hija. ¿Y ustedes? ¿Qué tienen ustedes?

Al oír que mencionaba a Cecilia, Tobías se molestó levemente:

—¿Una hija? ¿Todavía crees que puedes usar a la niña para atarla? Eres un iluso.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida