Hablando de lo de esta noche, ¿cómo no iba a tener miedo Belén?
Cuando la acorralaron en el taxi, ya se había imaginado lo peor en su cabeza.
Al despertar por segunda vez y escuchar a esos tipos afuera planeando cómo abusar de ella, sintió una angustia insoportable.
Ya había intentado dejar de pensar en eso, pero ahora que Tobías se lo preguntaba, Belén seguía sintiendo un escalofrío de terror.
Sus ojos se enrojecieron de inmediato. Se mordió el labio con fuerza para no soltar el llanto.
Tobías notó que se estaba conteniendo, así que la abrazó con suavidad. Su mano grande le acariciaba la nuca sin parar mientras la consolaba:
—No tengas miedo, mi amor, aquí estoy. Pase lo que pase, siempre estaré a tu lado.
Con ese consuelo, Belén se quebró y empezó a llorar.
Tobías apoyó la barbilla en la cabeza de Belén y le dijo con ternura:
—¿Qué te parece si mañana te llevo a dar una vuelta para que te distraigas?
Belén, recostada sobre el pecho de Tobías, respondió con voz ronca:
—Sí.
Se quedaron abrazados por unos minutos hasta que Belén se incorporó un poco y dijo:
—Le diré a la muchacha que te suba algo de cenar.
Tobías le apretó la mano y contestó:
—No te preocupes, no tengo hambre.
Belén se quedó mirándolo fijamente y lo escuchó preguntar con preocupación:
—¿Tú cómo estás? ¿Ya te sientes mejor?
Belén asintió y respondió:
—Sí, ya estoy mucho mejor.
Aunque se había llevado un susto tremendo, tampoco era una mujer que se derrumbara ante la primera adversidad.
Al ver que Belén tenía mejor semblante, Tobías por fin se quedó tranquilo.
Se volteó a ver las flores sobre el buró y le dijo:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....