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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 953

Fabián se quedó junto a la mesa. Tras clavarle a Tobías una mirada fulminante de reojo, fijó la vista directamente en el rostro de Belén.

La miró con ojos cargados de resentimiento y le exigió:

—¿Con quién te vas a ir al final?

Aquella frase era un ultimátum para obligarla a decidir.

Como Belén no lograba mantenerse en pie, se apoyó del respaldo de una silla. Tenía las mejillas, el cuello y los ojos completamente enrojecidos.

Observó a Fabián por un largo momento antes de voltear lentamente la cabeza hacia Tobías.

Tobías no hizo el menor amago de ayudarla a sostenerse, pues también quería que ella tomara la decisión por sí misma. No obstante, al ver que ella lo miraba, movió la mano instintivamente como si quisiera alcanzarla, aunque se contuvo en el último segundo.

Con pasos pesados, Belén se acercó a Tobías, agarró el borde de su abrigo y se escondió a sus espaldas.

No pronunció una sola palabra, pero su acción dejaba más que clara su respuesta.

En el preciso instante en que sintió que ella se apoyaba en él, la sonrisa de Tobías se ensanchó sin remedio. Extendió la mano y envolvió los dedos helados de Belén.

Ahí, frente a Fabián, la tomó de la mano abiertamente y sin tapujos. Luego, alzó su brazo entrelazado con el de ella y lo miró con evidente burla:

—Creo que su respuesta es más que obvia, ¿no te parece?

Las pupilas de Fabián se contrajeron. Sus ojos lanzaron una mirada tan helada que cortaba como un cuchillo. Clavó la vista en Tobías y gruñó entre dientes:

—Suéltala.

Tobías soltó una carcajada sarcástica:

—¿No fuiste tú quien la hizo elegir? ¿Por qué te enojas si me escogió a mí?

La voz de Fabián se volvió aún más amenazante:

—Tobías, ¡te estás ganando una paliza!

La sonrisa de Tobías se hizo más grande.

—¿Una paliza? ¿Acaso crees que te tengo miedo?

—Estoy recuperando a la mujer que me pertenece.

Fabián soltó una risa seca.

—Piénsalo bien. Si te la llevas hoy, me estás declarando la guerra.

Tobías replicó con un evidente tono de burla:

—Fabián, ¿por qué crees que nuestras familias se han llevado tan mal estos años? Siempre hemos sido enemigos. Lo único que está pasando ahora es que toda esa tensión que manteníamos oculta acaba de salir a la luz. Esta guerra entre nosotros no es de ahora, viene de hace mucho tiempo.

Tras dejar eso claro, Tobías salió cargando a Belén.

Fabián se quedó solo en el reservado. Extendió el brazo y barrió todo lo que había en la mesa, estrellando los platos y botellas contra el piso. Acto seguido, pateó con furia la silla que tenía enfrente.

Al escuchar el escándalo, el mesero entró corriendo. Al ver el desastre, le advirtió con cierta timidez:

—Señor, los daños... los va a tener que pagar.

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