Entrar Via

De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 958

Al ver su expresión de alivio, Tobías esbozó una media sonrisa:

—Cuando tengo que ser un caballero, soy un verdadero caballero.

Belén lo miró con las mejillas ruborizadas y dijo:

—Me quiero bañar.

Tobías se dio la vuelta, agarró una camisa que ya le había dejado preparada a los pies de la cama y se la entregó:

—Solo tengo esto, ojalá te sirva.

Belén tomó la camisa y le dijo:

—Gracias.

Tobías señaló hacia el pasillo.

—Allá está la regadera. Cuando termines me avisas y te seco el cabello.

Belén no dijo nada, simplemente agarró la camisa y se metió al baño.

Después de bañarse, se puso la camisa de Tobías.

Le quedaba enorme, tanto que le llegaba más abajo de los muslos; al comprobar que la cubría por completo, salió con tranquilidad.

Tobías estaba haciendo guardia afuera del baño. Cuando la vio salir, le echó un vistazo e inmediatamente desvió la mirada.

La camisa le quedaba grande, pero como tenía el pelo mojado, las gotas de agua que caían sobre la tela hacían que su figura se marcara sutilmente. Y ni hablar de sus piernas largas y bien torneadas, que se robaban por completo la atención.

Con tan solo mirarla un segundo más, Tobías sentía que la sangre le hervía.

Al ver que Tobías no se movía, y con el pelo todavía escurriendo, Belén se paró frente a él y le preguntó:

—Tobías, ¿me prestas la secadora?

Al acercarse, trajo consigo ese aroma fresco y limpio de recién bañada.

A pesar de que era el jabón que él usaba a diario, al olerlo en la piel de Belén, sintió un impulso que no podía explicar.

Moría de ganas de abrazarla y besarla.

Pero al final, logró reprimirse con mucho esfuerzo.

Viendo que él seguía pasmado, Belén le dio un jaloncito a la camisa de Tobías y lo llamó:

—Tobías...

Su tono de voz, casi sin darse cuenta, sonaba como si le estuviera haciendo un berrinche coqueto.

Retrocedió poco a poco hasta sentarse a la orilla de la cama...

Se quedaron mirándose frente a frente. La respiración de Tobías se había vuelto pesada.

A Belén también le dio un vuelco el corazón.

Tobías le acercó los labios lentamente y le susurró:

—¿Puedo?

Belén se quedó aturdida un segundo, pero luego reaccionó:

—Tobías, tenemos que ir a lo de la audiencia.

Con voz ronca, él le contestó:

—Tengo ganas de...

Sentía la respiración errática de él muy cerca del oído, envolviéndola, provocándola.

Y Belén también pudo sentir claramente la intensidad del momento...

***

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida