Lara continuó respondiendo:
[A base de ser una encimosa y de puro marketing, logró colgarse de Gaspar durante todos estos años.]
[O sea, ¿que usó la fama de Gaspar para darse importancia? ¡Sí que sabe darse aires de grandeza!]
Lara leía y respondía, disfrutando de una de las pocas alegrías que había tenido últimamente.
***
Samanta también estaba pendiente de lo que pasaba en las redes. Veía cómo la opinión pública se había vuelto completamente en su contra. La sección de comentarios de sus perfiles se había convertido en un campo de batalla, lleno de burlas e insultos.
Aunque unos pocos fans la defendían, poco a poco, a medida que más gente sacaba sus trapos sucios, se quedaron en silencio.
Samanta observaba cómo la situación se salía de control. La imagen que con tanto esfuerzo había construido se había derrumbado por completo en cuestión de horas. Temblaba de pies a cabeza, como si hubiera caído en un abismo de hielo.
Intentó llamar a varias agencias que manejaban la opinión en redes. Unas le pedían una fortuna, y otras ni se atrevían a aceptar el trabajo.
Después de todo, el escándalo involucraba a un magnate como Gaspar, y si la campaña para limpiar su imagen fallaba, podrían enfrentarse a una demanda.
Samanta se agarró el cabello y, de repente, soltó un grito de desesperación.
—¡Ah!
Jamás imaginó que enemistarse con Noelia la llevaría a una caída tan humillante, con su carrera y su reputación por los suelos.
Era cierto: la gente más cercana a ti, cuando te traiciona, se convierte en el arma más letal.
El nombre de Samanta no dejaba de estar en el número uno de las tendencias, como si fuera una ejecución pública.
El simple hecho de no pagar sueldos y ser una malagradecida era suficiente para ponerla en el ojo del huracán.
Además, como no había encontrado una forma de solucionar el problema, los internautas asumieron que no tenía cara para dar explicaciones.
Una vez más, se arrepintió.
Se arrepintió de haber sido tan ambiciosa, de haber manipulado tanto a Gaspar. Quizás… si se hubiera comportado, si hubiera sido más discreta, aún le quedaría algo de dignidad y no habría terminado en esta situación.
Pero odiaba aún más no haber aceptado a Lionel antes. Si dos años atrás hubiera decidido casarse con él en lugar de fantasear con un futuro junto a Gaspar, ahora tendría la vida resuelta.
Pero tuvo tantas oportunidades frente a ella y no aprovechó ninguna. Ahora, no había nadie que le extendiera la mano.
De pronto, algo se le ocurrió. Detrás de sus lágrimas, surgió una chispa de rencor. Seguramente Micaela debía estar muy contenta, muy satisfecha.
¿No era esto lo que quería? ¿Verla así de acabada? Pues le había cumplido el deseo.
Al pensar en Micaela, Samanta encontró un nuevo punto de apoyo. Apretó los labios con fuerza. No podía rendirse así como así. No iba a permitir que Micaela se riera de ella.
Todavía tenía en su celular los números de algunos millonarios que estaban interesados en ella. ¿Por qué no darles una oportunidad justo ahora que estaba en problemas?

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