Capítulo 47 Al ver que Vanessa guardaba silencio, Alexis pensó que se sentía culpable y le recriminó con más fuerza:
—¡Con esa actitud solo haces que esté más convencido de cancelar nuestro compromiso!
—Es lo que quiero —dijo Vanessa dando un paso hacia él, mientras lo fulminaba con una mirada gélida—. Más vale que cumplas tu palabra; no me obligues a despreciarte más de lo que ya lo hago.
Tras soltar aquellas tajantes palabras, tomó a Bianca de la mano y se fue.
Alexis se quedó atónito. Pensaba que, en un par de días, cuando se le pasara la rabia, ella lo buscaría para aceptar su error y pedirle perdón.
¿Sería posible que Vanessa se hubiera dado por vencida con él? Al pensarlo, sintió miedo e hizo el amago de ir tras ella.
Natalia notó que algo estaba mal y lo tomó de la mano, tambaleándose con debilidad.
—Alexis, me duele mucho.
Él la sostuvo y luego miró a la herida Karla Ruiz, intentando despejar su mente.
—Las llevaré al hospital.
***
Vanessa acompañó a Bianca hasta su casa. Antes de que se fuera, Bianca le dio un fuerte abrazo y le dijo con ternura:
—Vane, pase lo que pase en el futuro, siempre estaré contigo. Seré tu mejor amiga, tu confidente y tu familia.
La nostalgia y el cariño inundaron el corazón de Vanessa, haciendo que sus ojos se humedecieran.
—Yo también —respondió ella entre lágrimas, mientras le devolvía el abrazo—. Pase lo que pase, tú eres mi mejor amiga, mi confidente y mi familia.
Para ella, Bianca no solo era como de su sangre, sino que era más importante que cualquier pariente. Se quedaron abrazadas un momento antes de soltarse. Bianca le pidió que se quedara a dormir, pero Vanessa se negó, explicando que tenía que avanzar con sus guiones.
Bianca la acompañó hasta la puerta de su casa y, de pronto, recordó algo.
—Hola... —comenzó Vanessa, con la intención de preguntarle por qué seguía despierto, pero del otro lado se escuchó una voz femenina, clara y pausada.
—Hola, ¿quién habla?
Vanessa se quedó helada. Miró la pantalla del celular para asegurarse de que no se había equivocado de número; era el correcto. El corazón le dio un vuelco y su mente se quedó en blanco por el impacto.
—¿Hola? ¿Con quién hablo? —insistió la mujer.
De pronto, Vanessa recordó lo que Rafael le había dicho la noche anterior sobre que ya tenía a alguien que le gustaba. Por instinto, pensó que la mujer que acababa de responder debía ser esa persona. Como si hubiera descubierto algo prohibido, colgó.
Se le detuvo el corazón y las manos le empezaron a temblar sin control. A esas horas de la madrugada, ¿qué otra relación podrían tener un hombre y una mujer para estar juntos?
Vanessa pareció comprender la situación y dejó escapar una sonrisa amarga; todo indicaba que su divorcio era inminente. Con ese pensamiento en mente, buscó en internet cuáles eran los trámites necesarios para una separación legal. Después, entró a sus contactos y cambió rápidamente el nombre de Rafael a "Patán 2.0".
Después de hacerlo, la pantalla se iluminó con una Ilamada entrante. Vanessa se quedó mirando el nombre que acababa de guardar. Su corazón seguía en una montaña rusa.

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