Gonzalo intervino:
—Tampoco sabemos si Rubén le daría permiso a Marisa de cocinarnos. Ese hombre es muy raro; seguro va a salir con que si él no ha probado la comida de Marisa, nosotros no tenemos derecho. Aunque... —Gonzalo miró a Marisa con entusiasmo—. Aún no he probado tu sazón y tengo bastante curiosidad.
Marisa sonrió con los ojos entrecerrados, irradiando una gentileza infinita.
—Gonzalo, no pintes a Rubén como un celoso, y tampoco esperes demasiado de mi cocina. Lo que hago no es ni delicioso ni horrible; es como yo, bastante término medio.
Claudio añadió rápidamente:
—¡El término medio es bueno! El equilibrio es algo que mucha gente no logra entender ni en toda una vida.
Siguieron charlando un rato hasta que escucharon golpes en la puerta.
A Marisa le brillaron los ojos.
Quiso correr emocionada a abrir.
Cristian, que estaba más cerca de la puerta, se adelantó.
—Marisa, yo abro, tú descansa.
Marisa seguía extrañada; había estado todo el tiempo junto a la ventana, ¿cómo se le había pasado ver a Rubén subir? No había visto su silueta afuera del hospital en ningún momento.
Ante la expectativa de todos, Cristian abrió la puerta.
Solo que quien tocaba no era el esperado Rubén.
La sonrisa en los ojos de Marisa se desvaneció un poco.
Era el médico de guardia haciendo su ronda.
El doctor se sorprendió al ver a Marisa de pie junto a la ventana.
—Señora Olmo, se ve mucho mejor hoy.
Marisa asintió. Aparte de estar un poco delgada, su semblante se veía con más energía.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
Más capítulos 🤗...
Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
Mas capítulos plis 🙏...
Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...