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El día que mi viudez se canceló romance Capítulo 780

Al escuchar eso, Davis recuperó la confianza y miró a su tío con actitud desafiante.

—¡¿Ya viste?! ¡Marisa prefiere pasar su tiempo conmigo!

Enrique, derrotado, soltó una carcajada y procedió a despedir al grupo de jóvenes prodigios.

—Está bien, Marisa. Ve a hacerle compañía a Davis. En un rato le pediré al chofer que te lleve de compras.

Una vez que Enrique logró sacar a todos los invitados de la mansión, Davis ordenó de inmediato que prepararan un auto.

Marisa lo miró sorprendida.

—¿Vas a salir?

Davis giró la silla, parpadeando con inocencia.

—¿No dijiste que necesitabas comprar ropa? Yo me conozco todos los centros comerciales de Terranova como la palma de mi mano.

Marisa frunció el ceño, preocupada.

—No creo que sea buena idea. Si tu tío ni siquiera te dejó ir a recogerme al aeropuerto, es obvio que tu salud todavía no está como para andar paseando por ahí.

Pero Davis era terco como una mula, y no le importaron las objeciones de Marisa ni del personal. Insistió en que debía acompañarla a comprar ropa.

Al final, Marisa no tuvo más remedio que ceder.

Después de llamar a Enrique para pedirle permiso, subió al auto junto a Davis. Solo que esta vez, llevaban a dos guardaespaldas como escolta.

Ya en el vehículo, Marisa bromeó al respecto.

—Vaya, cambiaste de ciudad y ahora hasta necesitas guaruras para salir a la calle.

Davis se puso unas gafas oscuras y, la verdad, le daban un aire bastante atractivo. Tenía esa expresión típica del que se sabe guapo.

—Por favor, en Terranova soy toda una celebridad.

Capítulo 780 1

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