En el hotel.
Marisa durmió hasta bien entrado el mediodía.
Hacía muchísimo tiempo que no descansaba tan profundamente.
Quizás fue por el frío que pasó bajo la lluvia el día anterior, o tal vez porque la intensidad de la noche la había dejado sin una gota de energía.
Se estiró con una sonrisa de satisfacción, se dio la vuelta y extendió la mano para buscar al hombre a su lado.
Pero el tacto cálido que esperaba no estaba ahí. Al abrazar el vacío, sintió como si le hubieran arrancado un pedacito de corazón.
Frunció el ceño ligeramente y murmuró con un tono de reproche cariñoso.
—¿Rubén? ¿Rubén...?
Tras llamarlo un par de veces sin obtener respuesta, se despertó por completo y se sentó en la cama para mirar alrededor.
Rubén no estaba en ninguna parte de la suite. Ya se había marchado.
Esta vez, Marisa no se angustió como en el pasado; simplemente se levantó y fue a arreglarse.
Era mediodía, seguro que él tenía asuntos urgentes de trabajo. No podía exigirle que se quedara a su lado en todo momento.
Justo después de salir del baño, escuchó que tocaban a la puerta.
Al abrir, se encontró con un pequeño grupo del personal del hotel. Quien estaba al frente era una joven empleada que hablaba español.
—Señorita Páez, el señor Olmo nos indicó que usted es una invitada muy especial.
Dicho esto, el personal entró en fila, trayendo un desayuno exquisito y ropa elegante, perfecta para el clima de la ciudad.
Marisa soltó una risita. ¿Acaso Rubén planeaba consentirla manteniéndola encerrada en el hotel?
La idea no le desagradaba en absoluto.
Tomó su teléfono y le envió un mensaje.
*Te espero en el hotel, búscame cuando termines de trabajar.*

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
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Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
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Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...