Entrar Via

El juguete del abogado romance Capítulo 55

Estefanía tenía una cita a las ocho. O mejor dicho, le habían ordenado dejar tiempo libre a esa hora.

Su esposo pretendía compensar su falta de atención y cuidado esa noche. Se suponía que ella debería estar encantada de que finalmente él sacara algo de espacio.

Quizás en otro momento, ella realmente hubiera estado brincando de la emoción. Ahora solo daba vueltas en su carro sin intención alguna de presentarse.

Se detuvo frente al mirador más alto de la ciudad. Bajó del vehículo y se recostó contra la puerta, cruzándose de brazos para protegerse del viento frío de la noche.

Allá abajo, todo se veía hermoso, resplandeciente, pero extrañamente inquietante.

La metrópoli era demasiado grande. Había tantos sitios a los que no había ido aún.

Su celular comenzó a sonar en ese instante, interrumpiéndola de su repentino trance.

Estefanía lo sacó con calma solo para leer aquel nombre en la pantalla.

«Cristian»

Él le estaba llamando, seguramente notando que se hacía tarde y ella no había aparecido.

Tenía un par de opciones ahora: podía apagarlo e ignorarlo, haciendo que se desesperara más. O podía contestarle y dar la cara. Decirle que ahora era ella la que no tenía tiempo y no pensaba ir a lo que fuera que hubiera planeado para “compensarla”.

Estefanía eligió la segunda opción porque estaba intentando dejar de ser una cobarde.

—Hola —contestó ella con voz pausada, mientras el viento le desordenaba algunos mechones de su cabello.

—¿Dónde estás?

La voz autoritaria de Cristian la alcanzo a través del auricular.

—Cristian, ¿sabías que la ciudad se ve realmente hermosa de noche? —comentó en un tono casi melancólico, divagando con la mirada perdida en aquellas luces—. Desde aquí arriba todo parece tan pacífico... Tan lejano. Hay tantos lugares a los que nunca he ido, tantas cosas que no he visto.

—Estefanía, dime ahora mismo dónde estás —la cortó él, falto de paciencia como de costumbre.

—Cristian, sobre nuestra cita. No iré. Lo siento.

—¿No irás? ¿A qué te refieres con eso? —la voz del hombre se volvió más grave con cada segundo—. ¿Es esto un berrinche, Estefanía? ¿Crees que estoy para tus juegos?

—Quizás… —Se encogió de hombros, aunque no podía verla—. Al final, soy solo una mocosa.

Su vida apenas comenzaba. Solo tenía veinte años. El primer amor no tenía que ser precisamente el único.

—Déjate de estupideces y regresa a la casa ahora mismo —ordenó Cristian con esa voz que haría obedecer a cualquiera. A ella incluso.

Capítulo 055 1

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El juguete del abogado