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El juguete del abogado romance Capítulo 72

La puerta del departamento se cerró detrás de ellos y Estefanía observó con odio el cuadro en la pared.

—«¡Oh, Cristian! ¡Es una pieza de Monet, ¿verdad?! ¡No puedo creerlo... nunca lo olvidaste!» —remedó a Graciela con una voz chillona y llena de veneno.

Sin pensarlo un segundo más, caminó hacia el lienzo y lo arrancó de la pared sin la menor delicadeza.

Recordaba que cuando se mudó al departamento, esa porquería ya estaba ocupando un lugar en la sala. ¡Qué diablos le importaba que hubiera sido antes de ella!

Cualquier cosa que tuviera que ver con esa mujer, la detestaba.

Estefanía salió del departamento arrastrando aquella pieza cuyo valor desconocía y tampoco le interesaba.

En el vestíbulo, el conserje de la noche se apresuró a acercarse al verla.

—Señora Sterling, ¿necesita ayuda con eso?

—No. Solo lo llevo a la basura.

—¿A la basura? —preguntó el hombre, sorprendido. Después de todo, no debería ser común ver a una mujer sola en medio de la noche arrastrando un cuadro como ese—. ¿Está segura?

—Ajá —contestó sin el deseo de dar más explicaciones.

Siguió caminando sin detenerse y bajó por el ascensor hacia el estacionamiento subterráneo.

Al llegar al contenedor de basura del edificio, dejó la pintura apoyada justo al lado, de pie y completamente visible, frente al lugar donde Cristian estacionaba su auto.

Si al verlo él se molestaba, entonces perfecto, esperaría su reclamo.

Al subir, las puertas del ascensor se abrieron y Estefanía se encontró con Javier, quien recién llegaba.

—¿Qué pasa, hermana? —preguntó él, extrañado al verla salir a esas horas—. ¿Qué haces aquí sola?

—Nada, solo bajaba a tirar un par de cosas —respondió restándole importancia a esa noche infernal—. ¿Y tú? ¿Ya cenaste?

—Sí, comí algo en casa de los muchachos antes de venir —dijo él, acomodándose la mochila sobre el hombro.

—Me alegra. ¿Y cómo te fue con ese proyecto que tenías que adelantar?

—Me fue bien, adelantamos bastante, pero quizás tengamos que reunirnos otro día.

—Solo avisa con tiempo, ¿sí?

—Sí.

Entraron juntos al departamento y, por un momento, la vida parecía volver a ser normal.

Estefanía no pudo evitar sentir un poco de melancolía respecto a ese sitio.

Después de perder a sus padres, el mundo se les vino abajo. Pasaron de ser niños mimados a dos huérfanos intentando encajar en un orfanato.

Cuando se casó con Cristian pensó que podía reconstruir un poco del hogar perdido. Pero se había equivocado tanto. Este matrimonio siempre estuvo destinado a no durar.

—Javier…

Estefanía miró a su hermano, tratando de controlar sus emociones para que no se preocupara.

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